131
Cuando mi edad florida gozaba su alegre primavera. CATULO. LXVIII, 16. (N. del T.)
132
Muy pronto el tiempo presente desaparecerá y ya no podremos evocarle. LUCRECIO, III, 928. (N. del T.)
133
Ningún hombre es más frágil que los demás; ninguno tampoco está más seguro del día siguiente. SÉNECA, Epíst., 91. (N. del T.)
134
¿Por qué en una existencia tan corta formar tan vastos proyectos? HORACIO, Od., II, 16,17. (N. del T.)
135
¡Ay, infeliz de mí!, exclaman; un solo día, un instante fatal me roba todas las recompensas de la vida. LUCRECIO, III, 911. (N. del T.)
136
Partiré con el dolor de dejar sin acabar mis edificios suntuosos. VIRGILIO, Eneida, IV. 88. (N. del T.)
137
Quiero que la muerte me sorprenda en medio de mis trabajos. OVID., Amor, II, 10, 36. (N. del T.)
138
No añaden que la muerte aleja de nosotros el pesar de lo que abandonamos. LUCRECIO, III, 913. (N. del T.)
139
Antiguamente se acostumbraba a alegrar con homicidios los festines y a poner ante los ojos de los invitados combates horrorosos de gladiadores; a veces éstos caían en medio de las copas del banquete e inundaban las mesas con su sangre. SILIO ITÁLICO, XI, 51. (N. del T.)
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¡Cuán pequeña es la parte que queda a un anciano en el festín de la vida! MAXIMIANO, vel PSEUDO-GALUS, I, 16. (N. del T.)