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Difusión que estudió Irene VALLEJO GONZÁLEZ: «La Profecía del Tajo y su porvenir en el tiempo», Religión y Cultura, XXII, 1976, pp. 595-606.

 

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Lo estudió también LAPESA, art. cit., pp. 128-145.

 

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Véase ATKINSON, art. cit., p. 364.

 

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La cantidad de poemas, en éste como en los casos que se relacionan más abajo, no tiene en cuenta las dobles versiones de algunas composiciones. He aquí los números de los escritos en cada una de las variantes citadas: AbAb (337, 346, 348, 352, 358, 365, 389 y 430), aBaB (357, 366, 451 y 460), ABcC (353, 355, 360, 362, 392, 438, 443 y 464), abBA (367, 368 y 387), AbBa (341 y 441), AbaB (202), ABCb (402), aBcC (426).

 

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Núm. 194, 338, 340, 342, 347, 350, 363, 364, 370, 371, 372, 378, 381, 382, 429, 435, 449, 450, 455 y 457.

 

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En las variedades aBbacC (núm. 193) y AbBAcC (núm. 361).

 

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Siguiendo las fórmulas ABBAa (núm. 339, 343 y 373), AaBCb (núm. 397) y ABacc (núm. 432).

 

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Nos limitamos a las combinaciones de heptasílabos y endecasílabos, pero no dejan de remitir al agustino algunos poemas en tercetos encadenados, singularmente las elegías núm. 310, 311 y 318, dependientes en la versificación del célebre «En una esperanza que salió vana» (FL 17).

 

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Compárese: y cómo otro camino/ prosigue el sanguinoso Marte airado,/ y el Júpiter benino,/ de bienes mil cercado,/ serena el cielo con su rayo amado (FL 8:51-55). ¡Oh desmayo dichoso!/ ¡Oh muerte que das vida.¡Oh dulce olvido!/ ¡Durase en tu reposo/ sin ser restituido/ jamás a aqueste bajo y vil sentido! (FL 3:31-35). ¡Ay!, esa tu alegría/ ¡qué llantos acarrea!, y esa hermosa/ (que vio el sol en mal día)/ a España, ¡ay, ¡cuán llorosa!,/ y al cetro de los godos ¡cuán costosa! (FL 7:11-15). ¡Ay, triste! ¿Y aún te tiene/ el mal dulce regazo? ¿Ni llamado,/ al mal que sobreviene/ no acorres? ¿Ocupado,/ no ves ya el puerto a Hércules sagrado? (FL 7:56-60). No parece casual la semejanza, pues se trata de composiciones con otras muchas reminiscencias luisianas. Por otra parte, no es imposible que se produzca algún caso más de coincidencia o dependencia en las rimas, pues no hemos emprendido una búsqueda exhaustiva del fenómeno.

 

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Citamos entre paréntesis los números de las composiciones respectivas de Meléndez, en algún caso (cuando se trata de motivos temáticos o temas secundarios) con el detalle de los versos tras dos puntos. Y a pesar de las referencias más o menos precisas, no debe entenderse que agotamos (ni con mucho) las menciones de todos los poemas o pasajes que están emparentadas con los de fray Luis.