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Esta definición concuerda con la escueta mención propuesta por Riffaterre (1980) cuando señala el concepto de intertexto como la «percepción por el lector de relaciones entre una obra y otras que le han precedido o seguido». Este supuesto se corrobora en la conclusión expresada por Riffaterre (1983:61): «percibir el texto como la transformación de un intertexto es percibirlo como el súmmum de los juegos de lenguaje, es decir, como un texto literario». Como dijera Malaraux, «la obra de arte no se crea sólo a partir de la visión del artista, sino de manera muy particular en relación con otras obras». El lector colabora en tal recepción mediante las aportaciones sugeridas y establecidas por su intertexto.

 

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«Tout texte es un intertexte; d'autres textes sont présents en lui, à des niveaux variables, sous des formes plus ou moins reconaissables; les textes de la culture antérieure et ceux de la culture environnante; tout texte est un tissu nouveau de citations révolues. Passent dans le texte, redistribués en lui, des morceaux de codes, des formules, des modéles rythmiques, des fragments de langages sociaux, etc., car il y a toujours du langage avant le texte et autour de lui. L'intertextualité, condition de tout texte, quel que'il soit, ne se réduit évidemment pas à un probleme de sources ou d'influences; l'intertexte est un champ géneral de formules anonymes, dont l'origine est rarement répérable, de citations inconscientes ou automatiques, donnés san guillemets». (R. Barthes 1968).

 

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Mencionamos un par de muestras del mismo cuento, como ejemplo del tono y de la orientación que presenta J. Finn: «Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana» (op. cit. pp. 15-16); «-No se si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso que para una niña pequeña recorrer sola estos bosques. Respondió Caperucita: -Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas debo continuar mi camino» (op. cit. p. 16).

Tal sucede en el caso de los Cuentos infantiles políticamente correctos, de James Finn Garner (1944), recopilación hipertextual para adultos, a la que pertenece el fragmento, o, como anteriormente hiciera, entre otros autores, R. Dahl en sus Cuentos en verso para niños perversos.

 

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De Chumy Chúmez, publicado en Blanco y Negro, 7 de enero de 1996, p. 88. A manera de colación, señalo que, a propósito de este ejemplo, es posible que, como lectores establezcamos una hipotética relación causa-efecto entre la aparición en España de la traducción de los Cuentos..., de J. Finn y la elaboración del texto anterior. Ello sería una muestra de nuestra actividad de correlación de doblada intertextualidad... Señala Finn en su prólogo que es su intención replantear los cuentos clásicos para reflejar la época en que vivimos, idea que coincide con la expresada en términos paródicos por Chumy Chúmez. La siguiente intervención de Caperucita valdría para cualquiera de las dos versiones, como muestra de su común intencionalidad satírica: «-Abuela te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca» (J. Finn, p. 17).

 

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Alfonso Ussía: Manual del ecologista coñazo, Eds. Temas de hoy, Madrid.

 

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Vid. A. Díaz-Plaja: «Contes sobre contes o el laberint de miralls», en Perspectiva Escolar (en prensa). La autora presenta una detallada relación de modalidades con que se reelaboran los cuentos tradicionales (desde la simple pervivencia del género según los modelos tradicionales, hasta la utilización de personajes de cuentos tradicionales, con características alteradas y la restructuración, por inclusión, de varios cuentos en una nueva narración); se ocupa también de las técnicas o recursos empleados para ello: reescritura o versión, expansiones y collages, modificaciones por variación de estructura o de argumento, cambios de final, cambios de registro, etc.

 

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Cito por la edición de Ed. Lumen, Barcelona, 1986, traducción de Humpty Dumpty.

 

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La referencia a esta fábula que Michelle, la protagonista, intenta memorizar se retoma a su llegada al País de la Real Gana -donde sólo tienen acceso las hadas- es examinada por el cuervo Timidoconfuso «-Tendrás que responder a tres preguntas que yo te haré... Si las respuestas me gustan, te inscribiré en registro de tas hadas. Si tus respuestas no me gustan, te subirás a tu camello y te invitaremos a desaparecer en el desierto...». -Tras las preguntas de aritmética y de ortografía, surge la definitiva tercera pregunta: «Y ahora, ¿quieres recitarme una fábula? -Sí -dijo Michelle precipitadamente-. Me sé El cuervo y el zorro. -Esta fábula no me gusta nada -graznó secamente Timidoconfuso-. También me sé -dijo Michelle- La cigarra y la hormiga. -Recítala -dijo Timidoconfuso.

Hacía mucho tiempo que la niña la había estudiado. Comenzó: Cantando la Cigarra / pasó el verano entero. / Viose desproveída / del precioso sustento. / La codiciosa Hormiga / respondió con denuedo: / "¡Yo prestar lo que gano / con un trabajo inmenso / Pues ahora que lo compro, / baila, pese a tu cuerpo".

-Me parece que me he olvidado un poco del final. -No me he dado cuenta -dijo el cuervo-. Me gusta mucho esta fábula» (ed. cit. p. 21-22). Por si el curioso lector quisiera cotejar los lapsus, olvidos y, en consecuencia, el juego intertextual, en clave irónica, que se deriva del peculiar recitado de la fábula que hace Michelle, transcribo la versión de la Fontaine. Fable I. LA CIGALE ET LA FOURMI: «La Cigale, ayant chanté / Tout l'eté, / Se trouva fort dépourvue / Quand la bise fut venue: / Pas un seul petir morceau. / Elle alla crier famine / Chez la Fourmi sa voisine, / La piant de lui prêter / Quelque grain pour subsister/Jusqu'à la saison nouvelle. / "Je vous paierai, lui dit-elle, /Avant l'oût, foi d'animal, /Intérêt et principal." / La Fourmi n'est pas prêteuse: / C'est là son moindre défaut. / "Que faisiez-vous au tems chaud? / Dit-elle à cette emprunteuse. / -Nuit et jour à tout venant / Je cantois, ne vous déplaise. / -Vous cantiez? J'en suis fort aise: / Eh bien! dansez maintenant».

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