11
Como un Sueño, (pág. 19) Es el noveno libro de Pérez-Clotet y se publicó en la colección ínsula de Madrid -formato 16 x 21- en el año 1956. Se abre con la reproducción de un retrato al óleo del poeta, realizado por Tellez Loriguilla, y una cita de Unamuno:
| «Hay ojos que miran | |||
| hay ojos que sueñan...» |
Sus 36 poemas -repartidos en las 110 páginas- están agrupados en seis partes:
- Hijo, sueño.
- Canción de soledad.
- Canto a Ronda.
- Tres elegías.
- Mar lejano.
- Elegía final.
12
Trasluz, (pág. 21) Es el segundo libro poético de este autor y fue publicado en la colección «Isla» de Cádiz, en el año 1933. Con formato de 13,5 x 19,5, consta de 128 páginas que encierran un total de 50 poemas, repartidos en cuatro secciones sin títulos: 18 en la primera, 20 en la segunda, 9 en la tercera y 3 en la cuarta. Las cuatro partes de la obra giran en torno a dos temas fundamentales que, en ocasiones, se entrecruzan: el amor y el paisaje. Podemos apreciar fácilmente ciertas resonancias salinianas de La Voz a tí Debida, obra publicada también en 1933.
13
Signo del Alba. Es el primer libro poético de Pedro Pérez-Clotet. Se terminó de imprimir el día dos de febrero de 1929. Su tamaño es de 22 x 14 y sus 82 páginas contienen 46 poemas. Está dividido en cuatro partes desiguales tanto en el número de composiciones como en las fórmulas métricas y recursos estilísticos utilizados.
14
Para Azorín el tema del tiempo ha sido siempre una obsesión que se refleja desde sus primeras obras: ¡tragedia del tiempo! Tragedia que no se manifiesta agónica como en Unamuno, sino melancólica. No distingue más que un plano del tiempo: el presente. Se sitúa en una actitud estoica de resignación. El tiempo pasa. Azorín lo detiene magistralmente, pero se queda triste.
15
Dentro de la «Generación del 27», Guillén es un poeta del presente, pero lo siente y lo expresa de manera distinta a Azorín. El tiempo de Guillén no es el tiempo barroco, el romántico o el de los impresionistas. Se trata de un presente mucho más original, en el que subyacen el pasado y el futuro. El poeta quiere detener el tiempo. Su sensibilidad temporal no es menor que la de Azorín, pero la diferencia está en que Azorín pone una nota de amargura al querer parar el tiempo que pasa, mientras que Guillén goza plenamente del minuto, sin sentir la herida de su paso. Guillén no cree que le quede nada por hacer después de detener el tiempo o de atrapar la sensación y se siente alegre por haber cumplido una llamada vital. «El vivir es un presente alimentado continuamente por el tiempo».
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16
Signo del Alba. Pág. 37.
17
Ibidem pág. 11.
18
Ibidem pág. 14.
19
Trasluz, pág. 77.
20
Soledades en Vuelo, (pág. 55) Es el séptimo libro poético de Pérez-Clotet y se publicó en la Colección Adonáis de Madrid con el número XXI en el año 1945. Su formato es de 11 x 15. De la obra -según nota inicial- se hicieron 425 ejemplares en la edición y 100 en papel offsen especial, de los cuales, 75 están numerados del 1 al 75 para los sucriptores de lujo de Adonáis y 25 numerados del I al XXV para los suscriptores de honor. El libro -75 páginas y 28 poemas- se divide en ocho partes, encabezadas por un poema que sirve de introducción («Isla feliz, victoriosa») y rematadas por otro que hace las veces de epílogo (un fragmento del poema «toro»).