791
Hacia mí se dirige todo su reconocimiento.
792
Escrúpulo de devoto.
793
Cuanto conduce a este fin, es loable; es el reconocimiento de las grandes almas formadas para reinar, estrecho y tímido como el de un trapista.
794
No es propio para reinar el que carece de un gema resuelto.
795
Maquiavelo llama así a los antiguos galos. Lleva razón; los hallo todavía en los actuales franceses.
796
Si los emigrados no volvieron en el año de 1792, nace de que ellos contaban con las resultas del Congreso de Pilnitz. ¡Véase cómo se sometieron, y volvieron bien pronto cuando se las aposté después! Los chuanes y otros rebeldes no pueden resistirse contra el uso que hago de esta reflexión de Maquiavelo.
797
¿Será, pues, indestructible esta última causa de mala disposición en mis pueblos?
798
Nadie en el mundo sabe hasta qué grado me fatigan ellas.
799
No temblando uno jamás delante de él, le hace temblar siempre.
800
Es una cosa que ellos parecen ignorar; y la simple proximidad de un choque acabaría de desconcertarlos.