811
Este año de 1537 hubo Cortes en Valladolid, y el Emperador mandó labrar nueva moneda de oro, y fue los que llamamos escudos, bajando dos quilates la fineza del oro de la moneda que llamaban nobles. Sandoval, Hist. del Emperador Carlos V, lib. XXIII, § XXIX.»
«Había venido a España el Emperador por Diciembre de 1536, y en el de 1537 celebró Cortes en Valladolid.» Ortiz de Zúniga, Anales ecles. y secul. de Sevilla, lib. XIV, año 1537.
812
Cortes de Valladolid de 1523, pet. 56; Toledo de 1525, pet. 20; Madrid de 1528, pet. 34; Segovia de 1532, pet. 2 y 41, y Madrid de 1534, pet. 1
813
Ley 49 de Toro.
814
Sandoval, Hist. del Emperador Carlos V, lib. XXIV, § VIII.
Colmenares escribe: «Vino el Emperador a España, y al fin de este año (1538), se convocaron las Cortes generales de Toledo, tan nombradas en España y advertidas en Europa, por ser las últimas en que se juntaron los tres estados, Religión, Nobleza y Común, concurso que se quitó por excusar la confusión y aun el reparo.» Hist. de Segovia, Cap. XL, § II.
Ortiz de Zúñiga dice: «Fueron estas Cortes las más notables de aquel tiempo, porque habiendo sido llamados los grandes, títulos y señores de vasallos por el esfuerzo que se pretendía para conseguir servicio crecido... fueron despedidos para no ser otra vez (como no lo han sido) llamados pero el congreso de los procuradores prosiguió.» Anales ecles. y secul. de Sevilla, libro XIV, año 1538, núm. 1.
815
Memoria a sus compatriotas, pág. 54.
816
Teoría de las Cortes, part. I, cap. X, núm. 22.
817
Fueron generales las de Toledo de 1559 y Madrid de 1573, 1583 y 1598. V. Actas de las Cortes de Castilla, tom. IV, pág. 45 y tom. VII, págs. 4 y 15. Martínez Marina, Teoría de las Cortes, tom. III, págs. 325 y 351.
818
Pulgar, Crón. de los Reyes Católicos, part. III, cap. CXVIII.
819
Dormer, Discursos varios de historia, pág. 335.
820
Fernández de Oviedo, Hist. general y natural de las Indias, lib. III, cap. VII; Adam de la Parra, Proposiciones hechas al Señor Rey D. Carlos II; Hist. de la economía Política en España, tom. II, pág. 397.