Volumen 12 - carta nº 614
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De JUAN VALERA [1] |
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A MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO |
Viena, 4 abril 1894
Mi querido amigo Menéndez: Ayer escribí a Tamayo rogándole que me envíe la decisión de la Academia, de la Comisión o de quien sea, sobre si sacamos fotografías o fototipias de dos páginas de La Reina Doña María o si no sacamos nada. Urge esto porque el manuscrito sigue en mi poder; yo tengo algún recelo de que pueda estropearse, mancharse o extraviarse, y la Princesa debe estar también algo recelosa de que no se le devuelva. Procure Vd., pues, que se me conteste acerca de lo dicho, y aunque parezca amenaza añado aquí que si en el término de ocho días no me contestan ni Tamayo ni Vd., decido yo la cuestión y devuelvo el manuscrito a la Princesa.
Nada me ha dicho Vd. de si ha visto o no la copia del drama de Lope. Le ruego que me diga si la ha visto y qué le parece.
El drama de Ximénez de Enciso se representó, por fin, en Praga y tuvo un éxito brillante, según verá Vd. por los recortes de periódicos que le envío. Igualmente verá Vd. por ellos el juicio que han formado del drama algunos críticos de aquí, entre los cuales figura Beer. Bien puede Vd. ahora cumplir lo que nos ha prometido y escribir también sobre dicho drama, sobre todo lo demás que ha escrito su autor y que Vd. conoce y celebra, y decir también algún elogio para el adaptador o arreglador, el cual, en mi sentir, ha estado hábil y ha manifestado buen gusto, mucho tino y conocimiento del público y del teatro.
Yo he enviado, por mi cuenta, a la Real Academia Española un ejemplar del arreglo del Sr. Herzog; pero como Beer me dice que dicho señor piensa enviar a la Academia todas sus obras, no creo que sea difícil que Vd. se quede con el ejemplar que yo he enviado y que cuando llegue el que envíe Herzog será en la biblioteca de la Academia Española una doublette.
Si Herzog envía pronto sus demás obras, bien puede Vd. sin retardar la redacción y publicación de su artículo crítico para el número de mayo de La España Moderna, hablar también, cuando hable del arreglo, de los otros trabajos del Sr. Herzog, alabándole un poquito para que él lo agradezca y se anime a seguir dando a conocer en este país las joyas, a menudo ignoradas, de nuestro riquísimo teatro.
Hace dos o tres días envié a Lázaro un artículo sobre los innumerables papeles y papiros egipcios del Archiduque Raniero. Deseo que dicho artículo mío salga en mayo, mas no sin ver yo antes las pruebas, que Lázaro me enviará, sin duda, como se lo suplico.
Claro está que mi artículo da una idea muy superficial y muy incompleta del inmesno tesoro de erudición que los referidos manuscritos en sí contienen. Para llegar bien a lo profundo y reservado de este tesoro carezco yo de la ajonjolí que abre sus puertas, pero D. Hermógenes debe tener todos los ajonjolíes necesarios para abrirlas y penetrar hasta el fondo. Lo único que necesita es un ejemplar del catálogo razonado que yo le enviaré a la Academia de la Historia, si la Academia lo desea. De la parte arábiga apenas digo yo palabra y es, sin duda, lo más abundante y curioso que el catálogo contiene. Sólo Dios sabe la multitud de prodigiosos descubrimientos que podrá hacer D. Hermógenes leyendo este catálogo.
Beer y yo vamos a terminar esta carta haciendo a Vd. una consulta. Aquí hay varias personas que desean traducir y representar zarzuelas en un teatro de Viena muy a propósito para ello, que se llama An der Wien, porque está situado a la orilla del río y donde hay no pocas actrices, cantadores y bailadoras de rechupete, entre las cuales resplandece como la luna entre las estrellas la señorita Lili Leyo. Sin duda que una zarzuela bonita, bien traducida, mejor puesta en escena que ahí y representada por actrices acaso mejores y de seguro mejor vestidas y pergeniadas, sería aquí aplaudidísima; mas para ello se requiere que el libreto no sea sentimental y ferozmente cursi, como suele ser todo lo sentimental español del día; que dicho libreto sea regocijado y tenga mucho color local o, mejor dicho, nacional, evitando, si es posible, lo muy andaluz o flamenco de que la gente se va ya hartando, y, por último, que la música tenga pocas o ningunas reminiscencias italianas, alemanas o francesas y sea muy original y castiza, aunque sea ligera y sin las pretensiones que suelen tener los que hacen la mezcolanza híbrida internacional que destruye todo carácter. Indique usted los nombres de las zarzuelas que juzgue mejores y nosotros pediremos los libretos a Fe o a Murillo, y cuando algún libreto parezca bien se pedirá la partitura. Consérvese usted bueno y créame su afmo. amigo
Juan Valera
Valera - Menéndez Pelayo , p. 499-501.
[1] Sólo la firma es de letra de Valera.