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1

El título de la primera edición (Barcelona: Planeta, 1972) es Historia de Garabombo, el invisible.

 

2

Las citas se toman de la edición venezolana de Monte Ávila (Caracas: 1977). El primer número dentro del paréntesis informa del capítulo; el segundo, de la página.

 

3

Más que por sus nombres los chichinos y los yanacochanos conocían a los yernos del propietario de la inabarcable Chinche por el número, según el orden de los braguetazos. Antolino era el Yerno N.º 1; Heberto, el Yerno N.º 2; Sacramento, el Yerno N.º 3; Prematuro, el Yerno N.º 4 (6, 46).

 

4

Eduardo Huarag Álvarez. «Manuel Scorza y la rebelión de una comunidad». Rasgos relevantes en la narrativa peruana. Ayacucho: Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, 1982, 99.

 

5

Braulio Muñoz. Sons of the Wind. The Search for Identity in Spanish American Indian Literature. New Brunswick: Rutgers University Press, 1982.

 

6

Se refiere al rótulo que lleva el camión en que viaja Garabombo. Acerca del innegable rasgo de humor que se desprende del rótulo hablaba con Tomás G. Escajadillo en 1979: Y detrás de mí venían dos camiones [...] La policía tenía los camiones militares, que eran pocos, y además todos los camiones que decomisaba, todos los camiones que venían para agarrar a toda esa cantidad de prisioneros que había [...] Cuando estuve en una oportunidad brevemente apresado durante las represiones de la sierra central, me condujeron en un camión [...] Yo venía, la verdad, un poco preocupado, porque eran momentos de estado de sitio y todas esas cosas, y en eso volví la cara y creo que aquí en parte se inició el humor del ciclo. Vi dos camiones: uno, un Ford totalmente destartalado, no sé de dónde lo habían sacado y cómo podía subir a esa altura, que tenía este título: «Así es la vida». Y había otro, que venía más atrás, antes de otro camión reglamentario, otro camión de la guardia de asalto, que decía: «Yo también fui un último modelo» [...] Yo creo que ahí está todo («La historia, el mito y los sueños. Una entrevista inédita con Manuel Scorza». Quehacer, núm. 69, enero-febrero de 1991).

 

7

Frente al Callao, junto a Lima, se hallan dos islas, San Lorenzo y la Isla del Muerto. Guillermo Thorndike, en su novela El caso Banchero, escribe: La República se acordó de las islas. En San Lorenzo florecieron una base naval y celdas distinguidas. En la isla del Muerto se construyó el Frontón. Hasta dos mil presos se amontonaron en esa roca árida, barrida por los vientos (El caso Banchero: Buenos Aires / Barcelona: Corregidor / Barral, 1973, 129).

 

8

El mismo Manuel Scorza, en conversación con Joaquín Soler Serrano para el programa televisivo A fondo (Madrid: Radio Televisión Española, 9 de julio de 1977) lo dice con meridiana claridad: Garabombo que es un hombre que es invisible en el libro porque no lo veían, no porque no existiera, sino porque nadie quería oírlo sus terribles quejas [sic], como son invisibles tantos seres en la Tierra, los sirvientes, como son invisibles las naciones, ¿no?, cuando no están en la actualidad.

 

9

Chuño. En la Sierra se da este nombre a una cierta papa curada o pasada al sol y al hielo, lo que la hace apta para la exportación o para durar mucho, como los alimentos en conserva, pudiendo en cualquier momento de escasez de papa fresca, en la Sierra misma, hacerse con ella un chupe [guisado a base de papas]. Es pues una papa de tránsito para piedra. Del quechua chuñu (Juan de Arona. Diccionario de peruanismos. Lima: PEISA, 1975. Edición original: 1883).

Juan de Arona toma del Inca Garcilaso el proceso de chuñificación: Para preservarla de corrupción [a la papa] la echan en el suelo, sobre paja, que la hay en estos campos muy buena; déjanla muchas noches al hielo, que en todo el año hiela en aquella provincia [por el Cuzco] rigurosamente; y después que el hielo la tiene pasada, como si la cocieran, la cubren con paja y la pisan con tiento y blandura, para que despiche la acuosidad, que de suyo tiene la papa, y la que el hielo le ha causado; y después de haberla bien exprimido, la ponen al sol, y la guardan al sereno, hasta que está del todo enjuta. De esta manera preparada se conserva la papa mucho tiempo y trueca su nombre y se llama chuño.

 

10

Fermín Espinoza Borja, Garabombo, era, en la realidad, el presidente de la comunidad. Así lo afirma Wilfredo Kapsoli. E informa que, burlando el bloqueo policial, llegó a la ciudad de Lima luego de haber caminado desde Yanahuanca hasta Oyón (Los movimientos campesinos en Cerro de Pasco: 1880-1963. Huancayo: Instituto de Estudios Andinos, 1975, 102, n. 229).

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