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121

Vid. Mariano de Paco, «El concierto de San Ovidio y el teatro de Buero Vallejo», Anales de Filología Hispánica, 5, 1990, pp. 37-51.

 

122

Nuestra opinión está muy próxima a la de Buero cuando afirmaba acerca de ellos: «Para mí, El tragaluz sería inconcebible sin estos personajes. No entiendo esta obra, me resulta literalmente incomprensible despojada de los «investigadores». E incluso diría algo más raro: casi son para mí más importantes los investigadores que los demás elementos de la obra, a pesar de la importancia que la parte narrada en nuestro presente tiene dentro de ella. Quiero decir que, a efectos de lo que en realidad es El tragaluz, los investigadores son insustituibles y la historia investigada no lo es, ya que pueden encontrarse otras historias de significado semejante al de ésta» (Ángel Fernández-Santos. «Una entrevista con Buero Vallejo», Primer Acto, 90, noviembre 1967, p. 10).

 

123

David Ladra («Tres Obras y una utopía», Primer Acto, 100-101, noviembre-diciembre 1968. p. 40) indica: «La historia que Buero relata nos recuerda los cuentos filosóficos del siglo de las Luces. Como en ellos, unos seres extraños al mundo considerado -ajenos a éste en el terreno de las ideas- lo exploran. Naturalmente que el interés reside no en los exploradores, sino en los explorados...»

 

124

Antonio Buero Vallejo, El tragaluz, Madrid, Alfil, Colección Teatro, 572, 1968, p. 100.

 

125

Vid. Francisco Ruiz Ramón, Historia del teatro español. Siglo XX, Madrid, Cátedra, 1981, p. 371.

 

126

«Una entrevista con Buero Vallejo», cit., p. 10.

 

127

Vid. por ejemplo, Antonio Buero Vallejo, «Sobre teatro», Cuadernos de Ágora, 79-82, mayo-agosto 1963, pp. 13-14.

 

128

Citada en la nota 7, p. 13.

 

129

Por vez primera en Primer Acto, 100-101, noviembre-diciembre 1968, pp. 75-106.

 

130

José Monleón, «Mito, un libro de Buero para una ópera». Primer Acto, 100-101, cit., p. 72.