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131

Vid. Martha T. Halsey, «Buero's Mito: A Contemporary Vision of Don Quijote», Revista de Estudios Hispánicos VI, 2, mayo 1972.

 

132

Vid. al respecto, Robert L. Nicholas. The Tragic Stages of Antonio Buero Vallejo, Valencia, Estudios de Hispanófila, University of North Carolina, 1972, pp 86 ss.; y Luis Iglesias Feijoo, La trayectoria dramática de Buero Vallejo, Santiago de Compostela, Universidad, 1982, pp 376-378.

 

133

Antonio Buero Vallejo, «Del quijotismo al 'mito' de los platillos volantes», Primer Acto, 100-101, cit., p. 74.

 

134

Antonio Buero Vallejo, Mito, Madrid, Alfil, Colección Teatro, 580, 1968, p. 81.

 

135

Antonio Buero Vallejo, Caimán. Las cartas boca abajo, Espasa-Calpe, Colección Austral, 1622, 1981, p. 14.

 

136

Había sido escrita en 1947. Fue presentada por Buero, junto con En la ardiente oscuridad, al Premio Lope de Vega, que obtuvo en junio de 1949. Se estrenó el 14 de octubre, dirigida por Cayetano Luca de Tena, y estuvo en cartel hasta el 22 de enero de 1950. Pueden verse al respecto «Palabra final», en la edición que de la obra hizo José Janes (Col. «Manantial que no cesa», Barcelona, 1950), y «¿Cómo recibió su premio? Antonio Buero Vallejo...» (Índice, 50, 15 abril 1952).

 

137

En el Teatro Marquina, bajo la dirección de José Osuna.

 

138

Pueden consultarse las críticas de Lorenzo López Sancho (ABC, 2 abril 1968), José de Juanes (Arriba, 2 abril 1968), Gabriel García Espina (Hoja del Lunes de Madrid, 8 abril 1968), Elías Gómez Picazo (Madrid, 1 abril 1968), Alfredo Marqueríe (Pueblo, 1 abril 1968), Juan Pla (SP, 9 abril 1968) y Pedro Laín Entralgo (Gaceta Ilustrada, 2 y 9 junio 1968).

 

139

José Monleón y Renzo Casali sostienen dos opiniones muy diversas sobre el sentido de la obra y su representación en 1968 en Primer Acto, 96, mayo 1968, pp. 62-64. Acerca de la coincidencia de ambos dramas puede verse el artículo de Vicente Soto: «Un personaje en busca de obra», Ínsula, 260-261, julio-agosto 1968, p. 25.

 

140

Jean-Paul Borel piensa que «la obra es particularmente interesante en el sentido de que contiene en germen todo lo que desarrollado ofrecerán sus obras posteriores», (El teatro de lo imposible, Madrid, Guadarrama, 1966, p. 230).