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Otras ediciones:

«El puente de los suicidas», Garcilaso, 5 (septiembre 1943), s. p.; 6 (octubre 1943), s. p.; 7 (noviembre 1943), s. p. Primera versión.

El puente de los suicidas, Madrid, Gráficas Uguina, 1943 (cien ejemplares no venales). Primera versión.

«El puente de los suicidas», en Ruiz Iriarte, Víctor, Tres comedias optimistas, Madrid, Artegrafía, 1947, pp. 31-88. Segunda versión.

Existen dos copias mecanografiadas de un comienzo de sinopsis cinematográfica que no llegó a realizarse.

 

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«Viaje alrededor de un escenario», Teatro, 6 (abril 1953), pp. 25-37, cita en 27.

 

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Víctor Ruiz Iriarte, en julio de 1944, organizó en el café Gijón un banquete para celebrar la publicación de Pabellón de reposo, de su contertulio y amigo Camilo José Cela, a quien dedica esta obra algo alejada de los gustos del futuro premio Nobel. Su respuesta fue poco amable: «No creo que el teatro español, mejor dicho, la comedia española, aguante diez obras como la tuya» (La Estafeta Literaria, 7 (15 junio 1944), p. 10). No obstante, Cela había publicado poco antes un huero artículo, «La huella de la sinceridad. I. Víctor Ruiz Iriarte, escritor para teatro» (Ya (8 febrero 1944), p. 5) donde afirma cosas que suenan insinceras: «En estas dos comedias [...] que acabo de leer, en Un día en la gloria y en El puente de los suicidas se encuentra el germen, en ocasiones magistralmente próspero y lozano, de lo que a nuestro juicio ha de constituir la reactualización del teatro en España, periclitado ya (hablo de un periclitar triunfante, claro es; de un marcharse después de haber vencido) el magnífico ciclo benaventino».

 

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Sin embargo, el 27 de mayo de 1944 la compañía había dado una «première» para invitados en el teatro María Guerrero de Madrid antes de iniciar la gira por provincias. Según la reseña publicada en Informaciones dos días después, «primero leyó unas cuartillas el poeta Federico Muelas y, en el último entreacto, Alfredo Marqueríe habló, con el ingenio y la finura que le son habituales, del autor y de su obra». Recordemos que el crítico ya había elogiado el estreno de Un día en la Gloria. Finalmente, Julio Trenas en La Estafeta Literaria dio cuenta de un banquete celebrado el mismo día en homenaje al nuevo autor. Víctor Ruiz Iriarte tendría motivos para prometérselas felices.

 

5

La obra apenas aguantó veinte días en Madrid y tuvo una acogida muy desigual en las diferentes provincias donde se representó, pero la compañía de Tina Gascó también la estrenó en Barcelona (9 enero 1946).

 

6

María Arias entró en contacto con Víctor Ruiz Iriarte a través de Enrique Jardiel Poncela, en cuya casa el nuevo autor había leído El puente de los suicidas, en fecha no determinada. Poco después, unos amigos de Jardiel se dispusieron a formar compañía, y la Arias sería la primera actriz. A propuesta de Jardiel, y para sorpresa del novel, la nueva compañía decidió contar con El puente para el repertorio de una gira veraniega.

 

7

Existen dos versiones de la comedia. La primera fue publicada en la revista Garcilaso, números 5 (septiembre 1943), 6 (octubre 1943) y 7 (noviembre 1943). Ese mismo año y en Gráficas Urbina de Madrid se editaron cien ejemplares de la versión inicial. La segunda y definitiva apareció en el volumen Tres comedias optimistas (1947, pp. 34-88). Véase Víctor García Ruiz, «Los textos de El puente de los suicidas de Víctor Ruiz Iriarte», Notas y Estudios Filológicos (UNED), 1 (1984), pp. 161-171. Seguimos la versión de 1947.

 

8

Pavana: danza común en Europa durante el siglo XVI; aquí se aplica a la música que acompaña a una danza.

 

9

Cesa brusco el acordeón, por errata; en la primera versión, el ciego tocaba un acordeón, en vez de un violín.

 

10

Tribu probablemente ficticia.