31
Oscar H. Bruschera. Los partidos políticos tradicionales (Montevideo: Edic. del Río de la Plata, 1966), pp. 18-9.
32
Grompone elucida la hábil imbricación que realiza Batlle de esos ideomitemas (de base afectiva) con la nueva organización partidaria (de índole racional) que propone: «Junto a la noción de partido se presentaba una formidable lección de táctica: aprovechar una corriente sentimental para encauzarla en el sentido ideológico, y la fuerza que significaba la adhesión a la divisa, a la tradición, al caudillo, a los hombres, ponerla al servicio de las ideas»
. Antonio M. Grompone. La ideología de Batlle (Montevideo: Ed. Arca, 1967), p. 45.
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La vieja Constitución de 1830 había sido, de hecho, inoperante, por tratarse de un texto impuesto administrativamente a una realidad a la que no se ajustaba en forma alguna. Ver la crítica de Varela (Legislación, 108-113). Inmediatamente terminada la guerra civil de 1904, el diario La Tribuna Popular promueve un concurso cuyo tema es: «El problema nacional». La mayoría de los ensayos presentados dirimen la cuestión de la reforma constitucional, así los de Luis Melián Lafinur, Amadeo Almada, José Espalter y otros. Batlle propondrá su proyecto de ejecutivo colegiado, que despertará las pasiones más encendidas: «Sin embargo, el aspecto fundamental que nos interesa del colegiado es su carácter de instrumento ideológico, en la medida que, sobre él, se hizo centrar el conflicto básico de nuestra sociedad, ocultando las contradicciones estructurales y catalizando en una polémica estéril una gran cantidad de energías políticas»
. Manuel Claps, Batlle. Selección documental. (Montevideo: La Casa del Estudiante, 1979), p. 18.
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«Nuestras glorias nacionales, de las que con tanto calor solemos hablar, se reducen a las de Arauco: somos valientes: no más...»
, dice Varela, Legislación, I, 43. Luego: «la guerra no es ya cuestión de valor, sino de dinero y de inteligencia»
(p. 152), como lo demostraría Batlle en 1904.Esta desmonetización del ideomitema del valor personal, característica del cambio de siglo, es la que lleva a Florencio Sánchez a escribir, luego de desertar de la revolución de 1897, sus Cartas de un flojo.
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Claps, Batlle, p. 19.
36
Spencer, Sociology, I, p. 83.
37
Herrera, Poesías completas, pp. 821-31. Allí se anticipa, si bien rudimentariamente, a las tesis centrales acerca del gaucho y la cultura oral rural que desarrollará Lugones en El payador, donde minuciosamente elabora el ideomitema de gaucho-nación.
38
Ver a propósito la descripción del africano oriental -«like all other barbarians, a strange mixture of good and evil»
-que hace Burton, en Spencer, Sociology, I, 58.
39
«Along with improvidence there goes, both as cause and consequence, an undeveloped propietary sentiment»
. Spencer, Sociology, I, 61.
40
Spencer, Sociology, I, 60-1. A similar conclusión arriba Almada: «Las causas de esta imprevisión y haraganería ingénitas son conocidas. El hombre, del punto de vista físico, psíquico y moral no es más que un producto del medio, de la educación y de la herencia»
. Amadeo Almada, El problema nacional (Montevideo: Imp. de La Tribuna Popular, 1905, p. 21.