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El acta de la fundación de Cuenca refiere el nombre, con que en la lengua quichua era llamada la llanura, que escogió Gil Ramírez Dávalos para fundar la ciudad; pero, ya hemos visto, que ese mismo lugar tenía otro nombre distinto y más significativo en la lengua materna de los cañaris.- (Página 178.ª, nota 17 en el Tomo primero de esta Historia general del Ecuador).

 

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Los primeros pobladores de Cuenca fueron Nicolás de Rocha (el cual tuvo no poca parte en el asesinato de Pedro de Puelles), Gaspar López, Pedro Rojas, Antonio Nivela, Pedro Núñez Cantos, Alonso de Marchena, Gonzalo de las Peñas, Alonso Durán, Alonso de Zamora, Alonso García de Orellana, Diego Pérez del Barco, Antonio de San Martín, Andrés Pérez de Luna, Sebastián de los Palacios, Hernando Moreno, Pedro Arias de Mancilla y María López, señora española, viuda.

Delineada la plaza, principiaron a edificar las casas en las tres manzanas, que están a un lado y otro de la Catedral actual, es decir: una manzana de la plaza hacia la colina de Culca, otra hacia Machángara, y otra hacia el Matadero.

A Gil Ramírez Dávalos le dieron dos solares en la plaza: señalose también un solar a don Juan de Salinas, conquistador de Bracamoros. Donde está actualmente la iglesia Catedral allí fue el sitio de la primera iglesia parroquial, con el solar para la casa del cura, y el cementerio o camposanto, con lo cual quedó ocupada toda aquella manzana. El virrey de Lima advirtió que no se dieran solares para edificar casas a los particulares, en la manzana señalada a la iglesia. La cárcel está poco más o menos en su primitivo sitio.

El solar de la casa del rastro o carnicería estuvo al frente de donde ahora está, es decir a la margen izquierda del río, en una vega ancha, junto al puente de Todos Santos. Esta fue la causa de que, insensiblemente, el río perdiera su nombre y llegara a ser llamado el matadero, tan sólo por haber tenido a sus orillas la carnicería o casa donde se mataba el ganado.

Todo lo que es ahora cantón de Cuenca y de Gualaseo era encomienda de don Rodrigo Núñez de Bonilla, tesorero de las cajas reales y uno de los primeros pobladores de Quito. Este mismo Rodrigo Núñez de Bonilla tenía un molino, que fue el primero que hubo en Cuenca. Por hacer moler una fanega de trigo se pagaba medio peso de oro. Cuatro libras de pan valían un tomín. Para la construcción de la primera iglesia parroquial ayudó el virrey de Lima con mil pesos de oro, los que equivalían como a cuatro mil pesos de nuestra moneda actual, y se cobraron de tributos vacos. Al año siguiente, es decir en 1558, le concedió el mismo marqués de Cañete los novenos de los diezmos de toda la provincia, por cuatro años.

El primer vecino que murió en Cuenca fue Sebastián Palacios, en setiembre de 1558, un año después de la fundación de la ciudad; y, como todavía no había podido edificar nada en los dos solares que se le habían adjudicado, dispuso Gil Ramírez Dávalos que dichos solares se hicieran plaza, y así se verificó, siendo ésa hasta ahora la plazuela de San Francisco. Desde entonces se determinó que en esa provincia los pastos en las haciendas de ganado fuesen comunes. Asimismo quedó fijado que la legua se compondría de tres mil varas, y que cada vara de legua tendría cinco tercias de la vara de medir.

Los primeros pobladores de Cuenca guardaban abstinencia de carne los viernes y sábados de todo el año; y, con este motivo, el cabildo dispuso que los caciques acudieran a cada vecino semanalmente con una cantidad de pescado y de huevos, por un precio que fijó el mismo cabildo. Los pescados se tomaban en los ríos de Tarqui y de Yanuncay.

Dispuso también el cabildo que no se criaran puercos en las calles, y autorizó a los particulares que mataran a esos animales, cuando los vieran estar pastando dentro de la ciudad.- (Acta del 27 de setiembre de 1557).

Noticias tomadas del Libro primero de actas de la Municipalidad de Cuenca.