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1

Desprendimiento o arrastre de terreno.

 

2

Sula, corrupción de sola, heredad, es el campo roturado y dejado después de baldío. De éstos abundan en el terreno común que el Fuero permite labrar y sembrar por espacio de tres años, con tal que se abra, una vez hecha la recolección, para que pasten los ganados del vecindario.

 

3

Este cuento popular, que se cuenta con muchas variantes, ha sido muchas veces utilizado por el arte literario, así en España como en el Extranjero. En él está basada una de las mejores fábulas de Lafontaine, y uno de nuestros más felices ingenios, el señor Frontaura, acaba de escribir, y es de suponer se represente pronto, una preciosa zarzuela parafraseando su filosófico pensamiento.

 

4

De 1839 a 1870 se les quitaron casi todas.

 

5

El puente de los ladrones.

 

6

Con el nombre de Alto Ebro, impropio, pero disculpalble en el comerciante que lucha con los caprichos y preocupaciones del público, se vende en Madrid, en el establecimiento del señor San Román, Carrera de San Jerónimo, núm. 5, vino blanco embotellado, de cinco años, de la cosecha del señor Marqués de Villarias, vecino de Semorrostro, y sin más que cambiarle la etiqueta, puede pasar por de los mejores del Rhin, con los que tiene gran semejanza.

 

7

Salvado.

 

8

Desde que por primera vez se publicó este cuento en La Ilustración Española y Americana, he recibido infinidad de cartas hasta del Extranjero pidiéndome explicaciones sobre el método de Mr. Petiot, lo que prueba que desde la tribuna llamada literatura popular, donde me encaramo con frecuencia para hablar, no en tono campanudo y sibilítico, sino llamando pan al pan y vino al vino, se puede uno hacer oír perfectamente hasta de los sordos de entendimiento. El verano pasado quise averiguar por mí mismo lo que había de cierto en la receta de Mr. Petiot, y el resultado me dejó muy satisfecho. Con un par de libras de uva obtuve una botella de medio cuartillo de vino completamente natural y dos botellas de cuartillo y medio cada una de vino semiartificial, con que se amenizó en mi casa la cena de Nochebuena. Como para la generalidad de las señoras mujeres el vino, para ser bueno ha de ser flojito y dulce, las de mi casa encontraron el semiartificial muy superior al natural; pero yo encontré que le faltaba un poco de espíritu y le sobraba un poco de dulce. Esta falta y esta sobra eran, sin la menor duda, efecto de mi poca paciencia para dejar completar las fermentaciones y, por tanto, para dejar que el azúcar completara su descomposición y transformación en alcohol o espíritu.

 

9

Entre los muchos absurdos que la pasión política y la ignorancia de las cosas vascongadas ha hecho decir a los periódicos de Madrid durante la desastrosa guerra civil que aflige a España, se cuenta el de que ningún campesino vascongado sabe leer, cuando precisamente entre las provincias españolas habrá pocas donde la instrucción primaria esté más generalizada que en las Vascongadas, a pesar de las dificultades que allí ofrece por lo montuoso del territorio y por lo disperso de la población. La verdad es que son pocos los vascongados que no saben leer.

 

10

El jefe carlista don Tomás de Zumalacárregui, herido en el sitio de Bilbao el 15 de junio de 1835, se empeñó en que había de ser curado por un curandero de Cegama, conocido por Petrillo, y murió por haber sobrevenido la gangrena, aunque la herida no parecía grave.