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«(Barufaldi) dice que toda mi obra está dominada por la búsqueda del padre... Algo de esto puede haber... Mi padre nos abandonó cuando yo era pequeño. Solía recibir cartas de él de distintos lugares. Quería ver a mi padre pero no era posible»
(R. Schweizer, O. C., 45). Cf. p.18. Para el crítico cordobés, «el padre representa la idea tradicional de aceptar las circunstancias existenciales y acometerlas a medida que aparecen...»
(p. 94). Ello es precisamente, lo que rebela a Juan y lo inaceptable profundiza el abismo entre padre e hijo. Esa distancia solo será acotada en el ejercicio mismo de la escritura.
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«Yo soy su adentro; tú, su inútil afuera. Es esto lo que fundamentalmente nos separa. No hay distancia mayor que la existente entre un padre y un hijo, intrusos en un mismo cuerpo...»
, asevera, Juan, en un pasaje de su carta (D. Moyano, Dectoc., O. C., p. 157).