1091
Todos los trabajos que la gloria acarrea son tolerables CICERÓN, Tusc. Quaest., II, 24. (N. del T.)
1092
Esto es lo que consuela y dulcifica los dolores más grandes. CICERÓN, Tusc. Quaest., II, 23. (N. del T.)
1093
Cuando os veáis atormentado por los deseos más violentos. PERSIO, Sat., V, 73. (N. del T.)
1094
Saciadlos con el primer objeto que se os ofrezca. LUCRECIO, IV, 1062. (N. del T.)
1095
Si con los primeros empujes no mezcláis heridas nuevas y no borráis sus primeras impresiones dejando errar vuestros caprichos. LUCRECIO, IV, 1067. (N. del T.)
1096
Como ese sutil pellejo de que las cigarras se despojan en verano. LUCRECIO, V, 801. (N. del T.)
1097
Con estos estímulos el dolor se irrita y aguijona. LUCRECIO, II, 42. (N. del T.)
1098
Tiberio. (N. del T.)
1099
¡Calamitosa arcilla aquella que en los comienzos moldeó Prometeo! Al formar el cuerpo del hombre para nada curó del espíritu, por lo cual, sin embargo debió comenzar. PROPERCIO, III, 5, 7. (N. del T.)
1100
Por temor que mi alma no se vea constantemente ocupada de sus males. OVIDIO, Trist., IV, 1, 4. (N. del T.)