11
Obras Completas. Madrid. Aguilar, 1955. 2.ª ed., págs. 546-47. En las notas se dice que apareció el soneto por primera vez en las O.C. de la editorial Losada, preparada por G. de Torre. Pero en ella, al menos en la edición que manejo (Poemas póstumos, tomo VI), la 4.ª, 1944, no está el poema. Pudo incorporarse posteriormente. La 1.ª ed. de este tomo VI es de 27-12-38. (Tampoco se menciona el soneto en la larga reseña con que saludó G. de Torre las O.C. de Aguilar, recogida en La metamorfosis de Proteo, Buenos Aires, Losada, 1956, págs. 143-151.
12
Sólo quiero resaltar la posibilidad de que, al igual que arcilla simboliza obviamente el primer creador humano y divino, con referencia al alfarero, el silbo de luz puede aludir al vidriero que sopla para crear algo luminoso, algo que transmite la luz. Y también que el jacinto debe de ser azul, probablemente, de acuerdo con el color moreno de Carmela, aunque puede ser azul o blanco.
13
Las cartas a Jorge Guillén y a Sebastián Gach de 1927 a 1929 están llenas de preocupaciones estéticas.
14
Y divulgado, desde el mismo año 1924, en íntimas lecturas y en revistas de poesía.
15
V. Marie Laffranque. Les idées esthétiques de Federico García Lorca. París, Centre de Recherches Hispaniques, 1967, pág. 153: «on ne connaît de lui, pour cetté époque, nul poème à contenue théorique».
16
Ob. cit., págs. 153-210.
17
V. Laffranque, ob. cit., pág. 191.
18
Ob. cit., pág. 154.
19
Al comentar el soneto «Adán» en El público. Amor, teatro y caballos en la obra de Federico García Lorca. Oxford, The Dolphin Book, 1970. págs. 183-85. Es curiosa la analogía de ciertas palabras claves lorquianas que se repiten en el soneto «Adán» y en el de «A Carmela, la peruana»: sangre, hueso, luz, arcilla, neutra, semilla.
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El V. 7 sigue siendo difícil: alumbre y aguja de quimera: algo que astringe, sujeta, y algo que se desnivela, y pierde el rumbo.