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1

En el presente volumen del BOLETÍN (páginas 290-295) han salido á luz las inscripciones de nueve de ellas, cuyos vaciados en yeso saqué y envié con este objeto.

 

2

Madoz en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico (tomo XII, pág. 271), tratando de Olleros de Río Pisuerga, apunta que en el término de este lugar «se dice que existió una ciudad llamada Oliba, y que hoy se llama aquel despoblado Cilda». Sobre la significación y varia pronunciación de este último nombre véase el presente volumen del BOLETÍN, pág. 291 y 382. El Sr. Coello, en su mapa de la provincia de Palencia, marca la posición de bajo el dictado de Ruinas, a mano derecha del río Pisuerga, entre Olleros y Mave.- F. Fita.

 

3

«Elecha, situada al E. en una falda de la cuesta, ó montaña de Bernorio, que domina todo el país; y en cuya cima se encuentran las ruinas de un grande castillo edificado por Augusto en la guerra contra los Cántabros. Al pie del castillo existió una villa titulada Santa María de Bernorio; la cual, á juzgar por la extensión de los restos que se descubren, contaría más de 500 edificios.» Madoz, art. ELECHA. En escrituras latinas de la Edad Media se nombra Felecha; y así procede que se escriba Helecha mejor que Elecha; pudiendo bien estimarse que aquel nombre haya provenido de Velegia ó Velecia, como este de VELLICA.- F. F.

 

4

«Véllica, Belgeda, Bélgica, Velegia, Vellegia ó Begilaza (que de tantas maneras aparece escrito el de esta plaza fuerte en monumentos del siglo I al XI) estuvo hacia el sol saliente de Aguilar de Campóo, y muestra hoy las ruinas de su brava fortaleza sobre la cumbre de la montaña de Bernorio; así como al pie las de su magnífica población, bárbaramente despedazada. Barrios de ella hubieron de ser las modernas Villarén y Helecha, guardando esta algo de la denominación primitiva. Ante sus muros dió Augusto la primera batalla á los cántabros; y finalizada la guerra, concedió á la Legión Cuarta Macedónica por prado suyo, todo el alfoz de la destruida ciudad. Con ello le vinieron á poseer (19 a. Ch.-48 p. Ch.) los seis mil soldados griegos de á pié y quinientos jinetes que componían la legión, hasta que dispuso el emperador Tiberio Claudio que se trasladase á Alemania. Es lo más probable suponer que fuese cuartel general de aquel golpe de gente la inexpugnable Ammaia, corona valentísima de muy tajada peña aun hoy llamada lo mismo. La ciudadela de Amaya obtuvo luego el dictado de Patricia; se veía cabeza de CANTABRIA en 574, cuando subyugó Leovigildo esta región; sirvió de asilo y refugio á los magnates godos en 711, después de la rota del Guadalete, y fué silla episcopal, hasta que al empuje de Alfonso I el Católico renació Véllica, diciéndose Velegia, ganosa de recuperar su antiguo esplendor y poderío.»- Fernández-Guerra, Cantabria, pág. 18, Madrid, 1878.

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