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1

Aprovecho ideas que expuse con algún detalle en «Daniel Moyano: efectos del exilio», en Virginia Gil Amate (ed.), Escritores sin patria. La narrativa argentina de la segunda mitad del siglo XX, Oviedo, Ediciones Nobel / Ediuno, 2006, pp. 91-101.

 

2

Así lo definió Augusto Roa Bastos en el artículo «Realismo profundo en los cuentos de Daniel Moyano» (La Gaceta, Buenos Aires, 7 de junio de 1964), incluido como prólogo en La lombriz (Buenos Aires, Nueve 64, 1964) y, con variantes, en El trino del diablo y otras modulaciones, Barcelona, Ediciones B, Narradores de Hoy, 1988, pp. 5-8 (6).

 

3

Dónde estás con tus ojos celestes, prólogo de Ricardo Moyano, Buenos Aires, Gárgola, 2005, p. 16. En adelante las citas irán seguidas del número de las páginas correspondientes.

 

4

Incluyo como prueba de esas preferencias el título de Tres golpes de timbal, «hermética y humilde referencia al sublime concierto para violín de Beethoven, nunca nombrado en la novela, que comienza con cuatro golpes de timbal» (9), según Ricardo Moyano hace constar.

 

5

Al menos en la medida (discutida) en que esa zamba tenía que ver con el músico salteño Artidorio Cresseri, quien se la habría dedicado en algún momento decisivo a López Pereira, el abogado que lo había defendido en el juicio por el asesinato de su mujer.

 

6

Algo pudo reflejarse en el atormentado coronel de El oscuro, o en el carcelero (que también es el padre) del relato «Desde los parques»: «una mezcla de crueldad y desvalimiento, una mueca universal y dolorosa» (El trino del diablo y otras modulaciones, cit., p. 140).

 

7

Se trata de Joaquín de la Pezuela, quien en 1814, como jefe del ejército del Alto Perú -y antes de ser nombrado virrey-, intentó sin éxito recuperar para España el norte de la Argentina actual. La canción a la que se hace referencia, y en la que Pezuela pierde «su rojo pabellón», es probablemente «La marcha de San Lorenzo», que conmemora la victoria de los patriotas que en 1813 y en ese lugar pudo costar la vida al entonces coronel José de San Martín, de no haber sacrificado la suya el soldado o sargento Juan Bautista Cabral. La deficiencias de la memoria, conjugación de recuerdos y olvidos, justifican ahora y siempre las imprecisiones históricas de la novela, cuya información en este caso dice basarse en algunos de los inevitables textos de Alfredo Bartolomé Grosso en los que los estudiantes argentinos conocieron desde finales del siglo XIX el pasado nacional, y también en lecturas de Billiken, la famosa revista infantil de la Editorial Atlántida.

 

8

Ese capítulo 13 fue en principio el cuento «En la atmósfera», que, según Ricardo Moyano, «no logró interesar a ningún editor», por lo que su padre lo incluyó en Donde estás con tus ojos celestes «para asegurarse de que algún día fuese publicado» (11).