1
El trabajo se inscribe en el Proyecto de Investigación PB 98-1582 del Ministerio de Educación y Ciencia.
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El primero en trazar su biografía fue el doctor Juan Francisco Andrés de Uztarroz en su Elogio a la memoria ilustre de Don Gerónimo Ximénez de Urrea, publicado en 1642 junto a la edición zaragozana del Diálogo de la verdadera honra militar, edición por la que cito. La edición completa ha sido reeditada en Madrid: Ministerio de Defensa, 1992, págs. 31-37, si bien no respeta fielmente el original. Investiga después su ascendencia familiar P. Geneste, Le capitaine-poète aragonais Jerónimo de Urrea. Sa vie et son oeuvre ou chevalerie et Renaissance dans l'Espagne du XVIe siècle, Paris: Ed. Hispanoamericanas, 1978. Jerónimo de Urrea era primo del poeta Pedro Manuel Ximénez de Urrea, cuya biografía ha rastreado R. Boase, «Pedro Manuel Ximénez de Urrea (1486-c. 1530): un trovador del final de la Edad Media», apéndice 3 de su estudio El resurgimiento de los trovadores. Un estudio del cambio social y el tradicionalismo en el final de la Edad Media en España, Madrid: Pegaso, 1981, págs. 165-183, destacándolas aficiones literarias de toda la familia.
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Para estas gestas, véase, además del trabajo citado de P. Geneste, R. Puddu, El soldado gentilhombre, Barcelona: Argos Vergara, 1984, pág. 109 y ss. Las recuerda poéticamente su compañero de armas y amigo Gutierre de Cetina en el soneto «A don Jerónimo de Urrea», en Gutierre de Cetina, Sonetos y madrigales completos, ed. B. López Bueno, Madrid: Cátedra, 1990, pág. 322.
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Otras cinco ediciones aparecen fuera de España antes de que Bernat la publicara en Barcelona, en 1564, y Francisco del Canto en Medina del Campo, en 1572, como recuerda H. Vaganay, «Orlando Furioso traduit par Urrea», Revue Hispanique, LXXXI (1938), págs. 1-9. La traducción de Urrea puede leerse hoy en la edición de F. J. Alcántara, prologada por P. Gimferrer, Orlando furioso, Barcelona: Planeta, 1988, si bien sin las estrofas en las que Urrea canta las excelencias de personajes españoles, suprimidas por el editor al no guardar relación con el poema original italiano. Para la recepción de esta edición en el conjunto de otras traducciones de la obra ariostesca, véase el estado de la cuestión ofrecido por Ana Vian Herrero, Disfraces de Ariosto («Orlando Furioso» en las narraciones de «El Crotalón»), Manchester: University of Manchester, 1998, pág. 9, n. 5, y para una primera aproximación a la misma el trabajo clásico de M. Chevalier, L'Arioste en Espagne (1530-1650). Recherches sur l'influence du «Roland furieux», Bordeaux: Institut d'Études Ibériques et Ibero-Américaines de l'Université de Bordeaux, 1966, pág. 71 y ss.
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Juan Francisco Andrés de Uztarroz, Elogio a la memoria ilustre de Don Gerónimo Ximénez de Urrea, ed. cit., pág. 32. De su versión se ha ocupado C. Clavería, «Le Chevalier Délibéré» de Olivier de la Marche y sus versiones españolas del siglo XVI, Zaragoza: Institución «Fernando el Católico», 1950, págs. 149-174. Para la edición de Acuña véase el estudio introductorio de N. Baranda y V. Infantes que acompaña a su exquisita edición facsímil, «El Cavallero Determinado», traducido de Olivier de la Marche del francés por Hernando de Acuña, Barcelona, Claudio Bornat, 1565, Toledo: Antonio Pareja Editor, 2000.
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Martín Abarca de Bolea y Castro comparte las mismas aficiones caballerescas que su tío y es autor de dos poemas en octava rima: Orlando enamorado (Lérida, 1578) y Orlando determinado (Zaragoza, 1578). Para el mismo, véase Bibliotecas antigua y nueva de escritores aragoneses de Latassa aumentadas y refundidas en forma de diccionario bibliográfico-biográfico por don Miguel Gómez Uriel, ed. electrónica a cargo de M. J. Pedraza, J. A. Sánchez y L. Julve, Zaragoza: Universidad de Zaragoza-Institución «Fernando el Católico», 2001.
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Lo estudia en su conjunto D. Ynduráin en el prólogo a la edición moderna ya citada de El Diálogo de la verdadera honra militar, págs. 11-20. Aunque no se indica la edición editada, parece que reproduce la zaragozana de 1642, pues incluye el mencionado Elogio a la memoria ilustre de Don Gerónimo Ximénez de Urrea y recoge los carteles de desafío entre Carlos V y Francisco I que su sobrino Martín Abarca de Bolea había suprimido de la edición de 1575. Algunos fragmentos fueron recogidos por F. Barado en su Literatura militar española, Barcelona: Editorial Gallach, 1890, págs. 317-325. El texto fue traducido al italiano, en 1569, por Alfonso de Ulloa y, en 1585, al francés por Gabriel Chappuys, como estudia P. Geneste, «Gabriel Chappuys traducteur de Jerónimo de Urrea», Mélanges offerts à Marcel Bataillon par les hispanistes français. Bulletin Hispanique, LXIV bis (1962), págs. 448-466. Para la importancia del tratado de Urrea, véase también R. Puddu, op. cit., cap. 7; C. Chauchadis, La loi du duel. Le code du point d'honneur dans l'Espagne des XVIe-XVII siècles, Toulouse: Presses Universitaires du Mirail, 1997, págs. 251-259, quien lo fecha antes de finales de 1563.
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La aprobación está fechada el 15-IX-1579, Ms. 1469 de la Biblioteca Nacional de Madrid, pero como explica R. Reyes Cano, «La Arcadia» de Sannazaro en España, Sevilla: Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1973, pág. 46, la autorización para la impresión sólo se refiere al poema épico. Para el mismo, véase C. Clavería, op. cit., págs. 160-164, y la breve mención de F. Pierce. La poesía épica del Siglo de Oro, Madrid: Gredos, 1961. Existe otro manuscrito incompleto de El Victorioso Carlos, el que vio Latassa, hoy en la Hispanic Society, B 2431. Siempre que puede, como ya se ha visto, Urrea da muestras de su patriotismo y admiración por el Emperador; sus versos pueden sumarse a los de otros muchos poetas comprometidos con la difusión de los logros imperiales, estudiados por Víctor Infantes, «A un rey tan alto querer alabar. Gobierno y poesía para un Emperador», en Aspectos históricos y culturales bajo Carlos V, ed. Christoph Strosetzki, Vervuert-Iberoamericana, 2000, págs. 374-389.
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Gutierre de Cetina la incluye también en su composición «De Gerónimo claro el apellido», cuando hace el elogioso recuento de sus obras: «y la Epilia famosa / de Epila su patria gloriosa / las grandeza contiene», en Obras de Gutierre de Cetina, ed. J. Hazañas y la Rúa, Sevilla: Imprenta de Francisco de P. Díaz, 1895, 2 vols., vol. I, págs. 127-128. D. Mañero Lozano, «Por Hepila famosa: posible alusión a Jerónimo de Urrea en el Quijote de 1605», Revista de Filología Española, LXXX (2000), págs. 215-221, señala que Uztarroz en 1639, en su Museo antiguo y moderno de los historiadores de Aragón y su corona, ms. 9457 de la BNM, la cataloga como relato caballeresco: «La famosa Epilia libro cavalleresco no está impreso», pág. 219; sin embargo, creo que cuando hace esta afirmación, el doctor Juan Francisco Andrés todavía no ha visto la obra y resulta más precisa la información que brinda en su Elogio a la memoria ilustre de Don Gerónimo Ximénez de Urrea, impreso, como ya se ha dicho, en 1642, donde identifica esta nueva Arcadia con la alameda del Conde y copia el pasaje de su descripción, a la vez que explica el origen del mármol blanco que en ella se encuentra. Después vuelve a mencionarla en los mismos términos pastoriles en el Borrador de la Bibliotheca de los escritores del Reyno de Aragón, ms. 9391 de la BNM, pág. 220, mencionado por Geneste, art. cit., pág. 368. A todas estas citas hay que sumar la incluida en el manuscrito de su Aganipe de los cisnes aragoneses celebrados en el clarín de la fama, publicado por Ignacio de Asso en Amsterdam, en 1781: «Clarisel de sus flores / contiene suavísimos amores, / y La Epilia famosa / de Epila su patria gloriosa / las grandezas contiene», pág. 126. Cuando la describe Uztarroz, la obra se encontraba en la biblioteca del también cronista y bibliófilo D. Francisco Ximénez de Urrea, al que el Uztarroz sucedió en el cargo.
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La obra impresa de Jerónimo de Urrea se publica fuera de España, en Amberes y Venecia, y la manuscrita se vuelve a tierras aragonesas y se conserva repartida entre las bibliotecas del convento de San Sebastián de Épila y la del citado Francisco Ximénez de Urrea (1589-1647) capellán de su Majestad, cronista del reino de Aragón y bibliófilo. Los avatares de estos libros manuscritos los rastrea P. Geneste, «Les poésies dans le Clarisel de las Flores de Jerónimo de Urrea. Mise à jour d'un ancien recueil», en Mélanges à la memoire de Jean Sarrailh, Paris: Centre de Recherches de l'Institut d'Études Hispaniques, 1966, vol. I, págs. 367-378, en concreto, págs. 368-369.