81
Cfr. Armando Durán, «Conversaciones con Gabriel García Márquez», in Revista Nacional de Cultura, XXIX, 185 (Caracas), 1968, p. 32, e G. García Márquez, Vivir para contarla, Barcelona, Random House Mondadori, 2005 (5.ª ed.), p. 448.
82
M. Vargas Llosa, op. cit., p. 48.
83
E. Volkening, «Gabriel García Márquez o el trópico desembrujado», ora in AA. VV., 9 asedios a García Márquez, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1971, p. 150.
84
L. Harss,
op. cit., p. 398. Il critico afferma anche, ivi,
pp. 398-399, a proposito di Hemingway,
che «No es que haya
una influencia directa. La relación con Hemingway es
platónica: una cuestión de tendencia
estilística general. El deslumbramiento faulkneriano ha
quedado neutralizado, sin ser reemplazado por otro. En adelante
García Márquez se semeja
solo»
85
G. García Márquez, El olor de la guayaba, op. cit., p. 56.
86
I riferimenti a Faulkner sono numerosi in Vivir para contarla e confermano la suggestione esercitata dal romanziere statunitense su García Márquez.
87
L. Harss, op. cit., p. 399.
88
M. Vargas Llosa, op. cit., p. 293.
89
Ivi, p. 294.
90
Ivi, p. 295.