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Controversia literaria entre Oña y Sampayo

Pedro de Oña






ArribaAbajoSonetos




ArribaAbajoOña a Sampayo


Que vayan a la fuente del Parnaso
Mil bárbaros, andar que van a vella,
Que vaya la honestísima doncella,
Pase, quizá pretende un Garcilaso.

Que vaya un masmordón su paso a paso
Non forsa si ha de ser Tántalo en ella,
Y que vayan caballos a bebella:
Tienen acción si fue su autor Pegaso.

Mas, que se ponga al pie del sacro cerro
Sampayo, y que mojar pretenda el labio
Entre los referidos y otra gente;

Esto me hace a mí no ver la fuente,
Y como con la causa desto sabio,
Temo que viendo el agua veré el perro.




ArribaAbajoSampayo a Oña no conociéndole


Dígame, señor autor no conocido
Entre gente discreta, noble y sabia,
¿Sampayo qué le hace, en qué le agravia
Que así se siente de él tan ofendido?

Sin duña que en sus versos le ha mordido,
Pues, como lo confiesa, tanto rabia,
Y no es el oro de la insigne Arabia
El que su ingenio sátiro ha movido.

Si no tener vuesa merced paciencia
Para ir a la fuente, ha de pagallo
Quien va tras de la virtud con inocencia,

Sólo un remedio en tantas rabias hallo:
Que vaya (vuenvenced), y no por ciencia
Por bárbaro, por virgen, o caballo.




ArribaAbajoOña a Sampayo, al callao


Señor Sampaño, pardo y no Sampaco,
Hecho de tizne, tinta, pez o brea,
Tizón o chamusquina de Guinea
De mosterete sucio negro taco.

Cuervo en la tez, en el parlar Urraco,
Cabeza de hollín de chimenea,
Cuyos encuentros tienen más grajea
Que sacrificadores el dios Baco.

Sabed que el padre Chávez va a esa casa,
Un fraile principal de garabato
Invialde sonetada cada rato.

Y en coplas no tengáis la mano escasa
Que cuando falte, a ley de buen mulato,
No faltará el regalo de la pasa.




ArribaAbajoRespuesta de Sampayo


Llegó a tu oreja, lengua de serpiente,
El eco del clarín más resonante
Que vio el sabio, ni fisgó el chocante
Y tú le ensordeciste el buen torrente.

Por tanto, tu bocina y tú detente,
No te muestres poeta así constante,
Reconoce que soy el sobrestante
En materia de verso entre la gente.

Como ignoro quién eres, no te envío
Similitud que cuadre a tu persona
Ni el propio tiro sale verdadero.

Si respondes al dulce verso mío
Diré si eres gato, chivo o mona,
Plebeyo zafio, o noble caballero.




ArribaAbajoOña a Sampayo


¿Quién diablo te ha metido en ser poeta
Siendo para aguador un buen moreno,
O para andar vendiendo alfalfa o heno,
O dando al cordobán con la maceta?

¿Por qué, retrato al vivo de soleta,
Lebrel, podenco, galgo, y mastín bueno,
Estando como estás de pulgas lleno
Te dejas de rascar y sigues veta?

Tú, Pachón, para aquí, échese el perro,
Y no se me levante ni me ladre,
Ni gruña, ni se enrosque ni alce el ceño;

Ni piense con las uñas de su madre
Escarbando sacar del santo entierro
Los venerables huesos de mi padre.




ArribaAbajoRespuesta de Sampayo


Símbolo donde existen trasuntadas
[...]




ArribaAbajoOña a Sampayo


Sampayo, no conmiqui aquesas levas,
Que ya van pareciéndome traiciones,
Vais a don Diego ayer con mis borrones
Y hoy al amanecer venís con nuevas.

Sabiendo que por Francia ni por Tebas
A mí no se me da seis cagajones,
Ni hay para qué volverme los pezones,
Pues dellos os comisteis vos las brevas.

Fuisteis conmigo junto en el suceso
Enviando aquella mísera miseria
Y en la respuesta solo, bueno es eso.

Gozáis la forma vos, yo la materia,
Comeisos vos la pulpa y daisme el hueso
Habiendo de trocar en esta feria.




ArribaAbajoRespuesta de Sampayo


Yo no soy hombre que compongo levas
Ni sé filaterías ni traiciones,
Ni por míos vendí vuestros borrones,
Ni fueron falsas cuando os dí las nuevas.

Estimo a Portugal, a Francia y Tebas
En lo que es un quintal de cagajones,
Pasando en contrapeso los pezones
Netas de tara para vos las brevas.

Ni faltó quien dijese del suceso
De aquel soneto ilustre ques miseria,
Y no lo afirmo ni me meto en eso.

La forma es fea, sucia la materia,
Por esta vez no repugnéis el hueso
Ni me mandéis lo cambie en esta feria.




ArribaAbajoSoneto a Sampayo


Entre los blancos cisnes del Parnaso,
Extrañó Apolo un loro o guacamayo,
De color vellón, tirante o bayo,
Descendiente de cuervo o gallinazo.

Alborotóse Febo, visto el caso,
Y arrancando de una rama de su cayo,
Apaleando al pajarote payo
Lo desterró del agua de Pegaso.

Viéndose el pobre cuervo maltratado
Huye volando el musario cerro
Dando graznidos del dolor que siente.

Pesole a Apolo por haberlo dado,
Y enternecido convirtiole en perro:
¡Conque a beber no vaya de la fuente!




ArribaAbajoRespuesta de Sampayo


Llegó de Arcadia a la sagrada fuente
Sitio del presidente del Parnaso
Un asno más mordón, su paso a paso,
Fatigado de sed y sol ardiente;

Llegó con el mismísimo accidente,
Por la frescura de aquel campo raso,
Atravesando del oriente a ocaso
Un islandés lebrel bravo y valiente.

Mandó el doctor del sacrosanto cerro
Que sólo beba el perro y se conforte
Por ser al bien del hombre acomodado.

Tuvo el asno parientes en la Corte
Y replicaron que no bebiese el perro,
Y quedó para acuerdo reservado.




ArribaSentencia de Oña sobre cuál había de beber


Apolo aquel favor del asno mira
Y la justicia del lebrel entiende,
Vistos que a tantos en el asno ofende
Y que del perro la razón le tira.

De sentenciar la causa se retira
Y remitirla a un asesor pretende
Hasta que ve que el cónclave se enciende
Y que se van oyendo voces de ira.

El perro ha de beber, repiten éstos:
Otros al asno ayudan por el cabo
Ya casi de la cólera beodos:

Apolo que los ve tan descompuestos
Hablando a medias con la boca y rabo
Alza la pierna y dice: ¡beban todos!





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