291
J. Marinello en la ponencia «Palabras para Cuba» presentada en el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, recogida en El Mono Azul, 41, 18-XI-1937. Citamos por José Monleón, El Mono Azul. Teatro de urgencia y Romancero de la guerra civil, Ayuso, Madrid, 1979, p. 65.
292
Panorama de la filosofía española actual, Madrid, 1978.
293
C.M. Rama, «Los latinoamericanistas españoles del exilio», Latino-América. Anuario de Estudios Latinoamericanos, 2, 1979, p. 255. La afirmación de Rama no es, ni mucho menos, original: una y otra vez se van repitiendo idénticos juicios (Vid. A. Souto Alabarce, loc. cit., p. 369)
294
En estos términos se expresaba Iglesia en su artículo «Dos estudios sobre el mismo tema: Bernal Díaz y el popularismo en la Historiografía española», Tiempo, 6-7 junio de 1940. Cit. en El exilio español en México (1939-1982), op. cit., pp. 242-249. Sobre el autor vid.», además, la presentación de J. A. Ortega y Medina a la segunda edición de Cronistas e historiadores de la Conquista de México. El ciclo de Hernán Cortés, México, 1972, pp. 7-39. Muy interesante resulta, además, la reseña que le dedica Edmundo O'Gorman en Letras de México: «Dos obras de Ramón Iglesia», (17, 15 de mayo de 1940, p. 5).
295
Cit. en J. A. Ortega y Medina, «Historia», El exilio español en México 1939-1982, op. cit., p. 245. Cf., además, R. Iglesia, El hombre Colón y otros ensayos y Cronistas e historiadores de la Conquista de México. Esta perspectiva encuentra su correlato teórico en las palabras del director ejecutivo de la publicación de la Junta. En efecto, Larrea, en «Distintos modos de escribir la historia» (3, p. 125), después de criticar el conservadurismo de los estudios de Carlos Pereira y defender al socialista H.G. Wells «de ojos más avezados que los suyos [de Pereira] a la estimación de las grandes perspectivas y complejas síntesis históricas», afirmaba: «Una vez mas se evidencia que una cosa es el conocimiento libresco del tiempo pasado, la disección del cuerpo sin vida, y otra muy distinta la apreciación del presente en su plena y significativa función creadora» (3, p. 125).
296
Cortés será tratado desde diversos puntos de vista por los exiliados. En cuanto a la creación literaria, conviene destacar el retablillo de tema histórico Hernán Cortés escrito por R.J. Sender, donde se nos presenta a un Cortés poseído por su daimon, arrogante y soberbio, cuya personalidad va evolucionando hacia el desengaño y la rabia que le producen al hombre de acción la desvalorización de sus hazañas por parte de los burócratas.
297
Para estos, la figura de Cortés continuó siendo, durante muchos años, la figura emblemática de la hispanidad. En ese sentido, cita Smith un fragmento de El Popular de 4 de diciembre de 1943, donde se informa sobre la aparición del «Movimiento Unificador Nacionalista» y la celebración de distintas misas en el Distrito Federal y la provincia a la memoria de Hernán Cortés (L. E. Smith, op. cit., p. 177).
298
Cfr. El exilio español en México (1939-1982), op. cit., p. 273 y C.M. Rama, op. cit., p. 258.
299
«Eres emigrado, pero no te pareces en nada a los muchos compatriotas que te han precedido. Llevas encima un adjetivo que te da color y significación singulares. Eres emigrado político. Además no has salido de España por afán de aventura personal sino que te han echado...» (P. Masip, op. cit., p. 8).
300
«Para el caso de México, Vid. las investigaciones de Ricardo Pérez Monfort, op. cit., y del mismo y Lina Odena, Por la patria y por la raza, CIESAS, México, 1982. Cabe señalar que Pérez utiliza el término «hispanismo» para referirse a lo que en el presente estudio denominamos con la palabra «hispanidad», la usada por los exiliados españoles de 1939.