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A partir de ahora, al citar a España Peregrina, nos limitaremos a anotar, entre paréntesis, el número de la entrega y la página. Las fechas pueden cotejarse fácilmente en los índices que incluimos al final de nuestro trabajo.

 

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De hecho, la Junta no puede considerarse independiente -tal y como se desprende de algunas afirmaciones que hallamos en la misma revista («...la Junta se había puesto, desde un principio, en relación con el Servicio de evacuación de republicanos españoles (SERE) y, aunque no siempre prevaleció su criterio...») y de los comentarios del propio José Puche en Palabras del exilio, op. cit., vol. I, pp. 62-63-, puesto que la Junta fue subvencionada totalmente por el SERE. Políticamente, este basaba su actuación en la continuidad del último gobierno de la República, y era apoyado preferentemente por los comunistas, aunque tampoco se excluyeron dentro de él sectores mas radicales como los anarquistas.

 

23

Para la historia de sus actividades iniciales, Vid. Amaro del Rosal, op. cit., pp. 88 y ss.

 

24

Palabras del exilio, op. cit., p. 62.

 

25

Cf. los Estatutos de la Junta impresos al principio de la misma revista.

 

26

Nos da esta información D. Bary, Larrea: poesía y transfiguración, Planeta, Barcelona, 1976, p. 117. De todas formas, no hemos podido conocer directamente esta publicación.

 

27

Vid. sobre ella el libro de M. Fresco, La emigración republicana española: una victoria en México, Editores Asociados, México, 195, pp. 65 y ss., donde incluye una extensa relación de sus miembros; P. W. Fagen, op. cit., pp. 86-88, C. Sáenz de la Calzada, «Educación y pedagogía», El exilio español en México 1939-1982, op. cit., pp. 213-221, A. H. de León-Portilla, op. cit., p. 102 y los textos aparecidos con motivo de la Conferencia de La Habana realizada por la Unión de Profesores Españoles en 1943. Cf. la bibliografía que P.W. Fagen incluye al final de su estudio Transterrados y ciudadanos, op. cit.

 

28

M. Fresco, op. cit., pp. 57-58.

 

29

En Cultural Creations of the Comité Técnico de Ayuda a los Españoles en México se señalaba que había más de cinco mil personas que pertenecían a la llamada «clase intelectual» (cit. en P. W. Fagen, op. cit., p. 56). El número nos parece algo exagerado, habida cuenta de que, por esas fechas, sólo habían llegado unos 10.000 españoles. Más acertadas nos parecen la cifra que se dan en la misma España Peregrina -alrededor de un millar (1, p. 44)-, en tanto coincide con las apuntadas por Javier Rubio, op. cit., p. 233. Una página antes, el historiador afirma «...el contingente de inmigrantes españoles que legan a México en 1939 encuadrados en el grupo de 'profesiones liberales' es el más numerosos, llegando prácticamente a duplicar el del grupo de agricultura y pesca» (op. cit., p. 232).

 

30

Tomo la mayoría de estos datos de la propia revista que, en diversos artículos -especialmente en «Una buhardilla y un manifiesto»- se refiere a la creación de la Junta. En ellos se basan, también, los imprescindibles trabajos de Manuel Andújar, «Las revistas culturales y literarias del exilio español en América», en J.L. Abellán, ed., El exilio español de 1939, vol. 3, Taurus, Madrid, 1976, y Francisco Caudet, El exilio republicano en México. Las revistas literarias (1939-1972), Fundación Banco Exterior, Madrid, 1992.

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