311
Oscurecidas un tanto por el apoyo de México a la Segunda República española, las relaciones entre la vieja colonia española y el gobierno mexicano, así como entre aquella y los refugiados de 1939, no han sido demasiado estudiadas. De todas formas, para una aproximación a este tema conviene revisar el trabajo de José Fuentes Mares, «Historia de dos orgullos, Océano, México, 1984 y el estudio de Thomas Powell publicado en la Universidad de Nuevo México, Mexico and the Spanish Civil War (1981).
312
L. E. Smith, op. cit., p. 176.
313
Ibídem, p. 174.
314
Aparecidos en 1, p. 31; 6, p. 282; 7, p. 36; 10, p. 68 -el primero y el último no son, en sentido estricto, comentarios sino alusiones directas al mexicano-.
315
El título alude al prólogo de El Difícil Paraíso, donde se califica a Junco como «la voz de México. Vid. Junco y la hispanidad. Cuatro artículos, Instituto de Cultura Hispánica de Monterrey, Monterrey, 1980.
316
Sobre los antecedentes de esta actitud, Vid. Daniel Rivadulla, La 'amistad irreconciliable'. España y Argentina 1900-1914, Mapfre, Madrid, 1992 y J.C. Pereira y A. Cervantes, Relaciones diplomáticas entre España y América, Mapfre, Madrid, 1992. Aporta información sobre la Argentina de los años cuarenta el artículo de Félix Luna, «La Argentina del exilio español», Cuadernos Hispanoamericanos, 473-474, noviembre-diciembre 1989, pp. 59-62.
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B. Matamoro, «La emigración cultural española en Argentina durante la posguerra de 1939», Cuadernos Hispanoamericanos, 384, junio 1982, pp. 576-590 y E. de Zuleta, op. cit. De todas formas, las críticas realizadas contra Argentina no son demasiado vehementes, dado que en este país -y gracias a la importante colonia española existente- muchos republicanos encontraron acomodo.
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Este aspecto se convirtió, y a ello contribuyeron las publicaciones como España Peregrina, en incuestionable. Con Francisco Caudet, creemos que esta afirmación es más equívoca de lo que parece a simple vista. (Hipótesis sobre el exilio, en prensa).
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Desde una perspectiva distinta en torno al motivo de la lengua se expresa Gabriela Mistral en un texto reproducido en el número dedicado al doce de Octubre, con la intención clara de apoyar la tantas veces referida necesidad de acoger a los españoles que permanecían en Francia. Mistral, en un texto fechado en Río de Janeiro en septiembre de 1940, donde habla en nombre de un grupo de intelectuales latinoamericanos y considera que las enseñanzas de profesores españoles enriquecerían, con su conocimiento de la lengua, a las futuras generaciones americanas: «Me consta, por el fracaso de varias diligencias, que, al venir la inmigración de españoles, una especie de defensa económica gremial, alejó de los cargos de oficiales sudamericanos a hombres ilustres que pudieron ayudarnos a salir del impase [sic] lingüístico que vivimos. Me consta que hoy enseñan en Estados Unidos, trabajando en surcos extraños, unos cinco maestros del idioma, filólogos, gramáticos y escritores cuyo sitio natural era nuestras Universidades y Liceos» (8-9, pp. 63-64). (El mismo texto ha sido reproducido en muchas ocasiones: Cf. el texto publicado por el Ateneo Español de México, Homenaje a México. 1939-1979. La historia contemporánea de una emigración, (1979) y C.M. Rama, «Cuarenta años de transterramiento americano», Revista de la Universidad de México, XXXIV, 8, abril 1980, p. 30.
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P.W. Fagen, op. cit., p. 139. En efecto, la España republicana consiguió que las relaciones con México fueran las mejores desde la independencia mexicana. Cf. asimismo, para las relaciones durante la guerra, a Marcelino Domingo, El mundo ante España: México ejemplo, Technique du Livre, París, 1938.