231
Esto dependía enteramente de mí, y he provisto a todo a mi comodidad y progresivamente.
232
Tonto que se deja quitar la vida con la soberanía.
233
Con esta palabra de improbación, aparenta Maquiavelo formarle un crimen de ello. ¡Pobre hombre!
234
La gente bonaza dirá que Oliverot lo tenía bien merecido, y que Borgia había sido el instrumento de un justo castigo. Lo siento, sin embargo, por Oliverot; esto no sería un buen agüero para mí, si hubiera en la tierra otro César Borgia que yo.
235
Si ellos hubieran comenzado con esto, como Carlos II y otros infinitos, estaba perdida mi causa. Todos contaban con ello; ninguno hubiera censurado: bien pronto el pueblo no hubiera pensado en esto, y me hubiera olvidado.
236
Por fortuna esto es lo que menos los ocupa.
237
Si se acaloran por mucho tiempo en esta operación, obran contra sus intereses. Cuando la memoria de la acción que debe castigarse, se ha inveterado, el que la castigue no parecerá ya más que un hombre cruel genialmente, porque estará como olvidado lo que hace justo el castigo.
238
Era fácil.
239
Este método, el único que les queda a los ministros, no puede menos de serme favorable.
240
Se verá bien pronto una nueva prueba de ello.