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1

Enrique Anderson Imbert celebra «su valentía en llevar a la novela las fórmulas de liberación del indio que había anunciado González Prada», y la reconoce como «iniciadora» del indigenismo (Historia de la literatura hispanoamericana, I, FCE, México, 1962, pp. 350-351), y algo muy parecido dice Jean Franco (The Modern Culture of Latin America, pp. 21 y 58). En cambio, Concha Meléndez, en La novela indianista en Hispanoamérica (Madrid: Hernando, 1934), incluye Aves al final de las veinticuatro novelas que estudia como exponentes del indianismo, la corriente literaria que, dando expresión a un sentimiento de culpa a la vez que a la búsqueda de lo autóctono típica del romanticismo, idealiza al indio dentro de un marco decorativo o exótico, en lugar de presentarlo condicionado por su existencia social, según hará el indigenismo.

 

2

Clorinda Matto de Turner, Aves sin nido, estudio preliminar de Fryda Schultz de Mantovani (Solar/Hachette, Buenos Aires, 1968). Los datos anteriores provienen de esta edición (p. 7), así como todas las citas.

 

3

Ambas ediciones, publicadas por el Instituto Nacional de Cultura, en Lima, se deben al crítico Antonio Cornejo Polar. Según éste, hubo tres ediciones de Aves en un breve lapso de tiempo (prólogo a Herencia, p. 8). La novela se tradujo al inglés: Birds without a Nest. A Story of Indian Life and Priestly Opression in Peru, trad. J. G. Hudson, Charles J. Thynne, Londres, 1904. En el prólogo a Índole se menciona una edición de Aves por Casa de las Américas, de La Habana. Indicio de que el interés en Matto empieza a extenderse fuera del Perú, son estos dos artículos: «An analysis of Aves sin nido», por Joyce R. Swain, Neohelicon, II, 1-2, 1974, pp. 217-225, y «Clorinda Matto de Turner and Mercedes Cabello de Carbonera: societal criticism and morality», por John C. Miller, Latin American Women Writers: Yesterday and Today, ed. Ivette Miller y Charles Tatum, Latin American Literary Review, 1977. El segundo artículo contiene una bibliografía.

 

4

Pues según ésta, fue leyendo a Palma que se inspiró para escribir: Tradiciones cuzqueñas, Imprenta de «La Bolsa», Arequipa, 1884, p. III.

 

5

Véanse a propósito de este problema, José F. Montesinos, Costumbrismo y novela, University of California Press, 1960, y Fernán Caballero: ensayo de justificación (El Colegio de México y University of California Press, 1961), así como mi artículo «La gaviota: Fernán Caballero entre romanticismo y realismo», Anales Galdosianos, VIII, 1973, pp. 123-136.

 

6

Distrito de la provincia de Canchis, departamento del Cuzco, que fue el centro de la sublevación de Túpac Amaru.

 

7

Véanse para estos datos, «La señora Clorinda Matto de Turner (Apuntes para su biografía)», Tradiciones cuzqueñas, op. cit., pp. VII-XIV, y «Apuntes de viaje», en Biografías cuzqueñas, pp. 187-191. En 1881, con el seudónimo de Carlota Dumont, publicó Matto unos Elementos de literatura para el bello sexo, dirigidos a desarrollar una sociedad más saludable, y en 1886, en su discurso de ingreso al Círculo Literario, de Lima, critica la avaricia del clero. Al año siguiente funda un semanario, «El Perú Ilustrado», donde a menudo se defiende al indio (Miller, art. cit., p. 26).

 

8

Palma menciona en su prólogo, tratando de esos críticos tan benévolos que es mejor para un escritor novel que no recomienden sus obras, a Manuel Cañete, quien fue gran amigo de Fernán Caballero. En el prólogo a las Biografías cuzqueñas se mencionan a propósito de Matto, Fernán Caballero, Carolina Coronado, George Sand, Madame de Stäel, María del Pilar Sinués.

 

9

El prologuista conoció a Matto ya de luto, unos meses después de la muerte de Turner (p. 148). Valdivia aconseja a Matto que emprenda la composición «de una novela o de un drama en prosa, ya que no gusta mucho de amoldar su numen poético a las estrechas formas del metro y de la rima», pero supone al mismo tiempo que «algo debe tener escrito en el género novelesco, y lástima sería que no hubiese cultivado las valiosas dotes que posee para ello» (p. 149).

 

10

Tratando del matrimonio ideal, Lucía Marín recuerda «aquella gran sentencia de la escritora española, que en su niñez leyó más de una vez, sentada junto a las faldas de su madre: "Olvidad, pobres mujeres, vuestros sueños de emancipación y de libertad. Esas son teorías de cabezas enfermas, que jamás se podrán practicar, porque la mujer ha nacido para poetizar la casa"» (p. 171). No se menciona la fuente, que podría ser Fernán, quien ya en una carta de 1835 dice cosas parecidas (Montesinos, Fernán Caballero, p. 144).