41
Consúltese su profunda obra El miedo a la libertad, especialmente el capítulo «El surgimiento del Individuo». Añadamos, además, que la tendencia del neopsicoanálisis a destacar la historicidad de los síntomas e inhibiciones neuróticos, a la manera como lo han intentado Malinowski y Kardiner, por ejemplo, no queda libre de las críticas que hacemos a Fromm.
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Resulta muy fugaz la satisfacción que experimentamos al creer encontrar en Ernst Manheim, un planteamiento teórico que ofrezca no sólo una aparente similitud con los conceptos expuestos en esta obra. En efecto, luego de un rápido examen, adviértese que sus descripciones poseen las mismas limitaciones destacadas en Tönnies y Fromm. Porque, si bien distingue entre relaciones mediatas e inmediatas el criterio que le sirve de base para ello resulta insuficiente y superficial. juzga como proceso típico de esta época «la mediatización social de las relaciones humanas inmediatas». Mas, al expresarse así no se refiere a la experiencia del prójimo y su variable tensión diferencial, sino a algo puramente formal. Cosa que se torna evidente cuando dice que las relaciones interhumanas dependen, de manera creciente, de la evolución social general. ¿Cuándo ello no ha acontecido de tal manera? ¿Dónde reside, entonces, lo nuevo del cambio en la esfera de la convivencia? A falta de un análisis psicológico profundo del fenómeno de la relación de hombre a hombre se recurre -y es algo que podía preverse-, a la comparación con la vida social durante la Edad Media (¡viciado argumento intelectual!). Se dice, por ese camino, que ahora el individuo es, antes miembro de su sociedad que campesino, aldeano o artesano. Manheim no llega, sin embargo, a precisar lo peculiar de las nuevas relaciones humanas. Su formalismo es indiscutible, aunque proclame de manera perentoria: «En pocos decenios la relación recíproca de hombre a hombre ha adoptado -parece que de modo definitivo- un carácter social general y se ha desligado así de su inmediatez tradicional, estamental y local». Nos vemos obligados a repetirlo una vez más; prescindiendo de meras diferencias exteriores y atendiendo, únicamente, al sentido liberador de los vínculos espontáneos y directos con los demás, cabe rastrear parecida mediatez tanto en el seno de la comunidad familiar, como en los gremios medievales o en la actual subordinación del individuo a instancias colectiva. Sirva lo precedente de réplica y ejemplo a un mismo tiempo. Véase de E. Manheim su obra La opinión pública, Madrid, 1936. págs. 9 a 21.
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En su profundo estudio La idea del hombre y la historia, Max Scheler analiza la significación antropológica de estas ideas, en particular por lo que respecta a Nietzsche y Hartmann. Destaca lo peculiar y lo nuevo existente en el ateísmo de Nietzsche y en el «ateísmo postulativo de la responsabilidad» de N. Hartmann. Como tales no los considera comparable a ninguna manifestación anterior de ateísmo en Occidente. (También Jaspers observa que el moderno escepticismo religioso diferénciase profundamente del que se desarrolló en la India del pasado o en la Antigüedad; mas, a juicio de Jaspers, eran incrédulos para quienes el mundo continuaba «dotado de alma»). Pero Scheler juzga dichas concepciones sólo como una forma de antropología-entre otras posibles-, a la que corresponde una determinada teoría de la historia. No atiende a su valor -o lo niega- como experiencia colectiva propia del hombre moderno. Nos parece, en cambio, que al rebasar la mera historia del pensar filosófico, veremos que el sentimiento de la «desdivinización» desenvuélvese paralelamente al proceso de occidentalización. (Y aquí no se indaga, por cierto la objetividad del juicio acerca de la existencia o inexistencia de Dios, sino la actitud interior correspondiente a tal afirmación y lo que representa como impulso configurador de posibles formas de vida). Para la exposición que sigue véase, de Marx Para la crítica de la Filosofía del Derecho de Hegels y de Nietzsche, La Gaya Ciencia. Libros tercero y quinto.
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En su ensayo Experiencia de la muerte, 7.
45
Lo mexicano, México. 1948. Cap. III.
46
A l'aube de la paix, Amsterdam, 1945, págs. 95-98.
47
La vida espiritual en Sudamérica, Buenos Aires, 1935, pág. 41. E. Martínez Estrada ha observado agudamente de cómo para Martín Fierro la evidencia de su valer se funda en su vocación de cantor, en tanto que «su canto es una manifestación lírica de su coraje, de su altivez y de su firmeza». Véase su estudio «Imagen de Martín Fierro» en Cuadernos Americanos, México, 1948, N,º 5 y también su artículo «Lo gauchesco» en Realidad, Buenos Aires, 1947, N,º 1. Al leer estas reflexiones, recuérdese a Don Santos Usarte, personaje del famoso relato de G. E. Hudson El ombú.
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Acerca de la variación histórica experimentada por el sentido de términos tales como democracia, libertad, liberalismo, humanismo, véase de Huizinga Ob. cit., págs. 170-176. Dice, p. ej., que el concepto de libertad se reviste de un número de significaciones igual a los períodos culturales que puedan distinguirse.
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Véase su obra A Study of History (resumen de los volúmenes I a VI por D. C. Somervell). New York, 1947, especialmente págs. 60 y ss. 80 y ss., 260 y ss. También es muy significativa en el sentido de lo que venimos exponiendo, la idea de Hans Kelsen de que se tiende. cada vez más, a concebir la sociedad como naturaleza (consúltese su estudio «La aparición de la ley de causalidad a partir del principio de retribución»).
50
Permítanos el lector una advertencia final. Imaginamos como posible que acaso la lectura de este volumen deje la impresión de que ciertos temas se desarrollaron de modo insuficiente. Es decir, que los preliminares metodológicos -cuya huella bibliográfica fuimos indicando por considerarlo de alguna utilidad-, los obscurecieron o redujeron a un tratamiento esquemático. Lo cierto es que tales temas se encuentran expuestos nos parece-, más ágil y acabadamente, en las Partes Segunda, Tercera y Cuarta que únicamente por contingencias, ajenas a la estructura de la obra, aparecerán como tomo segundo. A pesar de ello, este volumen, al menos en, ciertos aspectos, constituye un todo en sí mismo.