31
Molho, Literatura, ya cit., p. 27, núm. 38.
32
Texto que está contaminado por el de La Adúltera, del cual proceden los versos iniciales. Otros versos que cito más adelante recuerdan los de
| dentro del agua los pies | |||
| y el cuerpo en un arenal |
del romance por la matanza va el viejo del Cancionero de romances, s. a., de la Silva de 1550 y de la Floresta de varios romances. Menéndez Pidal (Catálogo del romancero judío-español, apud Los romances de América. Col. Austral, núm. 55, § 124) llamó a este romance Vuelta del hijo maldecido, del cual poseía versiones de Ristori, Andrinópolis y Tánger.
33
Cfr. A. Sánchez Fraile, Nuevo cancionero salmantino, Salamanca, 1993, p. 211.
34
A veces, en su tradición se incrusta otra nuestra, que atenúa su arcaísmo y nos hace pensar en modernidad -también tradicional. Tal en La vuelta del esposo, cuya versión de Jerusalén, sin entender muchas cosas españolas, sin «descristianizan», nos lleva a la tradición actual de la Península.
35
Cfr. M. Alvar, Cantos de boda judeoespañoles, Madrid, 1971, p. 44.
36
Vid. El mal encanto (Catálogo, núm. 108 bis) y Cantos de boda, pp. 289-290.
37
En Canarias, también, según los textos 437 y 438 de La mala hierba (Diego Catalán, La flor de la rnarañuela. Romancero general de las Islas Canarias, t. II, Madrid, 1969, pp. 45-47).
38
Cfr. los romances asturianos de Doña Urgelia y Doña Enxendra o La mala hierba, apud M. Menéndez Pelayo, Antología de poetas líricos castellanos (O. C., IX, pp. 230-234). Los judíos de Oriente dicen que Las yerbas del parir, que las traiga la mujer con sí.
39
39.1|
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| 39.1 |
En Salónica, «panes». La Celestina, edic. Cejador, I, p. 41. |
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40
Ambos refranes en Saporta, op. cit., pp. 87 y 208.