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Aunque en menor medida que fray Diego González o Iglesias de la Casa, según precisa C. REAL DE LA RIVA, art. cit.

 

52

Véase aun el clásico estudio de don Fernando LÁZARO CARRETER: Las ideas lingüísticas en España durante el siglo XVIII [1949], Barcelona, Crítica, 1985, especialmente pp. 248-250.

 

53

MELÉNDEZ, Obras en verso, cit., p. 69.

 

54

Daremos abreviadamente entre paréntesis tanto las referencias de Meléndez como las de fray Luis, citando el número del poema, y, tras dos puntos, el número del verso o los versos. En caso de posible confusión, antepondremos MV o FL a los respectivos números de las citas o series de citas. Las referencias proceden siempre de Juan Meléndez Valdés, Obras en verso, edición crítica, prólogo y notas por Juan H. R. Polt y Jorge Demerson, Oviedo, Centro de Estudios del Siglo XVIII, 1981-1983, 2 tomos; y de Fray Luis de León, Poesía completa, edición de José Manuel Blecua, Madrid, Gredos, 1990.

 

55

Término que Meléndez llega a emplear alguna vez en su prosa. Así en el «Prólogo del autor» a la ed. de 1820 (Obras en verso, p. 59).

 

56

Cuando parece conveniente, ofrecemos de fray Luis una única referencia, que debe considerarse puramente indicativa.

 

57

MELÉNDEZ, OC III, pp. 143 y 251.

 

58

Recordemos de paso, con este mismo sentido, la síncopa espirtu, procedente de Garcilaso, que tanto utiliza Meléndez.

 

59

Véase Esteban GUTIÉRREZ DÍAZ-BERNARDO, «Entre el cielo y el suelo: fray Luis de León en el Renacimiento», Revista Agustiniana, XXXIX, núm. 118, 1998, pp. 185-224. Aunque ni el sentido apuntado, ni la antítesis, ni la rima son creación del maestro renacentista, no hay duda de que por su frecuencia se constituye en aspecto muy destacado de sus versos. Meléndez, empapado de fray Luis, empleó también el término y el procedimiento hasta el extremo, lo que sin duda puede ser estimado como una de las más firmes evidencias de la imitación melendeciana. Así, aparece el bajo suelo (MV 436:8, 446:40, 454:226) o el ancho suelo luisianos (MV 415:197, 438:7), y, entre otros empleos, decenas de consonancias como ésta: Tronó indignado el cielo,/ y sus polos altísimos temblaron/ contra el ciego mortal que en torpe rito/ mancillara en el suelo/ la imagen soberana/ de su Autor infinito (MV 444:1-6), o como las de 139a:11-14, 139b:13-16, 281:11-14, 318:5-7, 326:74-77, 415:15-16, 427:42-43, 436:7-8, etc.

 

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Convendrá el lector con nosotros en que la frecuencia de este tipo de sintagmas -veremos numerosas muestras más adelante-, resulta absolutamente reveladora no ya de la imitación, sino de la honda y sutil impregnación luisiana que se opera en el poeta extremeño.