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1

El ms. 15.197, BN, enriquece este reparto aclarando el personaje interpretado por cada actor. Así, Brígida es «La Graciosa»; MARI LÓPEZ, «el Sacristán Mujer»; Josefa, «Un Vejete»; Borja, «Un arpista»; Francisca, «Un hombre que baila». Se produce, de este modo, la infrecuente situación de un entremés representado sólo por mujeres. (N. del E.)

 

2

Estantigua: persona deforme o vestida con trajes ridículos (DA). (N.del E.)

 

3

(Vv. 4 y5) Tarasca: figura de sierpe de la procesión del Corpus y que simbolizaba el triunfo de Cristo sobre el monstruo Leviatán. Bodigo: panecillo de flor de harina que se llevaba a la Iglesia como ofrenda (DA). La obra arranca así con las pullas, habituales en el entremés, entre sacristanes. Por ejemplo, se llama «tumba de honras» al doctor Alfarnaque en el Entremés de las Civilidades, de Quiñones de Benavente (Cotarelo, t. II, p. 504). También en Quevedo (SQD, p. 84) encontramos: «Se bebía aceite de las lámparas... pellizcaba de los ornamentos para vestirse... heredaba en vida las vinajeras.» (N. del E.)

 

4

[numeración incorrecta en el original (N. del E.)]

 

5

Vv. 11 y 12 que se repiten en el entremés Las Carnestolendas, vv. 90 y 91. (N. del E.)

 

6

Dar un como, como expresiones semejantes (dar perro o perro muerto, dar gatada, dar culebra) que aparecen en otros entremeses, significa engañar. (N. del E.)

 

7

Vid. Correas, p. 763: «Hágalo de barro: Lo que quieren a gusto.» Expresión proverbial que alude a la fama de las vasijas de barro de Alcorcón (cf. José Fradejas Lebrero. Geografía literaria de la provincia de Madrid, Madrid, 1958, p. 167-168). El sentido aquí es «hacerle un pretendiente a propósito». Un ejemplo del Estebanillo González aclara mejor el sentido: «Yo le dije, viéndome más que aporreado, que si quería servirse de hombre de mi oficio que fuese fiel, que lo enviase a hacer a Alcorcón» (ed. de N. Spadaccini y A. N. Zahareas, Madrid, Castalia, 1978, t. I, pp. 286-287).

 

8

Ms. 15.197, BN, acota: «Dicen dentro estos versos que se siguen con mucho alboroto y luego saldrán.» Vid. nota a la acotación inicial de Las Carnestolendas. (N. del E.)

 

9

Seises: en algunas iglesias llaman así a los niños que asisten al coro (DA). La alusión está justificada puesto que los sacristanes van a competir haciendo gala de sus aptitudes musicales. Para una noticia más extensa, vid. J. Moraleda y Esteban, Los seises de la catedral de Toledo, Toledo, 1911. Vid. también el reciente artículo de Samuel Rubio, «Los mozos de coro», Ritmo, núm. 519, 1982, pp. 14-15. (N. del E.)

 

10

Jusquín debió ser un músico célebre. Agustín de Rojas lo cita en la Loa del Caballero de los Milagros (Cotarelo, t. I, p. 380): «con los músicos Jusquín». No obstante, no aparece mencionado en la lista de compositores que el propio Cotarelo da en pp. CCXXVII-CCXXVIII. (N. del E.)