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21

Ib., pp. 130-31.

 

22

«Si he presentado la libertad de cultos como preferible aún en España a la unidad religiosa, no he necesitado romperme la cabeza [...] encontrar ejemplos sólo con llamar la atención sobre los países realmente civilizados, los cuales, por mucho que quieran decir son todos, cultamente superiores al nuestro, a esta menguada España, educada en la unidad católica, y que es gran medida el país más irreligioso, más blasfemo y más antisocial y más perdido del mundo.»

No hay nacionalidad ni religión, ni secta que no nos sea superior.

Puede usted decir: «eso no es culpa de la unidad católica, sino del liberalismo que ha corrompido las costumbres. Antes éramos muy buenos, pero del año 12 para acá nos hemos echado a perder.» Le diré a eso que si el liberalismo ha destruido (sólo con la influencia de tres o cuatro mentecatos, según usted) este hermoso edificio moral, resultará que el tal edificio no valía gran cosa.» (...) «Yo abomino la unidad católica y adoro la libertad de cultos. Creo sinceramente que si en España existiera la libertad de cultos, se levantaría la nación del fanatismo y ganaría muchísimo la moral pública, y las costumbres privadas, seríamos más religiosos, más creyentes, veríamos a Dios con más claridad, seríamos menos canallas, menos perdidos de lo que somos.» Cit. por Carmen Bravo Villasante, Galdós visto por sí mismo, Madrid, Novelas y Cuentos, 1970, pp. 89-90.

 

23

El artículo que envió a La Prensa de Buenos Aires en la primavera de 1885 es, en este sentido, importantísimo. Shoemaker, Las cartas desconocidas de Galdós en «La Prensa» de Buenos Aires, Madrid, Cultura Hispánica, 1973, pp. 145-53.

 

24

B. Pérez Galdós, «La España de hoy» cit. por L. Bonet, Galdós crítico literario, Barcelona, Península, 1990, p. 229. B. Madariaga ha estudiado muy bien tanto este artículo como la polémica que suscitó el estreno de Electra en Santander. Galdós en la hoguera, Santander, ed. Tantín, 1994.

 

25

«¿Oh, noche histórica la del 29 de enero!... Yo os conjuro a todos, jóvenes de Madrid, de Barcelona, de América, de Europa, para que os agrupéis en derredor del hombre que todo lo tenía y todo lo ha arriesgado por una idea, que es vuestra idea, la de los hombres merecedores de la vida. ¿Lo habéis visto?... El hombre de la ciencia, del cálculo y de la exactitud, la inteligencia fría e impasible, tiene un ensueño superior; Electra -y ese hombre es Galdós- y Electra somos nosotros -los hombres y la tierra-»

El País, 31-1-1901. Reproducido por Fernando Hidalgo, Electra en Sevilla, Ayuntamiento de Sevilla, 1985, pp. 124-25. Al lado de otras muchas críticas que suscitó el estreno en varias ciudades recoge también las de Azorín y Baroja.

 

26

J. L. Mora, «Sentir España. El significado de la obra de Galdós», Exilios, n.º 2/3, Madrid, 1998, pp. 9-38.