541
Así hice nombrar a Sieyès por colega mío en la comisión consular; y Roger-Ducos, al que admití también en ella, no podía ser más que una máquina de contrapeso a mi disposición.
542
No me eran necesarias tan grandes maniobras para desembarazarme de Sieyès. Más zorro que él, lo logré fácilmente en mi junta del 22 de frimario, en que yo mismo arreglé la constitución que me hizo primer cónsul y relegó a los dos colegas a la jubilación de mi Senado.
543
No me reconvendrán de haberlo sido ni por asomo en esta coyuntura.
544
La mía no puede ser mayor por ahora; y la sostendré.
545
No omito en las ocasiones este medio de adquirir su amor.
546
Poco hábil.
547
No acaecen nunca, cuando el príncipe impone respeto con una grande entereza genial.
548
Cuando uno los ha ofendido, es preciso absolutamente apartarlos, mudarlos, desterrarlos, honrosamente o no.
549
Decid: necio, estúpido, embrutecido.
550
Lastimoso; no es digno de que yo detenga un instante mis miradas en él.