Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

41

Pérez Pastor, II, 488, n. 3; Fitzmaurice-Kelly, p. 123, n. 1. Para otra información sobre Méndez, véase Astrana, VI, 21 y VI, 79, n. 5 y Alonso Cortés, Casos cervantinos, p. 150.

 

42

El testimonio de Isabel de Saavedra, citado en la nota 35, el de Andrea de Cervantes (Pérez Pastor, II, 517-19), y también el de Costanza de Ovando (Pérez Pastor, II, 514-16).

 

43

Como describió Astrana, VI, 20-21. La amistad de Fernando de Toledo se menciona en las mismas fuentes citadas en la nota anterior; sobre él véase León Máinez, pp. 324 y 421-22, Pérez Pastor, II, 497, n. 1 y Alonso Cortés, Casos cervantinos, p. 148, n. 1. Ragio es mencionado por Esteban de Garibay (Pérez Pastor, II, 488); sobre él véase también Alonso Cortés, Casos cervantinos, p. 149, n. 1. Alonso Cortés presenta documentos que tratan de estos tres amigos en «Tres amigos de Cervantes», Boletín de la Real Academia Española, tomo 27 (1947-48), 143-75. El contexto de las actividades financieras de Cervantes en Valladolid lo dibuja mejor Carroll B. Johnson, «La española inglesa y la práctica de la producción literaria», Viator, tomo 19 (1988), 377-416, especialmente p. 413 (era «un miembro activo de la comunidad de negocios y financiera»).

 

44

De acuerdo con Miguel Herrero [García], «Casos cervantinos que tocan a Madrid», Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo de Madrid, tomo 20 (1951), 3-55, en p. 43, los cambios de residencia de Cervantes en Madrid eran debidos precisamente a sus prolongadas visitas a Esquivias.

 

45

Pérez Pastor, I, 145; Fitzmaurice-Kelly, p. 138; Astrana, VI, 198.

 

46

El documento fue publicado en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo 4 (1874); 162-65, y es reproducido por Fitzmaurice-Kelly, pp. 140-42. La dote no fue dada por el mismo Cervantes, sino por un hombre de negocios, Juan de Urbina, que era más que el garante de Cervantes (compárese el lenguaje de los documentos en Pérez Pastor, I, 250 y 252). Urbina está de acuerdo en pagar la dote «por algunas causas que a ello le mueven» (Fitzmaurice-Kelly, p. 142). De acuerdo con Astrana, que hace caso omiso (yo creo que justificadamente) del razonamiento contrario de Herrero (supra, nota 39), la dote fue acordada por Urbina bajo presión de Cervantes, ya que aquél era el amante de Isabel de Saavedra y el padre de su hija natural.

 

47

Pérez Pastor, II, 434-35, entrada 9; Fitzmaurice-Kelly, pp. 149-50. También fue pagada por Urbina, aunque no todo el ajuar de Isabel (como afirma, equivocadamente, Fitzmaurice-Kelly).

 

48

Pérez Pastor, I, pp. 178-82; Fitzmaurice-Kelly, p. 180; el documento está extractado en la introducción a la traducción de las Novelas ejemplares, p. x, n, 1. Aunque esta cifra podría parecer inadecuada, el Cancionero y Engaños y desengaños de amor de Pedro Laínez fueron valorados, en un inventario hecho a su muerte, en 3.529 reales (120.000 maravedíes) y 5.000 reales, respectivamente; y, probablemente a causa del alto valor que sus poseedores le dieron, quedaron sin vender, sin publicar y, en parte, perdidos (Astrana, III, 373; VII, 682). «En las muchas escrituras de esta índole, exhumadas por el mismo benemérito erudito [Pérez Pastor], no he hallado ninguna de autores contemporáneos o próximos a Cervantes donde el precio llegue a los 1.600 reales que éste obtuvo por sus Novelas ejemplares» (Amezúa, Cervantes, creador, I, 532-33) Además de las cifras dadas en la nota 9, supra, Salas Barbadillo obtuvo 500 reales, no pagados puntualmente, por El caballero perfecto y El sutil cordobés Pedro de Urdemalas (La peregrinación sabia y El sagaz Estacio marido examinado, ed. Francisco A. de Icaza, Clásicos Castellanos, 57 (Madrid: La Lectura, 1924), p. xxvi, n. 1), y Vicente Espinel percibió 1.170 reales por el Marcos de Obregón (William Byron, Cervantes: A biography (Garden City: Doubleday, 1978), p. 482).

 

49

Alonso Cortés, Casos cervantinos, pp. 154-59, en p. 156; sobre la autoridad de esta edición, ver p. 154. Rodríguez Marín publicó el documento dos años antes como su Doc. CXXI, en el cual encontramos que lo que Cervantes «tiene pagado» por la primera parte del Quijote es «su balor».

 

50

No tenemos cifra alguna de lo que Cervantes recibió de sus protectores, pero su amigo Juan Rufo recibió 5.500 reales (500 ducados) de Felipe II por la dedicatoria de La Austríada (Rodríguez Marín, Quijote, nueva edición crítica (Madrid: Atlas, 1947-49), IX, 13). Éste era el salario de un año de un profesor bien pagado (ver nota 55, infra).