111
El mismo autor estaba preocupado en que su obra no se pareciera mucho a su fuente española (Williamson, p. 127); para agradar al público italiano, así como para evitar la acusación de ser un simple traductor, tuvo que dar a la obra más variedad y estructura que las que tiene el Amadís (p. 106).
Las diferencias entre Amadís y Amadigi, del segundo de los cuales no ha habido edición desde 1832, están descritas por Francesco Fòffano de la manera siguiente, «L'Amadigi di Gaula di Bernardo Tasso», Giornale Storico della Letteratura Italiana, tomo 25 (1895), 249-310: «Tre sono le azioni principali dell'Amadigi: gli amori di Amadigi ed Oriana, quelli di Alidoro e Mirinda, e quelli di Floridante e Filidora. Di queste la prima è tolta dal romanzo spagnuolo; le altre due sono invenzione del poeta» (p. 272). Y: «Ciò che rende prolisso e noioso l'Amadís, sono le descrizioni minuziose [...] i dialoghi frequenti [...] le tirate rettoriche, le riflessioni morali, le lettere, i soliloqui e va dicendo; ma il poeta italiano accorcia le prime, compendia o toglie via i secondi, salta a piè pari gli ultimi» (pp. 272-73).
112
Véase mi Romances of chivalry, pp. 70-71; el sentimentalismo del Amadís de Gaula no fue imitado por los libros que le siguieron. Aun así no era lo suficiente amoroso para el gusto del público italiano; Bernardo Tasso centró su Amadigi más fuertemente en el elemento amoroso, y describió su consumación (Williamson, p. 125).
113
Así, en el único comentario favorable de Torquato Tasso sobre los libros de caballerías españoles, en el que los compara positivamente no con los libros italianos, sino con los franceses, lo que él admira de ellos no son sus hazañas, sino sus amores. (El texto italiano está disponible en Spanish and Portuguese romances of chivalry de Henry Thomas (1920; rpt. New York: Kraus Reprint, 1969), p. 195, n. 2; el extracto de la Apologia de Tasso para su Gerusaleme liberata citado en p. 183, n. 2, alaba la historia de Amadís, no el libro Amadís de Gaula.)
114
History of Italian literature, I, 436. La opinión de De Sanctis ha sido atacada, y los objetivos de Ariosto muy discutidos; sin embargo, un comentario así no se hubiera hecho sobre una obra española.
115
En «The ideal libro de caballerías: The Bernardo», citado en la nota 75.
116
Aunque hoy en día vemos la Grecia Antigua como la cuna de la filosofía y la literatura, en la Edad Media y en el Renacimiento era vista como la época de los grandes héroes, de los cuales los contemporáneos tenían mucho que aprender. Comenté esto brevemente en una nota en mi edición de Espejo de príncipes y cavalleros de Diego Ortúñez de Calahorra, Clásicos Castellanos, 193-98 (Madrid: Espasa-Calpe, 1975), I, 29.
117
He usado la traducción de Mariella Cavalchini e Irene Samuel (Oxford: Clarendon Press, 1973), en la cual hay una reseña de Anthony Oldcorn, «Tasso's theory of the epic», Italica, tomo 53 (1976), 495-502. Dicen en las páginas xx-xxi: «[La influencia de los Discorsi de Tasso] probablemente no puede ser atribuida a la fuerza de su razonamiento; aunque básicamente lúcido y organizado, en detalle a menudo se pierde en cuestiones secundarias, a veces provocadas por una sola palabra, mientras el autor vaga en elaborados acuerdos o desacuerdos con sus fuentes como si tuviera miedo de que el lector sospechara que él no sabía lo que los otros habían dicho sobre el tema. El estilo muestra los defectos correspondientes: excesiva complicación de lo trivial o subordinado a costa de la coherencia lógica, repeticiones injustificables, citas excesivas de testimonios no pertinentes, un raro desprecio hacia sí mismo. El estilo es difuso, a veces rayando en la incoherencia». Compárese con el comentario de McInnis sobre la obra de López Pinciano: «Hace más que repetir lugares comunes: suministra un esquema original que organiza estas ideas en un sistema coherente, accesible al profano. Su afortunada incorporación de los principios de alegoría y mímesis en la misma estructura de su tratado revela su madura asimilación de las principales ideas críticas de su tiempo» (p. 21).
Las dos obras críticas de Tasso han sido traducidas al inglés por Arlow Fielding Hill: «Tasso on epic poetry: Discourses on the heroic poem y Discourses on the art of poetry», tesis doctoral inédita, Columbia University, 1970 (resumen en Dissertation Abstracts International, tomo 33 (1973), 5680A).
118
Ni lo hacen los otros teóricos italianos: «Considerando el volumen de los escritos teóricos italianos, la atención que dedican a la obra de Heliodoro es muy reducida» (Forcione, Cervantes, Aristotle, and the «Persiles», p. 69, n. 43).
119
He tomado los textos italianos de Forcione, Cervantes, Aristotle and the «Persiles», pp. 101 y 109.
120
«Allí [Italia] gusté del agua de Pegaso / comunicando la gentil persona / y la doctrina del Torquato Tasso»; citado por Giovanni Caravaggi, Studi sull'epica ispanica del Rinascimento (Pisa: Università di Pisa, 1974), p. 247, cuyo capítulo 8 («Un divulgatore fanatico: C. de Mesa») y 9 («Significato dell'imitazione tassiana nelle opere di C. de Mesa») son la mejor introducción a la función de Mesa en la transmisión de las ideas literarias de Tasso; Caravaggi también incluye en un apéndice «La fortuna crítica de C. de Mesa». Sobre la vida de Mesa y sus amistades españolas, véanse los anotadores de Cervantes, especialmente José Toribio Medina, en su edición del Parnaso (Santiago de Chile 1925), II, 164-69, y Joaquín de Entrambasaguas, «Una guerra literaria del Siglo de Oro. Lope de Vega y los preceptistas aristotélicos», en su Estudios sobre Lope de Vega, segunda edición corregida y aumentada (Madrid: CSIC, 1967), I, 149-56.