21
Semanario Pintoresco Español, año 1848, núm. 41, págs. 324-325.
22
ANTONIO FLORES: Doce españoles..., capítulo II, pág. 17. La voz «fundiendo» equivaldría a «robando».
23
Id.,
id., capítulo II, pág. 21.
«Peñascaró», germanía que viene a
significar «aguardiente». El personal alude a una
botella de «peñascaró», legítima
«leche de viejas de la fábrica de
San Cayetano»
.
24
Id., id., capítulo II, pág. 25. Uno de los personajes alude a otro llamándole «perdis», persona entregada a los vicios o a la inmoralidad. Empleada a veces con el significado de «calavera».
25
Id., id., capítulo II, pág. 26. En germanía, y por etimología popular, robar algún objeto de forma precipitada.
26
Id., id., capítulo V, pág. 56. «Andorga» equivaldría a «vientre», «estómago».
27
Id.,
id., capítulo V, pág. 56. «Pertenece al gremio de los
tripicalleros»
. Persona que vende callos.
28
Id., id., capítulo V, pág. 56. «Tunarra», «tunante»; usado casi siempre con intención afectuosa. Algunas veces como insulto.
29
Id.,
id., capítulo VI, pág. 83. «Primero voy a la cárcel que al
vivaque»
. Sobre esta voz existe una nota aclaratoria
realizada por el propio autor: «En la
guardia del Principal, casa de Correos, hay una especie de calabozo
llamado "vivac", donde se deposita interinamente los presos de las
calles de Madrid por quimeras, robos, embriaguez, etc., para pasarlos después a las
cárceles o darles libertad si los delitos no son de
gravedad»
.
30
Pesetas, capítulo XII, pág. 148.