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21

Dice Lugones en el «Prólogo» a El payador: «La plebe ultramarina, que a semejanza de los mendigos ingratos, nos armaba escándalo en el zaguán, desató contra mí al instante sus cómplices mulatos y sus sectarios mestizos». (Caracas: Ayacucho, 1979), p. 15.

 

22

Su trabajosa definición de «democracia», condimentada con su concepto de «aristarquia», no supera una concepción paternalista cristiano-conservadora. Ver al respecto los capítulos V y VII. Respecto a Buenos Aires, y coincidiendo con las observaciones herrerianas, mas no con sus conclusiones, dirá que: «Necesario es temer, por ejemplo, que ciudades cuyo nombre fue un glorioso símbolo en América [...] puedan terminar en Sidón, en Tiro, en Cartago». Ariel (Caracas: Ayacucho, 1976), p. 50.

 

23

Varela, La educación, II, 205. «Los graduados universitarios, como casta, y hechas las excepciones que deben hacerse, creen representar entre nosotros la ciencia enciclopédica, la suma del saber humano». La legislación, I, 124.

 

24

Varela, La legislación, I, 112.

 

25

Pedro Henríquez Ureña, Las corrientes literarias en la América hispánica (México: FCE, 1949), p. 165.

 

26

En «Al Partido Colorado», discurso publicado en 1900, decía incomparablemente: «¡Decidme queridos correligionarios! ¡¡¡Qué notable diferencia existe entre una y otra conciliación; entre la que empieza por hablar y la que comienza por comer; entre la que opta por el debate y la que opta por la masticación; entre la que rinde culto a Minerva y la que rinde culto a Ceres; entre la que da preferencia a Platón sobre Epicuro y a Sísifo sobre Sardanápalo; entre la que toma la pluma y la que acaricia el tenedor; entre la que terminaría por la unión franca de las cabezas del Partido y de todos los correligionarios y la que tendrá por epílogo, como los exámenes de las escuelas públicas, unas cuantas masturbaciones retóricas y el Himno Nacional ejecutado para hacer bajar los alimentos al intestino grueso!!!». En Poesías completas, pp. 749-60.

 

27

El principismo fue un movimiento de reacción doctoral frente al poder detentado por los caudillos, que se manifestó tanto en el partido colorado como en el blanco, aunque -por su misma raigambre urbana- encontrara más propicio terreno en el primero de ellos. Se trataba de dar primacía a los principios político-doctrinarios sobre la divisa. Todo comienza con el ya mencionado manifiesto de Lamas, y reconoce luego diversas etapas, como la fundación del Partido Conservador por Juan Carlos Gómez, desde filas coloradas. El asesinato de Francisco Lavandeira (principista blanco) por los «candomberos», abre las puertas al golpe de estado del coronel Latorre. El principismo -que no es sinónimo de abstencionismo- se identifica con el romanticismo espiritual-racionalista del medio siglo. Ver al respecto Oscar H. Bruschera. Divisas y partidos. (Montevideo: Editores Reunidos, 1968).

 

28

«Como el simbolismo francés, el movimiento de los hispanoamericanos simultáneamente fue una reacción contra la vaguedad y facilidad de los románticos y nuestro verdadero romanticismo». Octavio Paz, Cuadrivio (México: J. Mórtiz, 1965) p. 28.

 

29

«Mental evolution, both intelectual and emotional, may be measured by the degree of remoteness from primitive reflex action. The formation of sudden, irreversible conclusions on the slenderest evidence, is less distant from reflex action than is the formation of deliberate and modifiable conclusions after much evidence has been collected», dice Spencer citando sus Principles of Psychology. Sociology, t. I, p. 55.

 

30

Al respecto, ver el capítulo «La independencia uruguaya como problema», en Ardao, Etapas de la inteligencia uruguaya.