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Ciro, príncipe de Persia

comedia heroica

José Concha



PERSONAJES
 

 
CIRO,   Príncipe de Persia.
CRESO,   Rey de Lidia.
ABRADATES,   Rey de Lusiana.
LICAÓN,   General de Creso.
PANTHEA,   mujer de Abradates.
GORBRIAS,   General de Creso.
HITASPES,   Generales de Ciro.
CLEÓN,   Generales de Ciro.
SOLDADOS PERSAS y LIDIOS.
SOLÓN.





ArribaAbajoActo I

 

Magnífico salón ricamente adornado de arquitectura con trofeos, adornos, etc., en un trono alto CRESO vestido a la griega con manto imperial y corona; toda la escena coronada de tropas lidias.

 
MÚSICA
Del orbe el clarín sonoro,
celebre tantas grandezas
como a Creso rey de Lidia,
hoy le sirven de diadema.
CRESO
Invencibles vasallos, en quien fío, 5
de mis mayores lauros el aumento.
Yo agradecido estimo las plausibles
finezas, que expresáis en suaves ecos;
puesto a que es este día el de mis glorias
en mi regio salón hacer ostento 10
el examen mayor hacer, con ese asombre,
que en ciencias y prodigios nos da el tiempo
con el sabio Solón, a quien la Grecia,
produjo en su elevado magno cetro,
hacedle entrar, que quiero que conozca 15
de mis riquezas sumas el esmero,
y que vea que soy de la fortuna
el objeto mayor, pues la poseo.
 

(Sale SOLÓN vestido de pieles, barba larga.)

 
SOLÓN
Guárdente, grande Creso, las deidades
en tu felicidad, todo aquel tiempo 20
que tengan destinado.
CRESO
Yo he querido,
pues vas del Asia examinando reinos,
que veas del poder y las riquezas
en este breve asombro mis excesos;
dime, Solón, si hallaste quien me iguale. 25
SOLÓN
Y aunque te exceda hallé.
CRESO
¿Con qué argumento
lo que dices apruebas?
SOLÓN
De esta suerte:
del que nació mortal es el aumento
mayor con que le ayuda grata estrella
librarle de cuidados, penas, riesgos, 30
que aunque en esta carrera de la vida
hay pocos que se libren del extremo
de pena o de cuidado, siempre algunos
son excepción de regla que he propuesto,
luego aquél que se encuentra sin pensiones 35
en su estado, aunque pobre con acierto,
y camine a la muerte sin zozobra,
te excede en la intención de tu concepto,
porque libre de cargos y descargos,
es más rico que tú, por más contento. 40
CRESO
Y el poder dominante que le falta
no le hace miserable, triste objeto,
sujeto a esclavitud indispensable,
¿qué no es posible en mí?
SOLÓN
Quizás en eso
de su mayor riqueza está el motivo, 45
porque el que mucho manda, bien sabemos
yerra por fuerza más; pero el que libre
del mando, y del poder se mira exento,
siendo menos sus yerros y cuidados,
son menos los temores y los riesgos. 50
CRESO
¿Luego quieres decir que todo cuanto
yo guardo de tesoros y poseo
de bienes, no me hacen ser el solo
hombre feliz que logra el universo?
SOLÓN
No cuando hay quien sin cuidado alguno 55
esté mejor que tú según entiendo,
aun siendo miserable.
CRESO
Ea, calla

 (Bájase el tono.) 

agorero infeliz, sabio indiscreto,
si yo domino el Asia, si a mis fuerzas
no hay valor que se atreva; ¿cuáles riesgos 60
pondrán a mi ardimiento ser capaces
de humillarle al estado de tu intento?
Este sumo poder, estos tesoros
que la fama y valor me consiguieron
inmortales haré que siempre duren 65
y hagan falsas tus voces, vete luego,
y esa filosofía imaginaria
procura dirigirla con acierto,
en parte donde puedas ser creído,
cuando yo incontrastable me comprendo, 70
y despreciando voces y presagios,
anuncios tan injustos no los creo.
SOLÓN
Ese es el cruel delito en los mortales,
no conocer que hay fin, un fin postrero;
pero ya que mis voces las desprecias 75
sólo intento decirte ahora, oh Creso,
rey de Lidia, que mires, que aún te es fácil,
venir desde este trono a ser trofeo
de aquel que menos piensas; y que entonces,
si tal te sucediere, sé de cierto 80
quisieras no haber sido tan altivo
y haber vivido con mayor acierto;
considerando que esa luz radiante,
el luminoso carro del gran Febo
da vuelta a todo el mundo; y donde ahora 85
está claro y con sol, luego lo vemos
con lóbregas tinieblas, y de noche
harto he dicho, si quieres entenderlo.

 (Vase.) 

CRESO
Fantásticas lecciones instituidas
entre la soledad de los desiertos, 90
que poco que se imprimen, y que poco
de mis glorias serán impedimento;
volved a repetir vasallos míos
los aplausos felices, dad al viento
en ecos armoniosos y festivos 95
los gloriosos aumentos de mi cetro.
MÚSICA
Del mundo el clarín sonoro
celebre tantas grandezas.

 (Tocan cajas y clarines dentro.) 

CRESO
Cesad luego esas voces, y sepamos
a qué efecto del parche son los ecos. 100

 (Sale GOBRIAS.) 

GOBRIAS
Esto es señor, que acaba de llegarte
un aviso de Sardis, previniendo
que el joven Ciro, hijo de Cambises,
por Lidia entera, talando y destruyendo
todas cuantas provincias tiene Media 105
para rendirte altivo.
CRESO
Quizás eso
es lo que Solón dijo; ¡qué ignorante!
¿Pues un pobre rapaz así soberbio
con limitadas fuerzas atrevido
quiere osado oponerse a mi denuedo? 110
Pues en breve tapete de mis plantas
se ha de mirar al golpe de mi ceño;
prepara de mi ejército una parte
Gobrias, porque al instante intento
rendir a ese infeliz y triste joven; 115
y que corrido quede.

 (Suenan cajas y sale ABRADATES, y PANTHEA vestida de amazona.)  

ABRADATES
En cumplimiento
del debido homenaje, Creso invicto,
hoy mi estado y mis tropas te presento,
rindiendo vasallaje, que constante
en nuestra última guerra fue concierto, 120
de una parte del Asia aunque pequeña,
de Lusiana el dominio fiel poseo,
y obligado por causas acordadas
el tributo anual por mí te ofrezco,
entre tropas, tesoros y grandezas, 125
a mi esposa también, hoy te demuestro
que, amazona, guerrera e invencible,
es varonil su ardor.
PANTHEA
Ya mi deseo
por mi esposo y por mí tributa gratos
obsequiosos debidos cumplimientos. 130
CRESO
S En mis brazos señora fiel recibo
tan no esperadas dichas; ¡Santo Cielo!,
qué divina hermosura; toda el alma
me han llevado sus ojos, ya os advierto,
oh Abradates heroico, indemnizado 135
en la expresión tan justa que habéis hecho,
un volcán en el pecho sea formado;
mucho ha de ser si el disimulo acierto.
ABRADATES
Noticioso señor, que el joven Ciro
talando ha entrado ya por vuestro reino, 140
con la porción de ejército ajustado
auxiliar de tus armas, justo vengo,
y doce mis soldados atrevidos,
para esta pronta guerra da mi afecto.
PANTHEA
Y más que aquesta tropa, Creso invicto, 145
has de estimar lo fijo de mi esfuerzo;
que incontrastable siempre a las fatigas
venzo mucho, señor, en cuanto venzo.
CRESO
¿Quién lo duda?, si basta tu semblante
a dominar a el mundo por afectos; 150

 (Aparte.) 

Abradates, ya estando noticioso
que ese fiero rapaz, Ciro soberbio,
cerca está de Timbrea, ciudad grande
fronteriza de Lidia; ahora resuelvo
vayáis por general de cien mil hombres, 155
y castiguéis de Ciro el ardimiento.
Esa corta porción que de mis tropas
os confío, guiad al vencimiento,
vuestra esposa en palacio, con cuidado
será asistida en tanto que...
PANTHEA
Teneos
160
que ya más desamparo el lado amante
de mi adorado esposo; en seguimiento
suyo vengo, señor, para mostraros
mi varonil espíritu guerrero,
no para que de oculta en el palacio, 165
viva con mil temores; a mi esfuerzo
no le espantan acciones ni batallas,
vivo con gusto en ellas, como puedo;
pues es mi inclinación dada a las armas
lejos estar donde a mi esposo advierto, 170
en peligro y cuidado, he de seguirle
siempre en cualquiera empresa, y así os ruego
perdones no admitir vuestro hospedaje,
cuando quedarme en el hoy no resuelvo.
CRESO
¿Qué he de hacer?, porque instar es declararme, 175

 (Aparte.) 

yo haré por conseguir cuanto deseo;
pues resuelta estáis, sea Abradates
vuestra marcha ahora breve; el arresto
de castigar a Ciro en su arrogancia,
es sólo lo que encargo, previniendo, 180
traigáis a ese infeliz joven altivo,
vencido aunque podáis traerle muerto,
que quiero en mi presencia castigarle
mientras repiten todos en mi obsequio.
MÚSICA
Viva siempre el invencible 185
monarca de Lidia Creso
asombro fiel de la fama
por sus tesoros inmensos.
 

(Al compás de la música vanse en cortejo todos, y cubriéndolo todo media selva, suenan cajas, y después de la salida de persas y capitanes con la aclamación, salen HITASPES y CLEÓN, y detrás CIRO a lo persa.)

 
VOCES
El invencible Ciro generoso
viva por siglos, vencedor guerrero. 190
CIRO
¿De qué me sirve, persas invencibles,
aquesa exclamación cuando el efecto,
de afecto que aplaudís para mi gloria
sin la prueba debida la contemplo?
Si apenas destinado a esta campaña 195
por Cinaijo, mi tío, altivo vengo,
contra Creso monarca de la Lidia,
y aún de guerrera acción dado no tengo
las pruebas más debidas, como es fácil
que no juzgue mi fiel conocimiento 200
que esas voces de adulación movidas
más que, en aplauso, son de vilipendio;
de otro modo procuro lograr fama,
yo, persas generosos, no pretendo
me aduléis de esa suerte, sólo busco 205
me enseñéis a vencer, aquesto quiero
que gloria sin el mérito debido
más que lisonja viene a ser desprecio
y puesto que a la vista de Timbrea
todo mi campo está, y que es el puesto 210
por donde he de empezar aquesta guerra
(la cual es procedida por intentos
de reales pareceres entre Lidia,
Asiria, Persia y los dominios griegos;
sin que vaya a internarme en los antiguos 215
principios que entre sí ellos tuvieron)
antes que aquesa plaza combatamos
tú, Cleón, te presenta (con pretexto
de amonestar tu entrega) ante sus muros
ya el que gobierna le dirás atento 220
que si evitar pretende las ruinas
que en uno y otro campo considero,
se entregue a discreción, y su respuesta
vuelve aquí cuidadoso en el momento.
CLEÓN
Haré señor cuanto me impones grato, 225
tu justo parecer obedeciendo.

 (Vase.) 

CIRO
Amigos, si el destino os ha traído,
afer con poca suerte, compañeros,
de un general tan joven, no os sorprenda
ni penséis que pretenda sin consejo 230
de aquellas que prudentes darle pueden
precipitar acciones; lo que os ruego
que pues fuisteis en el clarín sonoro,
de la fama, a la edad al mismo tiempo
siempre tan invencibles, no desmaye 235
en aquesta campaña el ardimiento
que aunque miréis que logro todo el mando
sabré yo en la ocasión ceder contento
mi autoridad al que conozca sabio,
siendo sólo yo aquí un aventurero. 240
VOCES
El Príncipe y señor gobierne y mande,
con él venimos a morir contentos.
CIRO
Y yo con dar mi vida satisfago,
de tan fiel expresión tales afectos.

 (Sale CLEÓN sin hablar.) 

¿Qué responde Timbrea?
CLEÓN
Que no teme
245
ni tu arrogancia, ni el poder resuelto
y que airada te espera, porque sufras
de tu error con la muerte el escarmiento;
esto el gobernador me ha respondido.
CIRO
Pues como así me tardo; persas luego 250
asaltemos la plaza, llegó amigos
la ocasión de emplear vuestros esfuerzos;
con un tercio de escogidas tropas
puedes quedarte en este mismo puesto,
por si acaso maquinan emboscados 255
alguna falsa acción, sea ya el tiempo
que llegue mi valor a ver si logro
conseguir los aplausos, que contentos
me habéis dado sin causa; hoy Timbrea
has de ser de mis iras el trofeo. 260
 

(Vase CIRO, y tropas por la izquierda, y quedan HITASPES y otras.)

 
HITASPES
Entre ese espeso bosque retirados
a la vista del campo es fuerza estemos,
para dar el socorro si se ofrece;
no suenen no del parche duros ecos
porque es más conveniente que el sigilo 265
nos dé seguridad en este empeño.
 

(Vanse por la derecha; descúbrese la ciudad de Timbrea, y soldados a la muralla; sale CIRO, y todos los suyos menos HITASPES; y a los versos de CIRO hacen señal de la muralla con un pañuelo blanco.)

 
HITASPES
Guerreros persas, ya a la vista estamos
de Timbrea, pero esperad ¿qué veo?
que del muro señal hacen que atienda;
sepamos qué pretende.
 

(Al muro LICAÓN que es el que hizo la señal.)

 
LICAÓN
¿Con qué intento,
270
oh joven Ciro, te acercas a estos muros?,
¿ignoras que los guarda un rayo fiero
de la esfera de Marte? ¿No conoces
que para la defensa que mantengo
son muy febles las tropas que conduces? 275
Ya a tu propuesta respondido tengo;
¿qué pretendes ahora?
CIRO
Que te entregues
sin dar a mayor ruido fundamento
que si tal ejecutas, te aseguro
serás tratado como prisionero. 280
LICAÓN
Esto mismo poco ha me amonestaste
y respondí, que vienes a que objeto
infeliz de la rabia y la desgracia
en ti mismo acredites tu escarmiento.
CIRO
Esta segunda vez que te procuro 285
aconsejar te entregues, no es de miedo,
sino para evitar que en tu ruina
tenga que demostrar justos efectos
a quien tenaz huyendo las piedades
el estrago se busca por sí mesmo. 290
LICAÓN
Que engañado te juzgas si te crees
victorioso y triunfante, ahora quiero
conozcas el valor que en Lidia reina;
soldados, no, cercados, toleremos
el asedio cruel, salgamos fuera, 295
y en la dura campaña peleemos;
espera que verás de mi venganza
la crueldad mayor que hacer pretendo.
 

(Vanse por dentro, y salen a su tiempo soldados lidios, y él.)

 
CIRO
En el campo, atrevidos, nos provocan;
o morir, o vencer, os amonesto. 300
 

(Salen LICAÓN y los suyos dándose una batalla, y van retirándose.)

 
LICAÓN
Guerreros lidios, mueran estos persas.
CIRO
Amigos que desmayan, a ellos, a ellos.
VOZ
Guerra, guerra, arma, arma.
 

(Salen huyendo precipitadamente los lidios, y sale LICAÓN cayendo, y CLEÓN y persas contra él.)

 
CLEÓN
Date a prisión aquí.
LICAÓN
Hado perverso,
¿por qué así me abandonas tan tirano? 305
CLEÓN
¿Te acabas de rendir?
LICAÓN
Eso no quiero.
CLEÓN
Pues muere de obstinado entre mis iras.
 

(Sale CIRO.)

 
CIRO
Esperad, suspended, parad, teneos,
que si ya la victoria he conseguido,
él ha de ser el instrumento fiero 310
de mi mayor venganza, en fuego y sangre
abrazad esa plaza, ni aun cimientos
queden a la memoria; mira ahora
de mi segunda petición efectos;
arrogante, ceder tú no quisiste, 315
y por ti lo padece todo el pueblo;
soldados, el estrago se ejecute,
y mueren al cuchillo más sangriento.
LICAÓN
¿Es posible (señor) que por mí culpes
a un número infinito, que te advierto 320
hay en esa ciudad tan populosa?
Príncipe generoso, óyeme atento,
y si en lo que disculpo encuentras culpa
ejecuta tu airado pensamiento;
¿qué de mí procuraste?
CIRO
Que entregases
325
la plaza, sin la ruina; mas tú ciego,
baldonando mi ardor, diste a las armas
el ardiente furor de tu despecho.
Logré de ti victoria y, con estragos,
de tu tenaz impulso así me vengo. 330
LICAÓN
Pues tu señor me da por ti el castigo;
haz cuenta que es Timbrea de tu reino,
yo por ti el que gobierna, si no hiciera
la defensa que es justa a un noble pecho,
¿cumpliera yo el deber ni el justo encargo? 335
Qué no bien consideras; y así, puesto
que aunque siendo tu enemigo, hoy en tu ofensa
hice de la defensa el fiel empeño,
no merece la pena que le impones
a ese infeliz y miserable pueblo. 340
Pues él no ha de pagar que yo ejecute
la cierta obligación que dio mi empleo
(esto es porque a la plaza la libertes
del estrago cruel); lo que te ruego
es que en mí de tu enojo satisfagas 345
todo el horror en que te considero,
si atento no discurres, que he cumplido
con lo que me es preciso en tal suceso.
CLEÓN
Soldados, empezad ya la ruina.
CIRO
Tente Cleón, que he conocido atento, 350
que son justas razones las que dice
este lidio infeliz; como yo puedo
aunque enemigo sea, castigarle
una debida acción en que le encuentro,
libre queda Timbrea, mas vasalla 355
de mi poder, y a ti libre te dejo.
LICAÓN
Viva, oh invicto Ciro a las edades,
tu memoria feliz el tiempo eterno.
CIRO
Haced Cleón que queden en Timbrea
tropas de guarnición; humano afecto 360
de las pasiones, no te me apoderes;
y así conseguiré blasón eterno.

 (Suenan cajas y sale HITASPES.) 

¿Mas qué nuevo rumor tan improviso
en otro acaso cuidadoso advierto?
HITASPES
Sigiloso, señor, entre las ramas 365
he llegado a advertir que con violento
dirigir hacia nosotros viene
un ejército lidio, y a lo que veo
parece innumerable, entre tanto
que las tropas sostienen este arresto 370
te prevengo el acaso.
CIRO
Pues a el arma;
que si la suerte está propicia, es tiempo
de lograr la ocasión; ah persas míos,
ahora del gran valor mostrad los hechos.
 

(Éntrase por donde vino HITASPES, y dase una batalla, y salen retirándose los lidios a la izquierda.)

 
VOZ
Arma, guerra, guerra, arma.
OTROS
Viva Ciro.
OTROS
Viva Creso.
375
 

(Sale cayendo PANTHEA.)

 
PANTHEA
Socorredme deidades soberanas
ay de mí, que perdida y sin aliento
huyendo del peligro de mi vida
entre mi mismo afán la muerte encuentro,
que inútil es la audacia, cuando el hado 380
encamina la suerte a los desprecios.
Roto el campo de Lidia, ya los persas,
vencedores se miran; ¡Sacros Cielos!
¿dónde mi esposo está? ¿Por infelice
habrá de los rigores sido extremos? 385
Si tal ha sucedido, dioses justos,
muera yo de dolor antes de verlo.
 

(Sale HITASPES, y persas.)

 
HITASPES
En esta parte un persa; mas qué miro
soberana belleza, este trofeo,
la fortuna feliz me ha destinado 390
por dar a la victoria complementos
luego entregad las armas.
PANTHEA
Nadie llegue
que mi valor no quiere dar fomento
a impropios ademanes; ya te rindo
mi espada por vencida, mas te advierto 395
que en lo que doy ignoras lo que ganas;
aunque bien yo conozco lo que pierdo.
 

(Sale CIRO, y los suyos.)

 
CIRO
Pues huyendo nos vuelven las espaldas,
no seguirlos importa; ¡más qué es esto!
HITASPES
Esto es señor, guardarte para prenda 400
esta lidia que acaso yo aquí encuentro
y prisionera está.
CIRO
¡Qué miro dioses!
Todo el valor se rinde no sabiendo
qué causa superior a esto le arrastra,
pero ¿qué es lo que hago? Mostrar debo 405
entereza y cordura, y aunque muera
a vista de sus rayos más excelsos
venza en mí a las pasiones la templanza
y disimule ardor, que ya es incendio.
¿No me diréis quién sois?
PANTHEA
Una matrona
410
que postrada a esos pies clama diciendo
que pues los hados tan feliz os hacen
no uséis de crueldad, si vais venciendo.
CIRO
Levantado; ¡ay de mí!, muero a sus rayos,
y en Lidia ¿qué carácter es el vuestro? 415
PANTHEA
Panthea desdichada reina augusta
de una parte de Grecia.
CIRO
¡Que oigo afectos!,
pues como gran señora desta suerte
no me disteis noticia algo más presto
de vuestra regia cuna, ya en mis brazos 420
(ay de mí que abrasar me siento en ellos
real sangre la alimenta y más me anima)
tenéis quién os levante, y aquí os ruego
me digáis el motivo de así hallaros
en una acción en que admirado os veo. 425
PANTHEA
Ciro, príncipe invicto, dirigidas
mis tropas auxiliares del rey Creso
con mi esposo Abradates, que oigo huye,
fui obligada a venir, a aquesto intento.
 

(Apenas oye CIRO que tiene esposo vuelve la espalda.)

 
CIRO
¿Qué me has dicho mujer?, muerte me has dado, 430
¿esposo tienes? ¡Ah divino cielo!
Hitaspes, con decoro soberano
como a mí propio, disponed que luego
en una tienda esté la Reina, en tanto
que de otra suerte demostrarla espero 435
de un magno corazón el justo modo
de emplear la intención, aunque venciendo.
PANTHEA
Dejad pues, gran señor, que yo agradezca.
CIRO
No, no os postréis, así, idos os ruego,
al sitio que os conducen mis soldados; 440
que yo os fío, que os sirvan con afecto.
PANTHEA
Parece que el deciros yo mi estado
os causa algún disgusto, cuando veo
apartáis vuestra vista, por no verme.
CIRO
No es sino por guardaros un respeto 445
que si llego a olvidarle, la ruina
puede ser vuestra y mía sin remedio;
huyamos corazón, que a los principios
es fácil en los males hallar medio;
y este mal que al mirarla se acrecienta, 450
de mi ruina cruel fuera instrumento.
PANTHEA
Y que ni aun permitís que os lo agradezca.
CIRO
Está en el ausentaros el obsequio.
PANTHEA
Extraño modo usáis en los favores.
CIRO
Este para mi fama es el más cierto. 455
PANTHEA
Pues voy entre mis penas admirarme
de la acción que aquí usáis.

 (Vase con estos soldados.) 

CIRO
Humano pecho,
mira que contra ti batallan juntos
amor, belleza, agrado y pensamiento,
y si lo heroico no consigue el triunfo, 460
entre amor y pasión, mi fama pierdo;
y no ha de decir el tiempo en su memoria
que de Ciro el blasón, el noble aliento
le venció una mujer, cuando el orbe
ha de ser su cordura el timbre excelso. 465


ArribaAbajoActo II

 

Vistoso campo de batalla, con tiendas; noche con luna, a la izquierda tienda real y a la derecha otra, poco menos, transitables. Sale ABRADATES por la derecha.

 
ABRADATES
Variable deidad, que en los humanos
influyes los sucesos de una estrella,
que dirigida acaso de tu influjo
tal vez es ya feliz, tal vez adversa;
pues veleidosa a mi valor contraria 5
caminastes cruel, cuando me enseñas
derrotado y perdido, hazme que ahora
que a salvar a mi esposa va mi atenta
obligación, consiga mi deseo,
puesto que ves el fin a que me lleva; 10
prisionera Panthea es hoy de Ciro,
y si el valor me avisa en esta empresa
no sólo he de librarla; pero haciendo
una acción (aunque cruel) en que interesa,
la suerte más feliz de nuestras armas; 15
acabe por mi intento aquesta guerra;
sobornada la guardia silenciosa
de esta real distinguida grande tienda
que sé que es la de Ciro, prevenido
un fuego artificial, haré que sea 20
víctima de la furia de ese incendio
ese infeliz joven; porque vea
a los principios de su fama heroica,
arruinada su vida por mi diestra;
con tiempo precisivo al precipicio, 25
del incendio voraz, muy poco queda
para lograr osado en mi venganza
de Creso el sumo gozo y de la Persia
la ruina fatal; disimulado
esperaré a que el lance, si se arriesga 30
y en el fuego no muere, a la salida
acabe a los impulsos que no espera.
Nadie extrañe esta acción, cuando en tal lance
pende la libertad de quien es prenda
de mi vida y mi amor mi amada esposa. 35
La luna en la mitad de su carrera
hace claros objetos; sea esta banda
la que me oculte; ¿acaso alguien se acerca?
Pues pasos siento.
 

(Sale de la tienda opuesta PANTHEA.)

 
PANTHEA
Por más que lo procuro
el sosiego, no es fácil que mi atenta 40
solicitud consiga, y por el campo
salgo a considerar en la extrañeza
de Ciro, de su trato y las virtudes
con que los dioses su conducta premian.
ABRADATES
Si acaso no me engaño, la que miro 45
es mi adorada esposa, es mi Panthea,
ya mi suerte es feliz; yo llego a hablarla;
aguarda el dueño mío.
PANTHEA
¿Quién expresa
con voces cariñosas? ¡Mas qué miro!
Abradates, mi bien, ¿cómo te arriesgas 50
a venir de esa suerte en tal peligro?
ABRADATES
Sólo para librarte con presteza;
y pues te miro aquí y puedo ahora
sin rumor conducirte donde veas
tu libertad, sígueme al punto en tanto, 55
que la ruina, que ya fraguada queda,
en Ciro se ejecuta.
PANTHEA
¿Que qué dices?
ABRADATES
Que en breve entre las llamas más inmensas
el persa ha de morir, siendo mi astucia
la que labró su ruina; ven ¿qué esperas? 60
PANTHEA
Decirte que ignorando quién es Ciro,
obraste muy cruel, y porque sepas
cuánto, afable, le debes, oye ahora,
sabrás de sus acciones la grandeza.
Prisionera he quedado en la batalla 65
mas no me trata, no, cual prisionera
porque siendo la dueña de su campo,
soy la deidad que todos hoy respetan;
sus muchos beneficios, sus favores
se exceden tan benignos, de manera 70
que de mi propio alcázar, de mi reino,
nada echo menos y...
ABRADATES
Detén la lengua
que tanto beneficio ha despertado
el volcán de los celos; quizá esta
acción si te miró de amante, hace 75
que a obsequiarte tan fino se conmueva;
y si, con más rencor y con más rabia
su ruina he de buscar.
PANTHEA
Si no me dejas
decir sus atenciones, es preciso
que pises por las máximas protervas 80
del más común; tan al contrario Ciro
de lo que presumes, él se alienta,
que ni aun mirarme quiso, cuando supo
que era yo esposa tuya, y que era reina.
Y así, puesto que yo no he de ser causa 85
de pagar con traiciones tan excelsas
finezas repetidas, mira sabio
si en tu real corazón entrada encuentra
un modo de pensar tan inhumano,
con el que ejerce así de la entereza, 90
la bondad y el amor; trata Abradates
de dar a conocer tu recompensa,
y agradecer rendido a quien te guarda
de tu honor soberano preeminencias.
ABRADATES
¡Oh virtud prodigiosa! Ciro heroico, 95
con una que abatida prisionera
era despojo ahora de su suerte,
obra con tal honor, con tan excelsa
magnitud; pues cómo no le pago
tanto amor con igual acción; yo sea 100
quien, librándole luego de su riesgo,
por gratitud, mi propia vida ofrezca,
y compitiendo acción tan generosa
demuestre de mi honor las más estrechas
gracias debidas; mas cómo así tardo 105
cuando es forzoso en breve que perezca.
 

(Se entra en la tienda de CIRO.)

 
PANTHEA
Escucha, mira, fuese de improviso
y en la tienda se entró, si acaso intenta
alguna acción heroica, retirarme;
hasta ver lo que hace es la prudencia 110
debida a mi decoro.
 

(Salen CIRO y ABRADATES, que vienen como luchando.)

 
CIRO
Hombre atrevido,
que osado hasta mi tienda así te arriesgas,
¿qué intentas de esa suerte?
ABRADATES
Darte vida.
CIRO
Malas señas son, cuando te arrestas,
en el silencio de la noche osado, 115
a entrar de aquese modo, y deseas
(que tal juzgo pues yo no te conozco)
lograr de una traición la fiera idea,
inútil lo procuras; pues mis voces...
ABRADATES
No conmuevas tu campo, sin que sepas, 120
quién soy, y de este acaso el fundamento:
el que a tu lado está es de Panthea
el esposo feliz, soy Abradates.
CIRO
Pues cómo de este modo...
ABRADATES
Que me atiendas
solícito, supuesto, que muy breve 125
de mi atención verás las fijas pruebas.
Retíreme rendido de tu brío,
quedó presa de ti mi amada prenda,
a vengarme del hecho y la desgracia
dirigí contra ti mi furia horrenda; 130
pero habiéndome dicho por acaso,
tu virtud, tu pensar y tus finezas,
porque en el hecho de un acaso fuerte
no murieses, oh Ciro, me fue fuerza
sacarte de tu tienda y ofrecerte 135
a tus pies mi corona en recompensa
de tu atención allí, y ahora pidiendo
hallé mi ciego error, en ti prudencia,
para saber que amor audaz, celoso,
cuantos estragos causa, los fomenta. 140
CIRO
Levantad Abradates, que a mis plantas
más que me conmovéis, dais una cierta
confusión, que ignorando a qué camina,
no comprendo de qué nacerse pueda
este teor y ese pedir postrado 145
de un arrojo, que ignoro la interpresa.
 

(Ahora se ve arder la tienda de CIRO.)

 
ABRADATES
Aquel incendio os dice lo que el
de rubor no se atreve.
 

(Suena rumor de cajas y salen los soldados de entre sus tiendas.)

 
VOCES
Que se quema
del Príncipe la tienda.
OTROS
Fuego, fuego.
 

(Salen y lo apagan.)

 
CIRO
Ya comprendo de dónde nacer pueda 150
vuestro fiero designio, yo os perdono
por esta acción la culpa en la primera,
pero os sirva de aviso mi constancia;
y para que veáis de qué manera
merezco tanto agravio, vuestra esposa 155
en esa tienda se halla; sabed de ella
quién es Ciro en su obrar, quién en su trato;
y puesto que lográis regia diadema
no el pensamiento deis a las comunes
pasiones, sin mirar con entereza 160
que hay humano que logra sujetarse
a su benigna y favorable estrella,
de suerte que venciéndose a sí propio
halla en la heroicidad su recompensa.

 (Vase.) 

ABRADATES
Que enseñado me dejan sus razones. 165
¡Y este príncipe heroico tiene Persia!,
que mucho que glorioso logre triunfos,
si las deidades sacras justicieras
es fuerza le protejan protectrices
admiradas, al ver su gran prudencia. 170
 

(Sale PANTHEA.)

 
PANTHEA
Vuelvo a ver que en la tienda conseguiste...
ABRADATES
¡Hay esposa querida! Hallé en la tienda
un espejo brillante, en que he encontrado
la virtud más sublime, y pues me enseña
el modo de vivir, para la fama, 175
mi valor deja a Creso, que aunque vea,
que falto a la alianza y a los tratos
de Lidia para el fin de aquesta guerra,
allí fui de forzado, y pues encuentro
monarca de mayor virtud, discreta 180
razón es quien me aparta de un tirano,
y a un héroe generoso más me acerca,
cuando tropas, mi reino y poderío,
ha de ofrecer de Ciro en la defensa.
PANTHEA
Ahora con mayor cariño entre mis brazos 185
te recibo amorosa, pues atenta
tu magnitud conoce la distancia
de un poderoso que domina y fuerza
con modos injuriosos y arrogante,
a otro que separado de esta idea, 190
con alago y finezas generosas,
es del mundo blasón y fama eterna.
 

(Éntrase en la tienda. Interiores de la tienda de CIRO, y sale éste, suena caja y sale HITASPES.)

 
HITASPES
Esta señal, señor, hace presente
que el asombroso campo del rey Creso,
a vista ya del tuyo se presenta, 195
tan fuerte, gran señor, como guerrero,
con dobles fuerzas que las nuestras, viene
tan arrogante, tan sañudo y fiero,
que protesta que no ha de dejar vida
que no siegue lo airado de su acero; 200
y así príncipe heroico, mira como
dispones la batalla, pues el riesgo
seguro, incontrastable y temeroso,
puede ser de tu ruina infiel momento.
CIRO
Hitaspes a el valor, si es con prudencia 205
nada le da temor; yo sé que vengo
con razón y justicia a este campaña,
esta es la gran ventaja que le llevo
al monarca de Lidia, y porque vea
mi ejército que en todo fiel atiendo, 210
de las deidades justas al decoro
háganse sacrificios al momento,
al padre de los diosos, al tonante
Júpiter soberano, porque es cierto
que a las sacras deidades siempre debe 215
el general prudente, sabio y diestro,
para cualquier empresa contar grato
con el favor que es justo pida al cielo.
HITASPES
Lo que más, gran señor, anima el campo
es ver que el rey Abradates, muy atento 220
y agradecido, a Creso abandonando,
con los suyos es ya auxiliar nuestro.
CIRO
Aunque conmigo cumple no ha dejado
de no hacer su deber, tocante a Creso.
HITASPES
La reina su mujer...
CIRO
Ves luego Hitaspes
225
y dispón lo que he dicho; y te prevengo
que en la disposición de la batalla
los reales de Abradates estén lejos
de mi vista, qué importa.
HITASPES
En lo que mandas
serás obedecido.

 (Vase.) 

CIRO
Sacro excelso
230
numen, que así diriges mis cuidados
en el lance mayor, mayor empeño,
tu favor justo clamo, haz que no vea
a Panthea jamás; y así te ruego
Júpiter poderoso me desvíes 235
este llama cruel que arde en mi pecho.
 

(Selva larga, y al son de una marcha va saliendo todo el ejército de CRESO, marchando al fin en un carro triunfal dorado, tirado de esclavos, viene CRESO, con manto y corona, a los lados del carro GOBRIAS y LICAÓN, y dando la vuelta se apea en el tablado.)

 
VOZ (Cajas.)
Viva el soberano Creso,
Viva el grande rey de Lidia.
CRESO
¿De qué, vasallos, sirven los aplausos,
cuando ofendida mi mayor grandeza 240
un joven infeliz me la contrasta,
disponiendo emprender sangrienta guerra?
¿Ciro, engañado, ignora el poderío,
mis tesoros, vasallos, y riquezas?
El número de gente que conduzco, 245
para que así atrevido infiel ostenta
poderme competir vanaglorioso,
sin notar de los dos la diferencia;
si juzga esa ignorante, porque osado
venció a Abradates y rindió a Timbrea, 250
que puede a mí vencerme; en su ruina
hallará de su engaño la evidencia.
Uno cruel, por causa de su esposa,
falta al yugo debido; el otro emplea
el honor que le encargan falsamente, 255
cobarde y temeroso, vil entrega
una ciudad que pudo defenderse,
Si del temor valiente huido hubiera.
LICAÓN
¿Pues a vista de ejército tan grande
mi conducta señor así la afrentas? 260
Con debido respeto al soberano
la disculpa he de darte; fue Timbrea
la plaza de mi encargo, pero viendo
de Ciro el poderío, y que indefensa
era fuerza quedase destruida, 265
con discreto pensar, juzgué que fuera,
antes que verla en sangre arruinada,
más justo que esperase la clemencia
de un vencedor heroico, un héroe grande;
¿si destruida la ciudad hubiera 270
que consiguieras, di, señor mirando
lastimosas desgracias y miserias?
Pues poderoso estás, e incontrastable,
fácil es, gran señor, de que la vuelvas
a recobrar, y entonces, sé de cierto 275
de gusto ha de servirte hallarla llena
de vasallos, que gratos poderosos
sirvan a tu corona, como prendas
humildes y rendidas; sin vasallos,
¿qué poderoso rey nos da la tierra? 280
Este fue, gran señor, si es mi delito,
el que con discreción lealtad comprenda,
hallará que hice bien; mi vida propia
ofrecí por salvarla, luego es prueba
que no fue de temor, ni de cobarde 285
el entregarle a Ciro, yo a Timbrea.
CRESO
¡Y aún te atreves infiel a disculparte!
¿Qué importa el que esa plaza se perdiera,
como allí se perdiera demostrando
el excelso valor que Lidia encierra? 290
Obraste infamemente y si hasta ahora
castigo no te he dado, tu respuesta
ha traído la pena de tu culpa.
Conducidle a prisión la más estrecha,
más lóbrega y obscura que se encuentre 295
en el pueblo o cuidad, que esté más cerca,
encerrad a ese vil, muera entre ansias
pues que tan mal cumplió lo que debiera,
mira, qué has conseguido en lo que has hecho.
LICAÓN
Una felicidad, la más discreta; 300
a la memoria, al tiempo y a la fama,
dirá el que más prudente mire atenta
esta segura historia, que yo hice
cuanto justo debía; que es proterva
acción, porque el valor más se reclame, 305
que en la inhumanidad se dé la prueba.
CRESO
¿Aún te atreves audaz a responderme?
LICAÓN
Es señor, con debida reverencia,
y mira, Creso, mira no te fíes,
del poderoso ejército que ostentas, 310
porque puede que sirvas de trofeo
al mismo que arrogante ahora desprecias.
CRESO
Sea su muerte

 (Llévanle.) 

¿Mas qué rumor es este?

 (Tocan.) 

 

(Sale GOBRIAS.)

 
GOBRIAS
Que ya Ciro
presenta la batalla en que se arriesga
a perder toda Persia en su fortuna. 315
CRESO
Pues él mismo se busca su tragedia;
lidios y babilonios, acabemos,
con tan corto enemigo, porque adviertas
los que a Creso no temen, que invencible,
fue de Lidia blasón; horror de Persia. 320
 

(Vanse todos y se descubre interno pabellón de la tienda de CIRO, y salen CIRO, ABRADATES, CLEÓN, PANTHEA e HITASPES.)

 
ABRADATES
Esto, señor, vuestros soldados temen,
e indeciso, rehúsan el esfuerzo
medir con el ejército contrario,
por lo excesivo en número.
PANTHEA
Confieso,
que de Creso las tropas numerosas 325
son temibles, señor.
CIRO
Lo que yo temo

 (Aparte.) 

son tus ojos, mujer, porque entre tantos
cuidados, como acuden a mi pecho
el temor de entregarme a mis pasiones,
es el riesgo mayor; pues que ya hecho 330
el sacrificio a Júpiter, no resta,
sino que el día desplegando velos,
con su luz nos demuestre la campaña;
capitanes famosos, ver pretendo,
cómo he de disponer mejor el modo 335
de asegurar la suerte; mi deseo
es de huir de una vista, que me mata,
y ya mi tolerancia va cediendo.
PANTHEA
A mi tienda, señor, con Abradates
es justo retirarme, Sacros Cielos, 340
Ciro venza de Creso la arrogancia,
pues lo merece tanto.
ABRADATES
En el atento
pensar de un joven príncipe tan sabio,
acciones generosas sólo aprendo.
 

(Vanse todos y queda CIRO.)

 
CIRO
Supremo Júpiter, a quien siempre clamo, 345
todo mi honor y fama os encomiendo.
Parece que del sueño conmovido
al descanso me guío; con qué imperio
me arrebata Morfeo; sirva un rato,
para mayor fatiga este momento. 350
 

(Se sienta; duérmese y en una marcha sonora baja, se descubre mutación iluminada de templo de JÚPITER, y el dios en el foro en el ara:)

 
JÚPITER
Descansa joven príncipe, pues logras
de mí y todos los dioses el contento
del general triunfo; nada temas;
vencerás tus contrarios, siendo eterno
el blasón de tu gloria a las edades, 355
y del mundo serás héroe supremo.
 

(Desaparece y se levanta asustado CIRO.)

 
CIRO
Admirable deidad, espera gratos
sacrificios de mí; ¿pero qué es esto?
Fantástica ilusión será sin duda,
lo que así en apariencia, me hizo el sueño 360
lisonjear el alma; mas parece,
que según mi animoso pensamiento,
no fue todo ilusión; hola soldados.
 

(Salen los que se retiran, y comparsas.)

 
ABRADATES
¿Qué ordenas, grande Ciro?
CIRO
Que pues veo
al alba que entre cándidos celajes 365
deshace con sus luces lo funesto
de la noche y sus sombras, la batalla
hemos de dar, sin pérdida de tiempo;
la victoria es segura, persas nobles,
Júpiter me lo avisa, el cómo luego 370
os lo diré gozoso; lo que importa
es que el valor anime vuestros pechos,
y no temáis al número excesivo,
cuando anuncian los dioses vencimiento.
PANTHEA
Ea, esposo querido, en recompensa 375
de tanto beneficio es justo demos
muestras de agradecidos, y mi altivo
valor tan varonil hará sangriento
en el campo enemigo tanto estrago,
que sea gloria y lustre de mi sexo. 380
CIRO
Tocad al arma persas.
ABRADATES
Ea, amigos,

 (Toca.) 

de un bienhechor magnánimo y guerrero
auxiliares os traigo, vea Ciro,
que Abradates le paga sus afectos.

  (Vase sacando el acero.) 

CIRO
Con semejantes héroes, como es fácil 385
no conseguir forzoso el vencimiento,
el valor de Abradates, su asistencia,
con mi heroico pensar, son hoy el freno
de una pasión que oculta me devora,
mas venzámoslo todo y olvidemos 390
cuando el clarín me llama, de un cariño
el hermoso imposible, porque el tiempo,
la memoria y la fama digan gratos,
en plauso feliz de mi ardimiento,
que despreciando del amor la llama 395
valor y honor arrastran mis trofeos.


ArribaActo III

 

Selva larga, vistosa batalla entre ejército lidio y persa, al son de caja y clarín.

 
VOZ
Viva Persia invencible, muera Creso.
OTROS
Lidia salga triunfante, Ciro muera.
 

(Dada la batalla en que los lidios van rendidos, sale CRESO con manto y corona, y la espada, como huyendo.)

 
CRESO
¡Ah celestes deidades!, que enemigas
me fomentéis la suerte tan adversa;
de mi carro arrojado, de esta suerte 5
vengo a buscar mi ruina entre la arena;
desbaratadas ya mis tropas todas,
huyen acobardadas; quién dijera
que en tal estado yo verme podía;
rabiando el corazón, salir desea 10
de mi furioso pecho, viendo, abate
un joven infeliz mi fama excelsa;
¡Mas ay de mí!, qué próximo el avance
hacia este lado miro que se acercan
tropas del enemigo; huyamos alma 15
¿y he de huir de esta suerte con afrenta?
¿Quién lo duda?; pues puede que consiga
huyendo ahora salvarme con presteza;
dices bien corazón, huyamos luego;
pero aquestas insignias que supremas 20
en este caso pueden ser mi ruina,
si con ellas alguno huir me viera,
es fuerza desechar; reales adornos,
que fuisteis mi blasón en fama eterna,
quién os dijera que en lance semejante 25
fueseis de mí abatidos con vileza;
temiendo que lo mismo que me ensalza
hoy venga a ser lo mismo que me pierda.
CIRO (Dentro.)
Pues de Lidia el monarca huye abatido,
soldados ha, seguidle.
CRESO
¿Que violentas
30
vienen cuando lo quieren las desgracias?
¿Qué dudo? Huyamos.
 

(Sale ABRADATES, y tropas.)

 
ABRADATES
Aguarda Creso, espera
y al vencedor heroico rinde humilde
la fiera magnitud de tu soberbia.
CRESO
¿Y eres tú, falso amigo, el que procuras 35
este fiero baldón? Muy bien te deja
conocer tu falacia y abandono,
cuando en esta traición conmigo intentas
sellar de tu ignominia los efectos
pues infiel mi ruina así deseas; 40
mas todo borraras, si ahora me obligas
con dejarme ir huyendo, porque pueda
volver a conseguir en la victoria,
premiar en ti esta acción con recompensa.
ABRADATES
Buscaste Creso mal el obligarme; 45
tú, del defecto mío, ahora me acuerdas
aquella acción; que en nada fue ofenderte;
pues fue recompensar una fineza
de mi honor y mi esposa; tú ahora quieres
que falte al uno y otro, sin que tenga 50
de ti más merecido que un contrato
con que fiero obligaste a mi grandeza
a servir bajo el yugo insoportable
de tu horrendo poder y tu fiereza;
mira cómo podré faltarle a Ciro, 55
motando entre los dos la diferencia
y así ríndete luego.
CRESO
No, primero
he de morir valiente.
ABRADATES
Mal lo intentas,
cuando ya es imposible resistirte.
 

(Cae.)

 
CRESO
Ah, pese a mi cansancio, no hay quien quiera 60
ah, acabar con mi vida desgraciada,
que más la sufriré que no esta afrenta;
muero de rabia.
 

(Sale CIRO, y los suyos, menos HITASPES.)

 
CIRO
Pues huye el enemigo...
ABRADATES
No huye grande Ciro, pues le observas
preso de mi valor, y a ti entregado 65
por medio más seguro a tus finezas.
CIRO
¿Este es el grande monarca de la Lidia
quien espanto y horror causo a la tierra,
a donde están las voces orgullosas
con que así blasonabas en mi ofensa 70
bárbaro corazón? Por el crecido
número de tus tropas, diste rienda
a pérfida ignorancia en presumirte
seguro en la victoria; bien pudieras
saber de la fortuna los vaivenes. 75
CRESO
Abrevia de razones, Ciro, y deja
sofísticas palabras, dame muerte
pues vencedor te miras.
CIRO
Verdadera
haré tu petición, persas altivos
en el templo que aquí se mira cerca 80
dentro del campo, y las murallas mide
de esa ciudad rendida; de Timbrea,
sin dar de dilación muchos instantes
a Creso se conduzca, donde sea
víctima destinada a sacro numen 85
en premio de victoria tan completa.
CRESO
Más pretendo morir que no mirarme
sujeto a tu dominio. ¿Qué dijera
el mundo de mirar que Creso el grande
de Ciro se vio esclavo, qué dijera? 90
Venga la muerte, pues que ésa deseo
y no por vanagloria la poseas,
sino por un acaso de fortuna
que en ti se halló feliz, para mí adversa.
CIRO
¿Que aun viéndote abatido seas altivo? 95
Pero yo amansaré tanta soberbia,
al templo conducidle.
CRESO
Ea, hado,
ya lograste mi fin; pues no te queda
otro airado rigor para mi pecho,
este, que sea breve, es el que ruega 100
mi ardimiento y audacia porque huya
de esclavitud tirana que es afrenta.
 

(Se le llevan y sale PANTHEA.)

 
PANTHEA
Vencido ya de un todo el enemigo,
vengo solo a saber, señor, si es cierta
de Creso la prisión.
CIRO
Sí gran señora,
105
¿qué no he de conseguir por más que quiera

 (Aparte.) 

huir de aqueste imán que me arrebata
y que por más instantes me atormenta?
PANTHEA
Si acaso, noble Ciro, te merece
mi petición favor, es que procedas 110
con Creso más clemente, pues ha sido
mi soberano dueño.
CIRO
Bien debiera
cumpliros vuestro gusto, mas no puedo;
a ser sacrificado y le llevan,
y remedio no tiene su castigo; 115
huyamos corazón de tan violenta

  (Aparte.) 

llama que me arrebata; porque temo
si no trazo de librarme, que me vea
ser yo el sacrificado ante las aras
de los hermosos ojos de Panthea. 120
 

(Vanse todos.)

 
PANTHEA
¿Qué es deidades sagradas lo que miro?
Ciro, huyendo de mí siempre me niega
el agrado y la vista de tal modo,
que conozco el desvío; quien creyera
que el respeto que siempre le he guardado 125
este precio infelice de él merezca,
el corazón que lleno de sus glorias
benigno se ha mostrado a su grandeza;
y obsequioso venera sus virtudes,
extraña no consiga recompensa, 130
y en pago de mi afecto no me premie
con más amor tan justas mis finezas;
que me aborrece es cierto; mas qué digo;
recorramos sentidos y potencias,
y examinando acaso de mi estado 135
veamos qué ser puede; a la primera
acción le reparé muy cariñoso,
mas luego que le dije que era reina
y esposa de Abradates, huyó al punto
de mi trato y mi vista; ¿y esta idea 140
a qué acción es encamina? Ya me avisa
mi justo entendimiento, con destreza
temió de enamorarse, y guardando
de su heroica virtud las altas prendas,
hallándome imposible a sus deseos, 145
huye de una batalla tan sangrienta,
en que arriesga su honor, aplauso y fama;
esta es, sí, pensamiento, la certeza
de sus desvíos; ¿pues alma si tú misma
conoces que también fácil te arriesgas 150
a que obligada de tus gratitudes
tu prudencia y honor cuasi venciera?
Huye, como él, del riesgo a que te expones,
no fíes en constancia, que esta idea
a veces suele ser el atractivo, 155
en que el amor fabrica sus empresas;
viva Ciro en mi pecho, pero viva
con honesto decoro, y porque vea
que así como el heroico busca grato
no exponerse al peligro, mi entereza, 160
para seguir de su virtud la gloria,
huye también de lid que es tan expuesta.
Abradates diré quiero volverme
a mi reino y mi patria, porque excelsa
de un príncipe la fama hoy me estimula 165
a seguirle gloriosa, y sea eterna,
al mundo y a los hombres la memoria
del honor decoroso de Panthea.

 (Vase.) 

 

(Interior de la tienda de CIRO, y sale éste.)

 
CIRO
En tanto que conducen obedientes,
al sacrificio al abatido Creso 170
a Abradates llamad, Hitaspes, al punto;
 

(Vase HITASPES.)

 
ahora valor importan los recuerdos,
de segura virtud, y ahora depende
de Ciro la memoria y lauro eterno.
 

(Sale ABRADATES.)

 
ABRADATES
¿Qué mandáis, grande Ciro?
CIRO
Oídme ahora
175
asunto que os importa; los sucesos
de la campaña, ya en todo mudados
hacen también mudar los pensamientos;
Creso preso, vencido y derrotado,
va a ser en sacrificio el instrumento 180
de su propia venganza; y aunque ahora
sigo yo mis empresas, los trofeos,
acciones generosas y victorias
en la Arabia y Asiria, bien comprendo
no me son necesarias vuestras tropas, 185
y que estarán mejor en vuestro reino.
ABRADATES
Pero señor...
CIRO
Inútiles respuestas,
sólo sirven de dilatar el tiempo,
esto os conviene mucho ejecutarlo,
y creed que prudente os aconsejo. 190
ABRADATES
Pues dispondré, señor, luego mi marcha.

 (Vase.)  

CIRO
Esa es la que yo busco, la que anhelo;
para que muera entre ceniza helada
esta llama furiosa en que me quemo.

 (Vase.) 

 

(Descúbrese el templo de JÚPITER con su ara, en ella el cuchillo, la ara ardiendo, un sacerdote en él, y al son de destempladas cajas traen cubierto de rostro entre cadenas preso a el sacrificio a CRESO.)

 
CRESO
Corazón infeliz ya a los instantes 195
de tu morir se llega, dame aliento,
para que no comprenda mi peligro,
y olvide mi soberbia.
 

(Sale CIRO al son de caja.)

 
CIRO
A ti supremo
numen tonante, rindo en sacrificio
esa víctima propia, agradeciendo 200
de mis sumas victorias conseguidas,
que benigno concedes a mi aliento;
y tu infelice Creso, mira como
has venido a morir al fin rindiendo,
tu soberbia ambición.
CRESO
Yo lo reparo
205
aunque tan tarde sea.
CIRO
No dilatemos
en derramar su sangre; vos ministro
de Júpiter sagrado, ejerced luego
vuestro oficio, inmolando aquesa ofrenda
que a tanto beneficio yo la ofrezco. 210
 

(Prepara el sacerdote el cuchillo y lo necesario para el sacrificio, da fuego a la llama mientras estos siguientes versos de CRESO.)

 
CRESO
Ah Solón, ah Solón, si te creyera
no me viera yo así.
CIRO
Cesad, teneos;
¿qué el sapiente prodigio de la Grecia
os dijo, qué exclamáis con tanto extremo?
CRESO
Creso, me dijo (mostrándole grandezas 215
y tesoros sin fin), observa atento,
que en el espacio breve que da un día
el luminar brillante, el grande Febo,
da vuelta a su carrera; y el que ahora
de luz se ve asistido, en breve tiempo 220
entre sombras, se mira; denotando
en su sabio entender que el más discreto
deba temer en su mayor fortuna
algún golpe fatal, usando diestro
con él vencido de piedad, dudando 225
si a él pudiera quizá pasar lo mesmo.
CIRO
¿Eso dijo Solón?
CRESO
Eso me dijo.
CIRO
Pues ya de esta manera lo confieso,

 (Va a el ara, le desata y quita el velo, y le abraza.) 

venid Creso a mis brazos venturoso,
libre de ese peligro, pues han hecho 230
tal impresión las voces en el alma
que, tomándolas yo por instrumento,
con que los dioses me amonestan píos;
sus altas providencias reverencio
y, huyendo demostrarme rigoroso, 235
el temor de mirarme en ese puesto,
me obliga a libertarte; por si acaso
en igual ocasión tal vez me veo.
CRESO
Ya no es extraño, oh Ciro venturoso,
que los dioses sagrados a tu aliento 240
den las prosperidades y victorias
que consigues felice.
CIRO
Yo no pretendo,
más que en mi juventud guiar prudente,
el justo dirigir de mis aciertos.
 

(Salen ABRADATES y PANTHEA.)

 
ABRADATES
Grande Ciro, Panthea reducida 245
a volverse a mi corte da fomento,
a que yo prosiguiendo la campaña
logre no separarme del intento
de acompañaros siempre; esto llevando
mis tropas auxiliares.
PANTHEA
Lo que os ruego
250
es que le concedáis lo que desea.
CIRO
Alzad señora (dioses, ahora es tiempo
de la fuerza mayor en mi constancia
pues voy a conseguir mayor trofeo);
porque en la última súplica no fuera 255
decoro en mí el no corresponderos;
aunque me es vuestra ausencia bien sensible,
es forzoso, señora, el proponeros
que felice volváis donde os esperan,
más seguros afectos que los nuestros. 260
PANTHEA
No puedo yo quejarme de los persas;
de mi estado y mi fuerte sí me quejo.
LOS DOS
¿Ya honor venciste la pasión tirana,
ya de heroica virtud logro el efecto?

 (Vase.) 

CIRO
Ea, persas amigos y vasallos, 265
sigamos las victorias, y vos Creso,
pues de mi amor tenéis la cierta prueba,
vivid con la certeza (ya que el cetro
no me es fácil volveros por razones
de estado, que sabéis) que yo os prometo 270
que tranquilo, servido y muy gustoso,
viviréis sin desgracias todo el tiempo
que los dioses conserven vuestra vida.
CRESO
Inimitable heroico siempre vuestro
pensamiento brillante, es bien merezca 275
un general aplauso; repitiendo
cual deben repetir vuestros vasallos,
y yo que agradecido diré atento.
 

(Voces y cajas.)

 
VOCES
El grande Ciro príncipe de Persia
viva eterno, feliz a edad y tiempo. 280
CIRO
Marche el campo ordenado a Babilonia,
mientras dándole fin a este suceso
que verdadero afirman las historias
conseguimos perdón, sin merecerlo.


 
 
FIN
 
 


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