Epístolas
Ramón de Campoamor
—144→

| Miedo me da el pensar lo que en mí siento | ||||
| y por eso en sus males, importuno, | ||||
| sólo sabe ir a ti mi pensamiento. | ||||
| Por tus renglones, que besé uno a uno, | ||||
| ya se que están en nuestra humilde casa, | 5 | |||
| todos muy bien, aunque feliz ninguno. | ||||
| Que arrastren, como yo, su dicha escasa | ||||
| con católica fe, con pecho fuerte; | ||||
| que la vida es cruel, mas pronto pasa. | ||||
| Y sufriendo por Dios, tendrán la suerte | 10 | |||
| de vivir esa vida de alegría, | ||||
| que no muere en el día de la muerte. | ||||
| ¿Quieres saber mi historia, madre mía? | ||||
| ¡Ay! si el saberla yo me da tormento, | ||||
| el contártela a ti, ¿qué me daría? | 15 | |||
| De un pesar que no espera es mi lamento; | ||||
| por eso hoy busca tu materno lado, | ||||
| maniático de ti, mi pensamiento. | ||||
| Del hijo más que todos desdichado, | ||||
| abre tu corazón a sus gemidos, | 20 | |||
| por la vida tan triste que le has dado. | ||||
| Pensando en goces, para siempre huidos, | ||||
| mi mano sofocando la agonía, | ||||
| del corazón retiene los latidos. | ||||
| ¡Cuánto recuerdo ahora, madre mía, | 25 | |||
| aquel dulce mirar con que afrentabas | ||||
| al sol de otoño al acabarse el día! | ||||
| ¡Cuántas dichas entonces me augurabas, | ||||
| mientras viendo nacer mis sentimientos, | ||||
| con el alma en los ojos me mirabas! | 30 | |||
| Y aunque las dichas se volvieron cuentos, | ||||
| ¡como, en recuerdo de tan bellos días, | ||||
| hoy te besan los pies mis pensamientos! | ||||
| Al fijar tus pupilas en las mías, | ||||
| como es la voz del alma tu mirada, | 35 | |||
| ¡qué de cosas, callando, me decías! | ||||
| Ya mi mente en tu espíritu filtrada, | ||||
| dejaré deslizarse mi existencia | ||||
| en tu augusta belleza vinculada. | ||||
| Tú sola en mi dolor me das paciencia, | 40 | |||
| pues siempre con tu imagen me acompañas, | ||||
| confidente leal de mi conciencia. | ||||
| Tú de luz pura el pensamiento bañas, | ||||
| la infernal lobreguez trocando en cielo, | ||||
| del hijo, antes feliz, de tus entrañas. | 45 | |||
| Pueda hoy contigo desahogar mi duelo, | ||||
| pues sabe bien tu natural tristeza | ||||
| que el placer de llorar es gran consuelo. | ||||
| Turbios mis ojos; blanca mi cabeza, | ||||
| perdí con la esperanza la energía, | 50 | |||
| y ya hasta tengo de vivir pereza. | ||||
| Fue tan larga y terrible mi agonía, | ||||
| que por tu hermosa senectud te juro | ||||
| que, a no vivirme tú, me moriría. | ||||
| De tanto ser como encontré perjuro, | 55 | |||
| ya dejo hasta el recuerdo, que maldigo, | ||||
| por tu amor siempre grande y siempre puro. | ||||
| Desde este día a tu mejor amigo | ||||
| ya no le importa oscuridad o gloria, | ||||
| gusto o pesar, sufriéndolo contigo. | 60 | |||
| Del alma, que consagro a tu memoria, | ||||
| presto los males curará la muerte, | ||||
| desenlace final de toda historia. | ||||
| —145→ | ||||
| Y antes la edad, más que las penas, fuerte, | ||||
| me dará poco a poco ese desvío, | 65 | |||
| que la tristeza en hábito convierte. | ||||
| Buitre de las pasiones, el hastío | ||||
| con sordo afán mi corazón devora, | ||||
| y el pecho se me queja a pesar mío. | ||||
| Mas así iré viviendo hora tras hora | 70 | |||
| hasta que ponga fin a mi existencia | ||||
| aquel Dios que es más Dios del ser que llora. | ||||
| Y querrá, en su. bondad, la Providencia, | ||||
| mientras llega ese fin, dar a mi mente | ||||
| la angustia que se abisma en la paciencia. | 75 | |||
| ¿Recuerdas la tersura de mi frente? | ||||
| ¡Oh, qué ¡ay! darías sus arrugas viendo, | ||||
| de esos que dais las madres solamente! | ||||
| Mas concluyo esta carta, porque entiendo | ||||
| que lo mismo que a mí cuando te escribo, | 80 | |||
| te se caerán las lágrimas leyendo. | ||||
| No llores, madre mía, pues concibo | ||||
| que es pagar con un ¡ay! con mucho exceso | ||||
| la ruin parte de vida que ahora vivo. | ||||
| ¡Cuánto lloras mi mal! A cuenta de eso, | 85 | |||
| para estampar en tu anchurosa frente, | ||||
| además de otros mil, te guardo un beso. | ||||
| Dame tu bendición, que yo impaciente | ||||
| a darte voy cuanto tu amor desea, | ||||
| que es la ansia eterna de tenerme enfrente. | 90 | |||
| Y si Dios no permite que te vea, | ||||
| de mi vida los últimos alientos | ||||
| besos serán que te daré en idea. | ||||
| Desde que hallé insufribles mis tormentos, | ||||
| cuantas horas los días han tenido, | 95 | |||
| tuve yo para ti de pensamientos. | ||||
| Adiós, mi santo amor; tú siempre has sido | ||||
| el ángel para mí de las mujeres; | ||||
| recuerda sin cesar que no te olvido, | ||||
| y escríbeme a menudo que me quieres. | 100 | |||
A don F. F. Golfín | ||||
| Aunque ausente de ti, Golfín amigo, | ||||
| presa feliz de tu inmortal memoria, | ||||
| dejo el mundo, entro en mí, y hablo contigo. | ||||
| Y al recordarte mi doliente historia, | ||||
| daré consejo a tus precoces canas, | 5 | |||
| diadema de tus días y tu gloria. | ||||
| Mis esperanzas ¡ay! fueron tan vanas, | ||||
| tanto el placer de la ciudad me hastía, | ||||
| que ni de ser feliz tengo ya ganas. | ||||
| Trueca tu vida por la vida mía, | 10 | |||
| o pagarás, cual pago, la flaqueza | ||||
| de creer de la corte en la alegría. | ||||
| ¿Ves la dicha mayor de la grandeza? | ||||
| Pues es mucho más grande y más risueño | ||||
| el goce con que sueña la pobreza. | 15 | |||
| ¿Y qué vale el ser grande, si al pequeño | ||||
| en premiar su martirio se desvela | ||||
| el alto cielo en su aparente sueño? | ||||
| Al campo por salud mi mente vuela; | ||||
| que el mal de corte, que se llama hastío, | 20 | |||
| ¡ay! como el viento del sepulcro hiela. | ||||
| Hoy, como ayer y siempre, amigo mío, | ||||
| que te lleve con fruto, a Dios le ruego, | ||||
| las muchas bendiciones que te envío. | ||||
| Alabado ya Dios, te escribo, y luego | 25 | |||
| llevo el próvido afán de mis amores | ||||
| al huerto que he plantado, y que ahora riego. | ||||
| Y después, convertidos en olores, | ||||
| el viento, al despertar, me vuelve y cuenta | ||||
| gratísimos mensajes de las flores. | 30 | |||
| Créeme, Golfín; sólo la paz se asienta | ||||
| aquí donde la envidia no asesina | ||||
| con su mirada de Caín sangrienta. | ||||
| Todo en la corte a la ambición inclina, | ||||
| como el mar, con sus bruscas tempestades, | 35 | |||
| las almas de los débiles fascina. | ||||
| ¿Qué brota esa Babel, sino maldades, | ||||
| para el que son, de intemperancia ajeno, | ||||
| un poblado desierto las ciudades? | ||||
| Un mes hará que de cuidados lleno, | 40 | |||
| te dejé donde atroces las pasiones | ||||
| prueban el hierro, el fuego y el veneno. | ||||
| Y ya henchido de impuras ambiciones, | ||||
| como arrastra la arena, va arrastrando | ||||
| el viento del desierto las naciones. | 45 | |||
| ¡Cuánto Nerón la libertad va alzando, | ||||
| conforme va sus hierros, oprimida, | ||||
| al rostro de los siglos arrojando! | ||||
| Ven donde el aura a respirar convida | ||||
| en la parte del bosque más oscura, | 50 | |||
| alientos de salud, soplos de vida. | ||||
| Deja del mundo la región impura, | ||||
| pues casi de rodillas te lo pido | ||||
| por nuestros cortos días de ventura. | ||||
| Lucharás como yo, y al fin, rendido, | 55 | |||
| cual cae helado con la noche el viento, | ||||
| tu espíritu vital caerá abatido. | ||||
| ¿Quieres decir que es de un cobarde aliento, | ||||
| cuando el ocaso de la edad avanza, | ||||
| buscar desesperado el aislamiento? | 60 | |||
| Mas ¿qué valor a resistir alcanza | ||||
| los humanos dolores sin medida, | ||||
| las desdichas que matan la esperanza? | ||||
| —146→ | ||||
| De tanto batallar mi alma rendida, | ||||
| sin pena ni placer, deja impasible | 65 | |||
| estas tristes riberas de la vida. | ||||
| ¡Subir para caer! ¡Destino horrible! | ||||
| ¡Qué lástima da a un alma generosa | ||||
| ver al hombre luchar con lo imposible! | ||||
| Porque el genio mayor ¿es otra cosa | 70 | |||
| que un insecto que vive recorriendo | ||||
| la vasta soledad de alguna rosa? | ||||
| Obediente a mi voz, ya te estoy viendo | ||||
| de la ambición, del mundo y de ti mismo, | ||||
| como quien huye de su sombra, huyendo. | 75 | |||
| Aléjate de ese antro, en cuyo abismo, | ||||
| tras la esperanza, hasta la fe arrojamos, | ||||
| y la santa pasión del patriotismo. | ||||
| Y en tanto que aquí paz juntos hallamos, | ||||
| que sirvas, ruego a Dios, con buena estrella | 80 | |||
| la patria en que sufrimos y gozamos. | ||||
| Esa patria, Golfín, siempre tan bella, | ||||
| que al recordar su no sé que divino, | ||||
| hace llorar al que se ausenta de ella. | ||||
| Dile ya al mundo adiós; que es desatino | 85 | |||
| loco sufrir todo el azar que encierra | ||||
| ese anónimo eterno del destino. | ||||
| Y a quien sirve al azar, rey de la tierra, | ||||
| sin gozar del presente ni el pasado, | ||||
| la execración del porvenir le aterra. | 90 | |||
| Vive así, si esto es vida, atormentado | ||||
| tu corazón, que es bueno entre los buenos, | ||||
| en su ataúd de carne aprisionado. | ||||
| Yo, entretanto, por valles siempre amenos, | ||||
| de la calumnia me atraeré, escondido, | 95 | |||
| si nunca caridad, silencio al menos. | ||||
| Perdón hasta a mis émulos les pido, | ||||
| que ha tiempo que en las copas de las flores | ||||
| bebí de mis venganzas el olvido. | ||||
| Hastiado de placeres y dolores, | 100 | |||
| sólo amo de las selvas la espesura, | ||||
| amor que curó en mí locos amores. | ||||
| ¡Qué honda es la paz cuando la noche oscura | ||||
| deja caer, por entre sombras, yerta | ||||
| la luz de los amores sin ventura! | 105 | |||
| ¡Qué dulce es aquí el aura, cuando incierta | ||||
| hace un ruido, en los árboles fluyendo, | ||||
| que aduerme, y cuando aduerme no despierta! | ||||
| Ven, y felices a tus hijos viendo, | ||||
| la muerte aguardarás que nos espera, | 110 | |||
| espectro que se acerca y va creciendo. | ||||
| Y al lado de la dulce compañera, | ||||
| que, enseñándote a creer, tu fe asegura, | ||||
| porque nunca el que cree se desespera, | ||||
| Labrando seguiréis vuestra ventura, | 115 | |||
| con el amor juntando la inocencia, | ||||
| y uniendo la virtud a la ternura. | ||||
| Que el bueno sabe bien por experiencia | ||||
| que el que quiere tener sueños dorados, | ||||
| purifica primero su conciencia. | 120 | |||
| ¡Cuán venturosos son, aunque olvidados, | ||||
| sin saber lo que es gloria ni riqueza, | ||||
| los pastores que van por estos prados! | ||||
| Hay gente tan dichosa en su pobreza, | ||||
| que con escaso abrigo y pan tasado, | 125 | |||
| no recuerda ni un día de tristeza. | ||||
| Mas tu vendrás, por el dolor guiado, | ||||
| como las aves van, emigradoras, | ||||
| a un país que no han visto y que han soñado. | ||||
| Verás que en estas playas seductoras, | 130 | |||
| si ajena de placer se pasa alguna, | ||||
| vacías de dolor corren las horas. | ||||
| ¡Oh carga del poder, siempre importuna! | ||||
| dando aquí Dios su gracia por consuelo, | ||||
| ¿qué se nos marcha al irse la fortuna? | 135 | |||
| ¡Bendigamos al sol que ilustra el cielo, | ||||
| que hace flores brotar a las arenas, | ||||
| árboles a las rocas, fruto al hielo! | ||||
| ¡Nombre infausto el de corte, que las penas | ||||
| recuerda, así como los ecos vanos | 140 | |||
| recuerdan al esclavo sus cadenas! | ||||
| Reina aquí el Dios que trajo a los humanos | ||||
| el mando dulce, la incruenta gloria, | ||||
| fe sin, superstición, paz sin tiranos. | ||||
| Ven, y mata con tiempo tu memoria, | 145 | |||
| mucho antes que tu nombre eche la suerte | ||||
| a ese lago de sangre de la historia. | ||||
| Por no verme, Golfín, cual podrás verte, | ||||
| ya he puesto entre la corte y la pradera | ||||
| una ausencia absoluta cual la muerte. | 150 | |||
| Que venga yo a expirar, el cielo quiera, | ||||
| donde al morir, zagalas y pastores, | ||||
| se sienten tristes por la vez primera. | ||||
| Y dejad que entretanto, sin dolores, | ||||
| donde olvidado ya, todo se olvida, | 155 | |||
| me sobreviva a mi cogiendo flores. | ||||
| Mas ¡ay! bien pronto a esta mansión querida | ||||
| te arrastrará la edad, pues cautamente, | ||||
| sin más que andar el tiempo, obra en la vida. | ||||
| ¡Siempre contigo, aunque de ti me ausente, | 160 | |||
| herido el corazón, mas todo entero, | ||||
| te dará su amistad eternamente; | ||||
| que nada inspiras tú perecedero! | ||||
—147→
Dirigida al Sr. Marqués de Molins | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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| -Relámpago es el genio; a su destello, | ||||
| lo triste causa horror, lo bello es bello; | ||||
| cuando luce ante el sol, el día alegra, | ||||
| la noche ante su luz se hace más negra.- | ||||
| Esto tu madre te contaba un día, | 5 | |||
| y al contártelo así, decir quería | ||||
| que, si en un alma, cual la tuya, encanta, | ||||
| en un mal corazón el genio espanta. | ||||
| Me asomé cierto día, | ||||
| y apenas me asomé, Natalia mía, | ||||
| vi atmósferas más anchas y más bellas | ||||
| que esos campos cerrados por estrellas; | ||||
| caos de irresistible devaneo, | 5 | |||
| de miedo, de inocencia y de deseo, | ||||
| donde el término a ver jamás se alcanza | ||||
| de la dicha, el placer y la esperanza. | ||||
| Abismo que me atrae fascinado, | ||||
| como atrae la muerte a un desgraciado, | 10 | |||
| allí mi alma aspiró, de encanto llena, | ||||
| un néctar delicioso que envenena; | ||||
| y allá dentro miré tímidamente, | ||||
| como mira el que tiene el sol enfrente, | ||||
| mil sombras, que dejaron por despojos | 15 | |||
| almas que en lo hondo asesinó tu encanto... | ||||
| ¿Que adónde me asomé para ver tanto? | ||||
| Me asomé... a la ventana de tus ojos. | ||||
| Cantar quise tus ojos, Luisa mía, | ||||
| mas fue gentil quimera: | ||||
| ¿cómo su lumbre retratar podría, | ||||
| si de esos ojos, que cantar quisiera, | ||||
| nadie el color ha visto todavía? | 5 | |||
| Tanta virtud tu corazón inspira, | ||||
| que piensa el vulgo, de entusiasmo lleno, | ||||
| que, al mirarlo tan bueno, | ||||
| el mismo Dios que lo crió lo admira. | ||||
| No sé por qué alaban tanto | ||||
| tu hermosura y gentileza, | ||||
| pues yo, Luz, en tu belleza | ||||
| veo tu menor encanto. | ||||
| Te juran por lo más santo | 5 | |||
| que tu hermosura enamora; | ||||
| mi fe, que tanto te adora, | ||||
| por lo más santo te jura | ||||
| que, aparte de la hermosura, | ||||
| eres, Luz, encantadora. | 10 | |||
EN EL ÁLBUM | ||||
| Alegra el ruiseñor las espesuras | ||||
| cuando canta el dolor de sus venturas, | ||||
| en tanto que la tórtola las llena | ||||
| con la eterna alegría de su pena. | ||||
| Más triste que la de ambos es mi suerte, | 5 | |||
| Pilar, por conocerte; | ||||
| ruiseñor que te canto si te miro, | ||||
| tórtola, si te pierdo, que suspiro, | ||||
| cuando imaginó o sueño en tu belleza, | ||||
| canto de mis placeres la tristeza; | 10 | |||
| mas cuando pienso o sueño | ||||
| que tienes otro dueño, | ||||
| como tórtola fiel, deshecho en llanto, | ||||
| las alegrías de mis penas canto. | ||||
—151→
| No vi más gentil doncella | ||||
| ni más apuesto doncel, | ||||
| ni más envidiosas de ella, | ||||
| ni más envidiosos de él. | ||||
| Joven, pensé, pero pensaba en vano; | ||||
| ya viejo, no sé amar lo que amar quiero. | ||||
| Trae rosas abril, fruto el verano, | ||||
| hojas secas octubre, escarcha enero. | ||||
| Tal es la fuerza del destino humano; | 5 | |||
| lo que ha de ser después, nunca es primero, | ||||
| espera la niñez, el joven quiere, | ||||
| piensa el adulto, y la vejez se muere. | ||||
Escrito sobre un pensamiento de mi ahijada Julia, para
el sepulcro de su madre Doña María del Carmen
Arana de García | ||||
| Mientras de unirme a ti se acerca el día | ||||
| tu amor recuerdo y tu virtud imito; | ||||
| tu virtud que era inmensa, madre mía, | ||||
| y tu amor maternal, que era infinito. | ||||
Para el sepulcro de mi ahijado Mariano de la Paz Ordóñez
y García | ||||
| Bajó del cielo a ver la luz del día, | ||||
| mas, sintió tanto los humanos duelos, | ||||
| que, sin cumplir medio año todavía, | ||||
| nació... vio el mundo... y se volvió a los cielos. | ||||
Del Romancero de la guerra de África | ||||
Asunto Resuélvese la expedición a Tetuán.- Apertura del camino.- Noche-Buena en el campamento.- Combate del 25 | ||||
| ¡Gran presidio de presidios, | ||||
| África, en monstruos feraz, | ||||
| que un día llevaste al orbe | ||||
| la coyunda universal! | ||||
| hoy tu gloriosa barbarie | 5 | |||
| mata por siempre jamás | ||||
| el mundo con su desprecio, | ||||
| y Dios con su voluntad. | ||||
| En esa tienda, que brilla | ||||
| como un cisne sobre el mar, | 10 | |||
| un consejo de valientes | ||||
| que preside un general, | ||||
| decide sobre tu suerte, | ||||
| pueblo, que maldito estás, | ||||
| aun después que Jesucristo | 15 | |||
| vino la tierra a amnistiar! | ||||
| Por eso, aunque en nuestro campo | ||||
| alguno empiece a cantar: | ||||
| -Esta noche es Noche-Buena...- | ||||
| no suele escucharse más, | 20 | |||
| porque en confuso tropel | ||||
| vienen la estrofa a truncar | ||||
| la lluvia, el viento, el cansancio, | ||||
| y porque está cada cual | ||||
| a la tienda del consejo | 25 | |||
| mirando con ansiedad, | ||||
| y en vez de cantar, murmura: | ||||
| -¿Qué será, qué no será?...- | ||||
| Mucho al cielo y al infierno | ||||
| debe esta causa importar, | 30 | |||
| pues representando de ambos | ||||
| la paciente eternidad, | ||||
| dos sombras del otro mundo | ||||
| rondando la tienda están: | ||||
| la una augurio del bien, | 35 | |||
| genio la otra del mal. | ||||
| Y mientras tanto que, activo, | ||||
| el gran moro Satanás, | ||||
| asomándose a la tienda | ||||
| mira aquí y escucha allá, | 40 | |||
| y esto en silencio medita | ||||
| con desesperado afán, | ||||
| «¡en cuántos cuerpos sin alma | ||||
| va España un alma a crear!» | ||||
| —152→ | ||||
| volviendo al mundo la sombra | 45 | |||
| del gran rey de Portugal | ||||
| que, en el África muriendo, | ||||
| arrancó a Herrera aquel ¡ay! | ||||
| murmura en torno a la tienda, | ||||
| cual voz de duelo eternal: | 50 | |||
| -¡Valor! ¡y a Alcázar-Quivir, | ||||
| y a Guadalete vengad!- | ||||
| -Esta noche es Noche-Buena...- | ||||
| vuelve a decir el cantar; | ||||
| mas vuelven a interrumpirle | 55 | |||
| la lluvia y el vendaval, | ||||
| y también la incertidumbre | ||||
| con que, en patriótico afán, | ||||
| este diálogo pasando | ||||
| de un puesto a otro puesto va: | 60 | |||
| -¿Qué población la primera | ||||
| iremos a cristianar?- | ||||
| -Rabat, -dice uno; otro, -Arcilla;- | ||||
| -Tánger, -éste; aquél, -Tetuán.- | ||||
| Mas en torno de la tienda, | 65 | |||
| en silencio sepulcral, | ||||
| tan sólo giran las sombras | ||||
| del diablo y don Sebastián; | ||||
| y hasta de los centinelas | ||||
| el -¡alerta! ¡alerta está!- | 70 | |||
| va despertando el silencio, | ||||
| para que se duerma más. | ||||
| Y vuelve a oírse a lo lejos | ||||
| el estribillo vulgar | ||||
| de -esta noche es Noche-Buena...- | 75 | |||
| y vuelve a no oírse más; | ||||
| hasta que, abierta de pronto | ||||
| la tienda del general, | ||||
| saliendo el bravo Quesada, | ||||
| dice, acabando el cantar: | 80 | |||
| -Esta noche es Noche-Buena... | ||||
| porque vamos a Tetuán.- | ||||
| -¡A Tetuán! -voz que, pasando | ||||
| desde el cabo al general, | ||||
| de éste a aquél, de aquél al otro, | 85 | |||
| del otro al de más allá, | ||||
| del valle asciende a la cumbre, | ||||
| de la cumbre baja al mar; | ||||
| discurre de tienda en tienda | ||||
| y de vivac en vivac; | 90 | |||
| y cambiando la consigna | ||||
| del -¡alerta! ¡alerta está!- | ||||
| la voz de los centinelas | ||||
| -¡a Tetuán! dice, ¡a Tetuán!- | ||||
| -¡Ay! -rencoroso un suspiro | 95 | |||
| dando al viento Satanás, | ||||
| -¡ay de la ciudad sagrada!- | ||||
| grita de aduar en aduar; | ||||
| a cuya alarma los moros, | ||||
| como una turba infernal, | 100 | |||
| con ese ciego valor | ||||
| que raya en temeridad, | ||||
| nuestras trincheras asaltan | ||||
| con una fiereza tal, | ||||
| que fueran ellos los héroes, | 105 | |||
| si otros no lo fuesen más. | ||||
| ¡Oh, sí, sí, según se baten, | ||||
| aun acordándose están | ||||
| que han bebido agua del Tajo | ||||
| esos sectarios de Alá! | 110 | |||
| Mas vanamente el destino | ||||
| quieren, cual siempre, afrontar, | ||||
| pues cuando el destino llega, | ||||
| todo lo demás se va, | ||||
| y así es que dando a los moros | 115 | |||
| recuerdos del Cardenal, | ||||
| les dice la artillería: | ||||
| -¡Hijos de Tarif, atrás!- | ||||
| Y a un -¡viva Isabel Segunda!- | ||||
| alto, fiero, universal, | 120 | |||
| que en su tumba a la Primera | ||||
| hizo de gozo saltar, | ||||
| a bayoneta calada | ||||
| después con más claridad, | ||||
| repite la infantería: | 125 | |||
| -¡Atrás! ¡mucho más atrás!- | ||||
| Y entretanto que Zamora | ||||
| los empieza a acuchillar, | ||||
| y por el centro la Albuera | ||||
| los va llevando hacia allá, | 130 | |||
| Barcelona por la izquierda, | ||||
| con gran generosidad, | ||||
| les deja elegir la muerte | ||||
| entre la espada y el mar. | ||||
| Uno -dos -veinte -cuarenta, | 135 | |||
| ochenta... ¡qué mortandad! | ||||
| Con estos y con los otros, | ||||
| por Dios, que empiezo a pensar | ||||
| que así, cual de Guadalete, | ||||
| dice un sabio musulmán: | 140 | |||
| -¡El Dios que los ha criado, | ||||
| los puede sólo contar!- | ||||
| -Vencistéis con la bravura | ||||
| de un nuevo Gran Capitán-, | ||||
| dijo al general Quesada | 145 | |||
| el Capitán general. | ||||
| Y mientras que aun los moros | ||||
| se baten, pero hacia atrás, | ||||
| juntando a los zapadores, | ||||
| dice Prim: -¡Paso a Tetuán!- | 150 | |||
| y bajando de repente | ||||
| a peón, de general, | ||||
| —153→ | ||||
| venciendo como a los hombres, | ||||
| la tierra, el viento y el mar, | ||||
| -Haced de ese monte un llano, | 155 | |||
| y adelante, ¡voto a San!...- | ||||
| dijo alzando aquella espada | ||||
| que hiere una vez no más. | ||||
| A su voz los zapadores | ||||
| hacen la tierra temblar, | 160 | |||
| y abren a un bosque una senda | ||||
| que el sol no ha visto jamás, | ||||
| por donde la tropa marcha | ||||
| al África, a quien va a dar, | ||||
| por tantos siglos de oprobio, | 165 | |||
| fe, cultura y libertad. | ||||
| Y al partir, para barrer | ||||
| ese inmenso lupanar, | ||||
| O'Donnell ríe, Prim vota, | ||||
| llora y jura Satanás; | 170 | |||
| y esto en sueños dice Ros | ||||
| que habló con don Sebastián: | ||||
| -¡Valor! ¡y a Guadalete vengad!- | ||||
| -Salve, ¡oh rey! Guad-el-Jelú | ||||
| su Guadalete será! | 175 | |||
| -¿Nos veremos? -Nos veremos.- | ||||
| ¿Cuándo? -El seis. -¿Dónde? -En Tetuán. | ||||
| Dices que en mi faz revelo | ||||
| aire de perdida calma; | ||||
| tú harás lo mismo, Consuelo, | ||||
| cuando hagas, como yo, el duelo | ||||
| al cadáver de tu alma. | 5 | |||
| La vida es gota del cielo, | ||||
| que baja el cieno a formar, | ||||
| después se filtra en el suelo, | ||||
| y vuelve pura a la mar. | ||||
| Mientras viva, está de más | ||||
| que tú la hayas perdonado; | ||||
| ¡el espectro del pecado | ||||
| no nos perdona jamás! | ||||
| Tal vez con el mismo afán | ||||
| muertos y vivos se quejan; | ||||
| allá por los que se dejan, | ||||
| y aquí por los que se van. | ||||
| Siempre por causa de ti, | ||||
| la amada soledad pierdo, | ||||
| pues me sigue aquí y allí | ||||
| tu nombre, fuera de mí; | ||||
| dentro de mí, tu recuerdo. | 5 | |||
| Hallé en su sepulcro, un día, | ||||
| flores que yo no arrojé; | ||||
| y al ver tan negra falsía, | ||||
| su alma, que era la mía, | ||||
| junto a su cuerpo enterré. | 5 | |||
| Sabe mi dolor profundo | ||||
| que la alegría y la calma | ||||
| no van desde el mundo al alma, | ||||
| sino desde el alma al mundo. | ||||
| Por todo lo del mundo no daría | ||||
| el amor que te tengo todavía: | ||||
| en cambio, prenda amada, | ||||
| el que me tienes tú, lo doy por nada. | ||||
| Si Dios nos mostrase un día | ||||
| las cosas cual son en sí, | ||||
| nadie se conocería; | ||||
| ¡ay! ni yo a ti, ni tú a mí. | ||||
| La vida que nos encanta | ||||
| del pasado se arrepiente, | ||||
| se hastía de lo presente, | ||||
| y lo futuro le espanta. | ||||
| Si uno a sí mismo a juzgar | ||||
| se fuese a la luz del día, | ||||
| ¡cuánta gente escupiría | ||||
| sobre su sombra, al pasar! | ||||
| ¡Pérfida, has muerto, y ya ves, | ||||
| cuando vengo a visitarte, | ||||
| que aun lloro, en vez de aplastarte | ||||
| el corazón con los pies! | ||||
—154→
| Si el erial de la razón | ||||
| de flores la ciencia adorna, | ||||
| la razón, en cambio, torna | ||||
| en erial el corazón. | ||||
| ¡No sé este vivir maldito | ||||
| por qué ha de pagarse tanto, | ||||
| que se compra con el llanto, | ||||
| y a veces con el delito! | ||||
| La conciencia a los culpados | ||||
| castiga tan pronto y bien, | ||||
| que hay muy pocos que no estén | ||||
| dentro de su pecho ahorcados. | ||||
| De que se está, estoy bien cierto, | ||||
| mejor que de pie, sentado, | ||||
| mejor que sentado, echado, | ||||
| y mejor que echado, muerto. | ||||
—155→
