131
Cf. «Publicaciones de La Casa de España en México (fechadas según el colofón)», lista compilada por Beatriz Morán Gortari, El Colegio de México. Boletín editorial, 20, julio-agosto 1988, p. 34. Número monográfico dedicado a los «50 años de La Casa de España en México».
132
Esta inclusión se explica fundamentalmente por razones de amistad y afinidad ideológica con un importante sector de la Junta, de orientación comunista.
133
Cf. Los intelectuales y la guerra de España, de Aldo Garosci, Júcar, Madrid, 1981).
134
Juan Larrea había estudiado lengua y literatura francesa desde mucho antes de trasladarse a París, ciudad en la que vivió durante más de un lustro. Por su lado, José Bergamín, desde las páginas de Cruz y Raya, había dado a conocer, entre otros autores franceses, a los pensadores del personalismo, algunos de ellos -como Landsberg- reeditados más adelante en España Peregrina. Cf., por ejemplo, del propio Bergamín, en Cruz y Raya, «Sí o no, como Cristo nos enseña. (Pour le bien commun. Les responsabilites du chretien et le moment present)», 14, 93-101 y «Paz con Paz, guerra con guerra», 33, 105-112. De otros autores, vid. Paul Claudel: «Sobre la presencia de Dios»,11, 7-47; Antonio Garrigues, «La revolución personalista», 1, 126-132; Max Jacob, «El verdadero sentido de la religión católica», 13, 7-41 (trad. de José Bergamín); Jacques Maritain, «Carta sobre la independencia», 36, suplem. 3-53; Emmanuel Mounier, «El movimiento Esprit y la revolución espiritual», 11, suplem. 3-14; P.L. Landsberg, «La libertad y la gracia en San Agustín», 14, 7-37, y «Experiencia de la muerte», 26, 7-58.
135
Cf. Marc Hanrez, ed., Los escritores y la guerra de España, Monte Ávila, Barcelona, 1977 y Aldo Garosci, op. cit.
136
Vid. el Acta de constitución de la editorial, publicada por Gonzalo Santonja en el monográfico de Cuadernos Hispanoamericanos dedicado al exilio español de 1939, reimpresa por Francisco Caudet en El exilio republicano en México. Las revistas literarias (1939-1971), op. cit., p. 179. Sobre Jay Allen, Vid. la entrada que se le dedica en el Diccionario de la guerra civil española de Manuel Rubio Cabeza Planeta, Barcelona, 1987, pp. 50-51.
137
Su presencia era casi obligada, dada la íntima relación existente entre muchos de los integrantes de la Junta y el escritor mexicano que había residido durante varios años en España. Sobre esta amistad, Jesús Silva Herzog comentaba: «...casi todos los refugiados iban a la casa de Alfonso Reyes a pedirle consejos... tenía nexos con todos los intelectuales, los literatos, etc.» (El exilio español en México 1939-1982, op. cit., pág. 890). Consúltese, asimismo, los testimonios de María Zambrano «Alfonso Reyes, mexicano universal»; Francisco Giner de los Ríos, «Evocaciones de Alfonso Reyes» y Manuel Andújar, «Lectura española del mexicano Alfonso Reyes» en el colectivo Alfonso Reyes en Madrid, Monterrey, 1991. Fundamental para entender esta y otras relaciones del exilio español con los intelectuales mexicanos, así como los antecedentes de este intercambio cultural resulta el libro de Héctor Perea, La rueda del tiempo. Mexicanos en España, Nueva Imagen, México, 1996.
138
Marie-Claire Figueroa, loc. cit., p. 136.
139
José Luis Puche en Palabras del exilio, op. cit., p. 72.
140
Paulino Masip, Cartas a un refugiado español, Junta de Cultura Española, México, 1939, pp. 9 y 42.