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511

Montaigne alude a su historia amorosa de Theágenes y Cariclea. Bayle rechaza esta tradición. (N. del T.)

 

512

Toca el marfil, y el marfil abandonando su dureza natural se ablanda y cede bajo la presión de sus dedos. OVIDIO, Metamorfosis, X, 283. (N. del T.)

 

513

Incapaces de resistir la fatiga, costábales trabajo soportar el peso de las armas. TITO LIVIO, X, 28. (N. del T.)

 

514

Hacían sus casco con la blanda corteza del alcornoque. VIRGILIO, Eneida, VII, 742. (N. del T.)

 

515

Dos de los guerreros que aquí canto llevaban la coraza en el pecho y el casco en la cabeza; desde que entraron en el castillo no abandonaron noche ni día esa misma armadura que soportaban con la misma facilidad que vestidos;. tan acostumbrados estaban a resistir su peso. ARIOSTO, canto XIII, estancia 30. (N. del T.)

 

516

Dicen que las armas del soldado son los miembros de su cuerpo. CICERÓN, Tusc. quaest., II,16. (N. del T.)

 

517

Su flexible coraza parece recibir la vida del cuerpo que encierra; la vista admirada contempla estatuas de hierro que andan; diríase que el metal se incrustó en el guerrero que lo lleva. Los corceles tienen también su armadura: el hierro cubre sus soberbias frentes, y sus flancos, bajo una defensa férrea, desafían los impotentes dardos. CLAUDIANO, in Rufin, II, 358. (N. del T.)

 

518

Hacia este fin deben tender mis corceles. PROPERCIO, IV, 1, 70. (N. del T.)

 

519

Juan Segundo Everardi; poeta latino moderno nació en La Haya en 1511 y murió en Tournai en 1536; antes de haber cumplido, veinticinco años. (N. del T.)

 

520

Este diálogo no es de Platón, como lo reconoció ya Diógenes Laercio. (C.)