21
Cfr. ARRIEN, Gregorio, La generación del exilio, Bilbao, Onura, 1983; y el repertorio fotográfico de ÍDEM, Niños evacuados en 1937, Bilbao, ANE, 1988. Según Onaindia, «más de 40 sacerdotes vascos» se dedicaron a la atención de las colonias infantiles (Capítulos de mi vida. I: Un hombre de paz en la guerra, Buenos Aires, Ekin, 1973, p. 289).
22
De 54 localizados en este departamento, solamente a uno lo encontramos fuera del País Vasco.
23
El caso de Lille aparece algo desfigurado (como «aislado») por el hecho de no haber incluido, en el mismo mapa, la distribución de los refugiados en Bélgica, que fueron también muchos. No hemos de olvidar que el arzobispo de Malinas y primado de Bélgica, Van Roey, en su apoyo a los sacerdotes refugiados, no le fue a la zaga a sus colegas franceses (Cfr. MÚGICA, Mateo, Imperativos de mi conciencia, p. 106).
24
«Algunos de nuestros diocesanos residentes en el extranjero intervenían en la redacción de artículos de carácter político en la publicación titulada Eusko Deia», denunciaba el 14-IV-1938 el administrador apostólico Javier Lauzurica (citado por RENTERÍA URALDE, Julen, Pueblo Vasco e Iglesia. I: Bizkaia en la diócesis de Vitoria (1930-1950), Bilbao, Askatasuna, 1982, p. 341).
25
HUICI, Vicente, et alii; op. cit., p. 202.
26
Pueblo Vasco e Iglesia. I: Bizkaia en la diócesis de Vitoria (1930-1950), p. 309.
27
Fueron Francisco Orcoyen (Brasil), Pedro Luis Perea (Japón) y Jesús Nagore (Venezuela).
28
APC, VII-3-2, «Carta del provincial de Cantabria al Nuncio Apostólico de España», San Sebastián, 23-VI-1939.
29
Sobre el caso específico de Navarra, cfr. nuestro artículo ESCOBEDO MANSILLA, Ronald y ÁLVAREZ GILA, Óscar; «Navarra y la Iglesia en América», II.º Congreso General de Historia de Navarra. Pamplona, 1990, en prensa.
30
Consideramos así a las personas cuyo paso a América presenta alguna anormalidad, en comparación con la práctica habitual de su orden: envío demasiado tardío, o producido años más tarde de que el religioso hubiese cumplido sus «años misioneros».