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Biblioteca Nacional. -Capitanía, Vol. 1015, al medio. Es este documento de gran valor histórico. Parece que se perdió tan completamente la memoria de su existencia que ningún historiador ni cronista lo cita ni lo recuerda. Del Acta de la fundación de 1580 no tenían conocimiento los historiadores, pero sabían que existía y que se perdió con la destrucción de la ciudad en 1655. De esa ignorancia se originan los errores u omisiones en que han incurrido todos los cronistas coloniales acerca de esta fundación de 1664, y como consecuencia, los historiadores modernos, que no han hecho copiar a los cronistas. El que acertó más fue el chillanejo P. Miguel Olivares; pero nada sabe del acta decreto. El historiador Pérez García hace una curiosa insistencia en pretender probar que en enero de 1664 no pudo haber tenido lugar la solemne ceremonia que dejamos relatada en el texto; y todo proviene de que no conoció las irregularidades que hubo para la salida de Peredo de Chile, cuando dejó de ser gobernador. Una curiosidad de investigación nos proporcionó el singular placer de hallar esta «Acta».

 

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Es casi cierto que Ruelas Millán alcanzó a ver a San Bartolomé en su sitial de patrono de la ciudad, desposeyendo al Ángel de la Guarda. El pueblo no se acostumbró con el nuevo patrono y siguió invocando al antiguo. La ciudad se llamaba «El Santo Ángel de Chillán» en los documentos públicos y oficiales; pero no en el uso corriente y aún en los documentos oficiales había doble uso. En 1675 hubo públicas discusiones sobre el particular, y parece que desde entonces prevaleció el derecho de San Bartolomé.

Este sencillo incidente llamó la atención aún de historiadores escribían en el siglo diez y nueve: «Por lo demás aceptamos sin reparo dice el historiador Gay (Vol. 3.º, pág. 215) que la ciudad, a pesar de que se intentó de su desinteresado cargo. Es un compromiso para los habitantes de Chillán: ¡nobleza obliga!

 

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Algunos historiadores han creído que en esta edificación que dejamos narrada, la ciudad fue trasladada al alto vecino llamado la Horca y Viña de Moscatel; pero no es la verdad. El historiador Barros Arana, en el tomo 9.º de Historia de Chile, pág. 136, hace un resumen de las peregrinaciones de Chillán, pero está plagado de errores. Todo proviene de que copió a los cronistas antiguos y no supo discernir lo verdadero de lo falso en los datos tomados de esos escritores. Ya contaremos más adelante la traslación de la ciudad al alto de la Horca.

 

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Historiadores Nacionales, Vol. 9, pág. 133-137.

 

55

Historiadores Nacionales, Vol. 2, pág. 279-281.

 

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Historiadores Nacionales, Vol. 11, pág. 30.

 

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Historiadores Nacionales, Vol. 26, pág. 58.

 

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Archivo dominicano de Santiago.

 

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Archivo de la Provincia franciscana de Santiago, Vol. 2. Atención que debemos al P. Alejandro Dávila, secretario de Provincia, que nos facilitó la consulta del archivo. -En el original de la cita arriba hecha, no está el nombre de «Santo Domingo» al hablar del «templo en construcción»; pero lo hemos puesto, porque de ese convento se trata, según lo hemos comprobado con otras informaciones.

 

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Biblioteca Nacional, Capitanía, Vol. 1015.

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