21
«Sale Chinita [aunque contrahecho] de alcalde de barrio, con capa de grana y peluca» en Las cuatro novias, de Cruz (1773), y amenaza con encerrar al sobornador en la cárcel.
Véase un tipo análogo (alcalde de Corte) en un grabado de la ed. de Ibarra de El delincuente honrado (1787), reproducido en F. Aguilar Piñal, Historia de la Literatura española e hispanoamericana, Madrid, Orgaz, 1980, p. 169.
22
Citada, sin título, J. Subirá, La tonadilla..., II, p. 200.
23
Situación análoga, con el mismo verso, al principio de El dómine Lucas, de Cañizares, jorn. 2ª.
24
Quien los tiene abiertos es el fraile, en un ademán que podríamos llamar profesional.
25
Duendes y espíritus familiares en BAE, 56, p. 104.
«¡Oh cuántos hurtos, cuántos estupros y adulterios se han cometido cubriéndose o los agresores o los medianeros con la capa de duendes!» (ibíd.).
Interesa recordar que el paso por la ventana es la explicación lógica que se le ocurre a Feijoo para el caso de un duende familiar íncubo «que oprimía violentamente a una mujer», según frase del Padre Fuentelapeña. El tal Fuentelapeña, autor de El ente dilucidado, que apareció unos cincuenta años después de la probable redacción de la comedia de Calderón (nueva ed., Madrid, 1978) planteaba el problema de si los duendes eran hombres, y argumentaba doctamente en la forma que sigue:
«722 - Instarás lo primero: estos duendes tienen figura de Religioso, como lo deponen algunos que lo han visto y lo opina el vulgo; sed sic est que figura de Religioso parece que arguye ser de hombre, ergo, etc.
Respondo lo primero: que es verdad que el vulgo dize se ven en forma de Religiosos Fraylecitos, pero quizá es patraña del vulgo o engaño de los que lo han visto».
Y añadía unos renglones más adelante (nº 726):
—81→«Y además de esto las lechuzas, unas más y otras menos, remedan la cabeça y tocado de Monjas, como es notorio. Luego, de primo ad ultimum la figura de Frayle, caso que la tenga algún duende, no arguye en él naturaleza de hombre, ergo, etc.».
Cabalmente...
26
Goya observa en varios dibujos y Caprichos la tradición que hace de la nariz reflejo del sexo en lo que a tamaño se refiere (véase P. Alzieu, Y. Lissorgues, R. Jammes, Floresta de poesías eróticas del Siglo de Oro, Toulouse, 1975, passim).
27
Véase J. Soubeyroux, Paupérisme et rapports sociaux à Madrid au XVIIIe siècle, Lille-París, 1978, II, p. 594 y ss.
28
Ibídem, p. 619.
29
¡Como el buen ladrón!
30
«Récipes», en Subirá, Tonadillas..., p. 83.