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CIL, II, núm. 5181.

 

42

Esta cláusula, además de su valor directo como testimonio de la presencia de maestros primarios en Aljustrel, lo tiene además en cuanto al no referirse especialmente a esta presencia, sino sólo a la condición de inmunidad, permite suponer que aquélla no debe considerarse como cosa extraordinaria, sino corriente.

 

43

W. J. Entwistle, The Spanish language, p. 34. Téngase en cuenta lo dicho en nota 30 a § II acerca de la exhaustividad de esta lista. Para la posibilidad de una vida latente de estas voces durante siglos, R. Menéndez Pidal, art. cit., en nota 38 al § 13. Distíngase, con todo, entre latencia de vocablos, que no significa otra cosa sino que no afloraron en ningún texto conocido hasta la fecha, y la de los rasgos fonéticos a que se refiere aquella nota, la presencia de los cuales podía resultar latente incluso para el común de hablantes y oyentes.

 

44

M. Dolç, Hispania y Marcial, Barcelona, 1954, p. 27.

 

45

Problemático en su origen y en su significado: «¿gata? ¿especie de ave?». En favor del primero, C. C. Secchi, L'Epigramma XIII, 69 di Marziale e il «cattus» nell'antichità greco-romana, en ARo, IX, 1928, pp. 233-253; en pro del segundo, J. Phelps, Latin catta «kind of brid», en Language, VII, 1931, pp. 254-258.

 

46

No se alude ahora a los cambios semánticos generales, que afectan a toda una familia de palabras, de adquisición de nuevos sentidos con pérdida o no de los antiguos, sino a los ocurridos dentro de una misma familia, como, p. ej., la adquisición por parte de dictator del sentido, del que careció en época clásica, de «el que dicta a un copista», que teóricamente le podía corresponder como nombre de agente del verbo dictare, frecuentativo de dicere.

 

47

Ejemplo claro de la influencia de este exclusivismo en la lengua y oportuno aquí por afectar a una peculiaridad léxica de parte de la Península, es la lógica aversión del Cristianismo a la designación de los días de la semana con nombres de los dioses paganos. La ofensiva debió de producirse en todo el territorio de la Romania cristianizado, a juzgar por el éxito obtenido frente a los nombres de los dos últimos días, dies Saturni y dies Solis, que fueron pronto substituidos por dos vocablos de especial sabor cristiano: sabbatum y dies dominica/-us. (Todavía un dies Solis en territorio hispánico: epitafio de la joven Flamnica, cristiana, en Écija). Consta la predicación verificada en este sentido en el sur de la Galia por un obispo de la talla de San Cesáreo Arelatense (G. Rohles, Die lexikalische Differenazierung, p. 27). Mas para los nombres de los cinco primeros días, las denominaciones litúrgicas, meramente numéricas y sin sabor cristiano especial, secunda feria, tertia f., etc., fracasaron excepto en la Lustrada, donde eran propagadas por otro santo obispo, San Martín Dumiense. En la epigrafía cristiana hispánica conocida aparece, como único ejemplo de uso de uno de estos nombres, el de secunda feria, precisamente un epitafio de Braga, de donde era obispo San Martín (J. Vives, Inscripciones cristianas de la España romana y visigoda, Barcelona, 1942, p. 56, núm. l83); y sólo el portugués, entre todas las lenguas romances, los conserva: segunda-feira, etc.

 

48

Acerca del interés de los diversos léxicos técnicos latinos en general, A. Carnoy, The importance of special languages in the study of vulgar Latin en TAPhA, 1915, pp. 75-85.

 

49

A. Carnoy, Le latín d'Espagne, pp. 254-266; J. Vives, Inscripciones cristianas, pp. 193-253; S. Mariner Bigorra, Inscripciones hispanas, versa, Barcelona 1952, pp. 71-90.

 

50

El sentido y la forma de esta voz, que aparece en abl. disice, han sido discutidos. Se da en el texto según la propuesta del P. F. Fita, Epigrafía romana de la ciudad de León, 1866, pp. 59-118, aceptada por F. Buecheler, Carmina latina epigraphica, Lipsiae,1895-1897, y que ha pasado al TLL s. u. disex.

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