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G. Rohlfs, Die lexikalische Differenzierung, p. 9.

 

62

J. Jud, Probleme der altromanischen Wortgeographie, en ZRPh XXXVIII, 1914-1917, p. 57; A. Griera, Notes sur l'histoire de la civilisation et l'histoire des langues romanes, en RLiR, V, 1929, pp. 180-181.

 

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M. Bartoli, Caratteri fondamentali delle lingue neolatine, en AGI, XXVIII, 1936, pp. 97-133, a íd. XXIX, 1937, pp. 1-20, especialmente, pp. 3, 5-6 y 13.

 

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M. Bartoli, Introduzione alla neolinguistica, Ginebra, 1925, pp. 7-8; íd., Per la storia del latino volgare, en AGI XXI, 1927, pp. 1-58, especialmente pp. 9-19. Idéntico sentido puede darse a las coincidencias léxicas en que la innovación queda reducida a Italia, en cuyo caso las Galias, con Hispania y Dacia, forman el «área mayor» de la terminología neolingüística. Pero, naturalmente, dichos casos son menos significativos a este respecto.

 

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Otras coincidencias léxicas entre las áreas apuntadas, occidental y oriental, con representantes esporádicos en dialectos de Italia meridional, región de características léxicas arcaicas, lo que apoya también la explicación indicada, en A. Griera, Afro-romànic o íbero-romànic, en BDC, X, 1922, pp. 34-53, especialmente pp. 41-42. V. también V. Buescu, Roum., desfata, port. esp. desenfadar, en BdF, XIII, 1952, p. 36; ambos continuarían fatuus.

 

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M. Bartoli, Per la storia della lingua d'Italia, en AGI, XXI, 1927, pp. 72-94, especialmente pp. 77-79.

 

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M. Bartoli, Caratteri fondamentali delle lingue neolatine, pp. 2 y 13-14. Esto vale únicamente mientras subsiste en el Imperio de Occidente una unidad lingüística, esto es, para la época «romana» de Bartoli. En cambio, cuando, no a esta unidad, se hubieran originado lenguas distintas en las antiguas provincias del Imperio sometidas por germanos y árabes (época «romance» de Bartoli), con centros propios da irradiación de novedades, para nada dependientes ya de Roma, es Italia el país de léxico más conservador. En otros términos, los cambios léxicos originados a partir de la época carolingia son más abundantes en las provincias que en la antigua metrópoli (M. Bartoli, Per la storia della lingua d'Italia, pp. 90-92). Estas innovaciones, por definición, ya no ocurrieron en el léxico del latín de la Penísula Ibérica, sino de sus romances, por lo que no deben ser tratadas en este artículo.

 

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Para algunos de los vocablos citados, la presencia en Italia y su posterior regresión está atestiguada (M. Bartoli, Per la storia); así, p. ej., para pollicaris. Por ello no debe interpretarse que las innovaciones tratadas sean precisamente de origen hispánico, sino sólo su mayor prevalencia. A este propósito puede presentarse el caso sorprendente de patres en sentido de parentes, hoy vivo sobre todo en la Península (cast. padres) y que, en cambio, se halla documentado 43 veces en la epigrafía latina (según E. Fahnestock y M. Bradford Peaks, A Vulgar latin origin for Spanish Padres meaning «Father and Motther», en TAPhA, XLIV, 1913, pp. 77-96), ninguna de ellas en Hispania, en tanto que abunda en la Galia, precisamente donde actualmente se conserve el tipo parentes con el mismo sentido que en latín (fr. parents).

 

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J. Jud, Problèmes de géographie lingustique romane, en RLiR, I, 1925, pp. 181-236; II, 1926, pp. 163-207.

 

70

W. J. Entwistle, The Spanish Language, p. 56.

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