41
En portugués hay requeima «Serranellus scriba» (Albuquerque, op. cit., p. 640), requeime «Serranellus cabrilla», «Scorpaena scrofa», «Scorpaena notata», «Helicolemus dactylopterus» (íbidem, pp. 641, 896, 897, 899), que no pueden relacionarse con las formas que aduzco en el texto.
42
Driesen, op. cit., p. 18.
43
Raynaud, p. 53. En París, Harlequin (con a por e se documenta desde el siglo XIII (Driesen, p. 20).
44
Vid. testimonios de Renart le Nouvel y del Jeu de la Feuillé, de Adán de Hale, en Raynaud. p. 54.
45
Vid. Rühletnann, pp. 91-100, y el excelente artículo que se dedica a Arlecchino en la Enciclopedia Italiana, I, 388-397. El paso de Hellequin al Arlequín de la comedia del arte, se estudia en Raynaud, p. 64.
46
A partir del siglo XII, Hellequin adquiere el valor de «diablo», habitualmente sobre caballo que trota.
47
La información helénica procede de A. Bailly, Dictionnaire grec-français (1950).
48
Viera, I, pp. 180-181.
49
Basta con repasar el índice de Palombi-Santarelli (Gli animali commestibili dei mari d'Italia, 2.ª edic., Milán, 1969) para ver la serie de escuálidos llamados can en italiano o chien en francés.
50
Por eso es inadmisible considerar arnequín como procedente de arlecchino, según hace J. Terlingen, Italianismos en la «Enciclopedia Lingüística Hispánica», II, p. 270, redacción abreviada de su libro Los italianismos en español desde la formación del idioma hasta principios del siglo XVII. Amsterdam, 1943.