21
A. Ernout, Domus, fores et leurs substitus, en RPhLH, LVIII, 1932, p. 311.
22
M. Bartoli, Per la storia della lingua d'Italia, en AGI, XXI, 1927, pp. 72-94, especialmente pp. 90-92.
23
Se enumeran sólo auténticos, clasicismo, no meros «conservadurismos», es decir, sólo palabras propias de la lengua clásica, con competidores «vulgares» de reconocida vitalidad, que las han suplantado en la mayor parte de la Romania, y algunos de los cuales se hayan incluso atestiguados en autores posclásicos.
24
A primera vista perece curioso el hecho de que los romances peninsulares (como buena parte del resto de la Romania occidental) hayan conservado el nombre del saúco a partir de su forma clásica sabucus (port. sabugo, cast. saúco, cat. saüc), en tanto que la forma sambucus, propia de la época imperial y predominante en Italia sea la empleada por el hispanolatino Columela. Pero, en rigor, esto es perfectamente explicable en la suposición de las mutuas interferencias y zonas de contacto entre los distintos estratos léxicos que se formularán luego, en este mismo párrafo; además, y esto viene a corroborar cuanto decimos, sambucus tiene derivados en varios dialectos y hablas de la Península: en Santander, Navarra, Aragón.
25
A. Carnov, Le latin d'Espagne, p. 11.
26
En el sentido de una situación parecida, aunque en distinto grado, a la descrita en § 8, con una pluralidad de tipos sociales lingüísticos mutuamente interferentes, «zona gris» de confluencia, etc.
27
Lo dicho vale incluso para las inscripciones en plomo y sobre cerámica.
28
Es decir, que, aunque la interpretación de todos los textos indescifrados ha de producir automáticamente el conocimiento de las palabras que en ello se encuentran, éstas aparecerán en número relativamente más escaso (en comparación con el total del vocabulario) que los elementos fonéticos significativos, los procedimientos morfológicos, los tipos de construcción.
29
W. v. Wartburg, Problemas y métodos de la Lingüística, trad. D. Alonso y E. Lorenw, Madrid, 1951, pp. 176-178, especialmente la nota 133, de D. Alonso.
30
A. Hübner, MLI, Berlín, 1893, LXXX-LXXXIII. Entre paréntesis, los vocablos cuyo origen hispánico presenta dicho autor como inseguro. Pero también ha sido impugnado este origen para otras voces de la lista (p. ej., caetra y dureta): (acnua) (amma) (aparia) (apitascus) (arapennis) (arrugiae) asturco (bacca) balluca balsa balux barca caelia caetra (cantabrum) (cantus) celdo (corrugus) (cuscolium) dureta (gangadia) (gordus) (iduma) (inula) lancea (lausia) pala palacurna palaga paramus, (reburrus) (saliunca) (salpuga) sarna (segutilum) talutatium (tasconium) (uiriae) (urium).
Los préstamos en cuestión y los que a continuación se añaden, se aducen solamente en cuanto sirven para caracterizar la índole técnica de esta parte del léxico hispánico. Sobre su origen, fuentes y resultados romances, si los ha habido, consúltanse los artículos correspondientes de Lenguas prerromanas de la Península Ibérica.