611
Manuel Andújar, «La poesía española en el transtierro mexicano», Entre la cruz y la espada: en torno a la España de posguerra. Homenaje a Eugenio G. de Nora, Gredos, Madrid, 1984, p. 37.
612
No existe ningún estudio monográfico sobre la obra de Francisco Giner de los Ríos, tan sólo reseñas y artículos en revistas o estudios monográficos generales. Para una relación de las primeras, Vid. el Diccionario de escritores mexicanos coordinado por V. Ocampo. En cuanto a los segundos, Cf., en especial, las páginas que le dedica Max Aub en su La poesía española contemporánea, op. cit., pp. 186-187.
613
Cultura y exilio. La revista España Peregrina, op. cit., p. 28 y «Cultura y exilio (La revista España Peregrina)», Tiempo de Historia, vol. III, 35, octubre 1977.
614
Concha Méndez, en 1946, afirmaba: «Hay un libro de don Miguel de Unamuno, titulado Romancero del Destierro, que contiene expresiones poéticas tan acordes con nuestro ánimo que quiera repetir algunas. Pero es mejor silenciarlas. Acudan a ese libro los españoles que quieran encontrar las mejores expresiones de amor para la patria» («El Romancero español», Retablo Hispánico, op. cit., p. 195).
Para Ouimette «...es un libro del exilio, pero escrito desde la isla que es el hombre individual y consciente en su lucha por personalizarse dentro de la mar de la humanidad» (Víctor Ouimette, «La agonía del desterrado. De Fuerteventura a París», J.A. Ascunce Arrieta, ed., La poesía de Miguel de Unamuno, San Sebastián, 1987, p. 178.) Aunque esta cita se refiera explícitamente a De Fuerteventura a París, creemos que puede muy bien aplicarse al Romancero del destierro y. específicamente, al poema que nos ocupa. El mismo autor cita las siguientes palabras de Unamuno, dirigidas a José Carlos Mariátegui: «Y lo que quiero constar es que en mi caso -porque constituyo un caso- no se trata de pleito individual que como a individuo aislado me toque, sino de algo personal, y la persona es lo representativo y social, lo humano común. Al defenderme atacando, defiendo el alma eterna y universal de mi pueblo» (p. 180).
615
Ramón Díaz-Solís, «La nostalgia de ser en el todo en Unamuno. A propósito de Romancero del destierro», J.A. Ascunce Arrieta, ed., La poesía de Miguel de Unamuno, Universidad de Deusto, San Sebastián, 1987, p. 199. Para una historia de los poemas del Romancero, para el análisis de sus metros y estrofas y la descripción general, Cf. M. García Blanco, Don Miguel de Unamuno y sus poesías, Salamanca, 1954, pp. 293-312.
616
«Unamuno ha tropezado pronto con sus temas y no tarda en empezar a repetirse. Entre los sentimientos del lector del autor vasco, el de la redundancia de mucho de lo leído es prominente. Es decir concuerdan el autor y el lector, el uno avisando de la repetición y mismidad de todo y el otro sintiendo eso ya en lo que lee. Las imágenes e interpretaciones ganan precisión y concepto en la repetición, aunque pierdan a lo mejor en concretez y viveza de relieve» (Ibídem, pp. 199-200).
617
«España aparece entonces como 'coincidentia opositorum', haz armonizador de regiones y culturas diversas, del que -como cara oculta de Dios- resalta su índole maternal. Se enlazan así dos sentimientos muy profundos en Unamuno: el de la 'patria' como raíz del ser y el de Dios como maternidad... Es con esta conciencia religiosa popular con la que Unamuno identifica su 'españolidad'. En la orfandad del destierro siente crecer su sentimiento de filialidad con la 'Gran Madre', concreción en su caso particular del mito de la Madre eterna, en el que Unamuno encuentra la salvación de su alma... Así nos vemos llevados a la conclusión de que en la 'Españolidad' unamuniana lo que prima es el sentimiento de España como naturaleza. Si la Naturaleza, pues, es Madre Universal, resulta que España es concreción -máxima, en su caso- de esa universalidad natural y divina, al mismo tiempo», J. L. Abellán, «Historia e intrahistoria en Unamuno», op. cit., p. 323-324.
618
«Reunión bajo las nuevas banderas» y «Sonata» pasarán a formar parte de Tercera Residencia (1947), mientras que «Océano» integrará el Canto General (1950).
619
Hernán Loyola, Ser y morir en Pablo Neruda 1918-1945, Santiago de Chile, 1967, p. 173.
620
Comenta el mismo crítico: «Estos versos... resumen por primera vez desde un ángulo nuevo el sentido de toda la poesía anterior de Neruda. El ángulo nuevo incorpora su presencia a través de interrogantes... hay aquí una sutil negación del contenido subjetivo que hasta entonces, sobre todo en Residencia, había operado en su configuración poética de la Muerte... Esto significa que a partir de Reunión... la Muerte ya no se le aparecerá a Neruda subjetivamente configurada, sino históricamente definida y precisada... [el poema es un] primer examen retrospectivo de su poesía» (p. 167). De entre todos los muchos estudios sobre el poeta destacamos, por su interés en cuanto al periodo que nos ocupa y la evolución nerudiana, Salvatore Bizzarro, Social and Political themes in the poetry of Pablo Neruda from 1936 to 1950, Tesis Doctoral, Stanford, 1969, el tantas veces citado J. Cano Ballesta, op. cit., y el excelente análisis de María Magdalena Solá, Poesía y política en Pablo Neruda (Análisis del Canto General), Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, 1980.