El teatro y el Estado
Ricardo Gullón
En La Table Ronde (julio, 1952), Jacques Tournier plantea las siguientes cuestiones: ¿Incumbe al Estado tener una política teatral? ¿Qué se piensa de la política seguida actualmente -en esa esfera- por los servicios oficiales franceses? y ¿Debe el Estado tomar partido en el plano de la estética teatral y sostener un teatro de vanguardia o solamente debe de ayudar a las formas tradicionales?
El Estado francés subvenciona actualmente tres clases de compañías: la Comedia francesa, el Teatro Nacional Popular y los Centros dramáticos de provincia (Alsacia, Saint-Étienne, Toulouse, Rennes; Aix en Provence y Lille). Tiene organizado un servicio de «ayuda a la primera obra», que se encarga de subvencionar el estreno de las escogidas por la Comisaría seleccionadora; subvenciona asimismo a los teatros parisinos que monten espectáculos de interés cultural y artístico, y distribuye tres millones de francos anualmente entre las jóvenes compañías.
Los hombres de teatro no están de acuerdo respecto a lo certero de estas medidas. Jean Anouilh piensa «que la única política teatral es la del azar y el talento». Montherlant se declara partidario «del derecho de vigilancia del Estado en las artes y las letras», «del derecho a intervenir en todo lo "cultural" de la nación». Jean Vilar, director del Teatro Nacional Popular, siente que los problemas son otros: «conciernen al estilo escrito, al juego escénico, al arreglo del escenario, la relación entre la escena y la sala, la arquitectura general y armoniosa del lugar teatral [...]».
Jean Dasté, director de la Comedia de Saint-Etienne, opina que «el teatro desempeña un papel cultural y social» y que «para mantener con la exigencia necesaria la calidad artística de los espectáculos, en una organización de tourneés que no debe ser considerada desde el ángulo comercial, es indispensable contar con una ayuda material, que sólo puede prestar el Estado». En su opinión, éste apoyará no solamente las formas tradicionales del teatro, sino las experiencias juveniles; cuando traslucen talento y valor en sus animadores.